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Tenía escrito un buen trozo de post cuando el ordenador se lo ha cargado. Me niego a reescribirlo, pero en cambio os dejo una muestra de las perlas que se me han venido a la cabeza cuando he visto que el Explorer se me colgaba:
“Puta puta puta reputa la puta más puta que Dios creó, el lunes puta el martes puta el miércoles no es puta es un gran putón” (Kyle, tu madre es una puta en do menor).
“Señores, a mí no me gusta, a mí no me gusta hablar malamente, coño, leche, cojones, joé, hostia, puta, huevos!!!” (Pedro Ruiz imitando a Alfonso Guerra)
“Me cago en los muertos de Blancanieves y los siete enanitos despellejaos” (Directamente de mi infancia)
“Eres un hijo de mil padres, todos tan bastardos como tú” (El bueno, el feo y el malo)
“Me cago en Déu i en la creu i en el fuster que la féu i en el fill de puta que va plantar el pi” (Dicho popular catalán)
Etc.

El otro día leí en el periódico una sentencia judicial que me perturbó bastante. Quizá recordéis el caso de aquel alemán que puso un anuncio en el periódico, donde ofrecía comerse a alguien de modo que tanto él como el otro obtuvieran satisfacción sexual. Un tipo contestó al anuncio, se fueron a casa del primero y todo se desarrolló según había sido establecido. La sentencia le ha condenado a cadena perpetua, a pesar de que existe un documento del defendido donde establece someterse voluntariamente al ritual.
Está claro que las leyes alemanas privilegian de este modo el derecho a la vida, por encima de cualquier otra consideración, incluida la libertad individual. Es el mismo tipo de razonamiento que condena legalmente el suicidio. A mí, particularmente, la sentencia me ha parecido una aberración, un atentado intolerable contra el derecho a decidir sobre nuestro propio cuerpo, que yo opino que es lo más "nuestro" que existe.
¿Qué opináis?
Llevo varios días deseando poner esta frase, así que ahí va:
The phantom taste drinking wine from your heels,
and we have arrived too late to play the bleeding heart show...

Ayer iba caminando con Rosa por la Puerta del Sol cuando de repente una mujer puso en mi mano un papel. Pensé que sería propaganda de algo, con lo cual nada más recibirlo y antes de mirarlo ya creo que estaba olfateando una papelera. Sin embargo, cuando me fijé, vi que era una postal donde salía un toro cogiendo a un diestro (luego vi en la contraportada que era José Tomás en la Plaza de Badajoz en 2002, a lo mejor estaba allí mi padre y todo), que es la que encabeza el post. Y al dorso, me encontré uno de los textos que más me han llamado la atención de los que he leído en mucho tiempo, de estos que te dejan tal cara que la gente te pregunta qué te pasa. Ahí va pues (mantengo la puntuación original):
“Las manos sudorosas, el corazón salta en el pecho, la adrenalina a tope, la mirada fija en la puerta de chiqueros. De pronto aparece el astado en la plaza 500 kilos de peligro. El torero se la juega en cada pase. Ante la buena faena, la gente grita: TORERO, TORERO, TORERO.
Diariamente te la juegas mientras toreas con:
- La mentira, pensando que si no te descubren, habrás conseguido lo que querías.
- El odio, con la excusa que tengo motivos suficientes para odiar.
- El sexo fuera del matrimonio, pensando que todo vale.
Cuanto más andas en estas cosas y mejor es tu “faena”, más maravilloso te crees, y más gritan tus amigos: TORERO, TORERO, TORERO. Pero la triste realidad es que al torear tu pecado, te juegas la vida eterna. ¿O crees que siempre escaparás…? La justicia de Dios te alcanzará. El traspasar las leyes de un Dios Santo y Justo merece un castigo también justo. Pero Dios en su amor te ofrece su plan. Cristo Jesús quiso quitar tu culpa yendo a la Cruz y resucitando al tercer día. Si le sigues, Él promete darte la vida eterna a su lado. Deja tu capote, no torees más el pecado. Amigo, piensa seriamente en esto."
Bueno chicos, hoy es un buen día para recordar el nombre de este blog, porque estoy convocado a las diez de la noche para un campeonato de mus en Carabanchel, y también porque sabe Dios como me las arreglaré para volver a casa… La verdad es que voy sin demasiadas esperanzas, porque aunque el mus es como montar en bici y nunca se olvida, también es cierto que el nivel suele incrementarse bastante con el rodaje. Pero bueno, cuando Luis se sienta enfrente de mí y me mira con esa expresión tan conocida que equidista de la circunspección y la mala leche, todo puede ocurrir y yo me siento seguro. Así que valor y al toro!!!
Mañana crónica, y espero que sea una worthwile experience!!!
Dos derrotas y una victoria. Ese es el triste balance que nos trajimos ayer mi compi y yo del torneo de Carabanchel. Considerando que a la tercera partida perdida te echan, me parece que el título del post está justificado. De la noche de ayer me traje algunas cosas positivas y varias negativas, que os describo a continuación, empezando por las guays del Paraguays:
- La principal, que ha vuelto a encenderse en mí la llama del mus, no apagada, pero sí dormida desde hace bastante tiempo. Ahora encuentro inconcebible que llevara cinco meses sin jugar.
- El talante de nuestros contrarios, todos muy majos y agradables; fue un placer jugar con ellos. Había uno que se parecía Jesús Gil y otro que era igualito al cantante de Siniestro, por cierto.
- Volver a disfrutar del ambientillo, el hervidero de mesas, voces, humo y palabrería que encubren el ejercicio de inteligencia que es siempre jugar al mus.
- Algunos buenos momentos en que nos defendimos sin cartas y parecimos recuperar el nivel de antaño, especialmente en la primera y tercera partidas.
Cosas que no me gustaron:
- La principal: las eliminatorias son demasiado cortas, una simple vaca. De este modo, la suerte tiene un papel excesivamente preponderante, y es más difícil que gane el mejor. Es como jugar partidos de fútbol a media hora. Cuando las parejas son equilibradas, y ayer nos ocurrió por dos veces, el viento de la fortuna decide mucho más de lo que es deseable. Tres vacas sería lo suyo en una primera ronda.
- El deje de pares y juego. En las normas dice que si envidas a pares o a juego, te reenvidan y te rajas, te llevas una piedra extra. Esta norma es común en los torneos, pero a mí me parece que va contra el espíritu del juego. Y la prohibición de decir frases tipo “no veas el órdago a pares, llevo la una” ya es la monda, el colmo del nonsense.
- Nuestro nivel, sin ser malo, no es el deseable, se notan los años casi sin jugar de compañeros. Yo pasé poquísimas señas, y hubo algunos ratos en que estuve un poco fuera de la partida. Espero que esta tarde se note el rodaje de ayer.
- Los carrerones que me tuve que meter. Del metro al bar, porque llegaba tarde, y otra vez lo mismo, porque me había olvidado la bolsa. Al final acabé volviendo en bus.
Las partidas más o menos fueron del siguiente modo. La primera nos tocó con Jesús Gil y un compi joven. Jugaban bastante bien y muy rápido, sobre todo el viejo. Ganamos el primer chico sin despeinarnos, pero mediado el segundo y con buena ventaja nuestra pasamos un rato de sequía absoluta que aprovecharon para ponerse 2-1. En el cuarto juego llegamos a perder 12-25, pero Luis remó perfectamente y yo clavé una mano estupenda de 20 puntos más o menos con un solomillo. Con el 2-2, ganamos el último chico con cierta tranquilidad.
La segunda partida fue contra un hombre y una mujer de mediana edad, muy simpática ella. Jugaban de modo muy standard, arriesgando muy poco, con la nota exótica de un buen par de muses negros por parte de la jincha. Perdimos el primer chico por traición de la estadística: un órdago visto con tres reyes entre mi compi y yo. En el segundo me precipité yo con otro órdago a pares en el momento malo. Ganamos el tercero con facilidad, pero en el cuarto les entraron cartas bastante mejores y supieron jugarlas. Esta fue mi peor vaca, especialmente porque me entraron en los primeros compases las mejores cartas de la noche.
La tercera partida fue la más interesante, con dos tipos dicharacheros (el Siniestro y otro) que jugaban bien, especialmente el primero. Al cabo de un rato íbamos 1-1, con bastante igualdad en el juego y los mejores momentos de mi compañero. El no-Siniestro no se achantaba, y por ahí se le fue un juego. Después nos pusimos 2-1, no recuerdo cómo, aunque creo que con tranquilidad. En el cuarto juego, el Siniestro no vio de primeras dadas un órdago a pares con empate a 35 más o menos teniendo tres sotas, porque llevaba la una; mi compañero llevaba medias de caballos, el Banco de Bilbao. Ahí estuvo la partida, pues en la siguiente mano, con 38-37 para nosotros, nos cortaron, se llevaron el "porque no" a grande, nosotros el de chica, se llevaron el también el órdago a pares y no tenían juego; y yo con una una seca en la mano; como diría Woody Allen, el anillo cayó mal. En el último chico, el Siniestro me robó un par de envites buenos, nos vinimos un poco abajo, y la partida concluyó cuando el compi de aquél, completamente loco, vio un órdago a contrajuego con ventaja de 25-10 más o menos. Mal jugado (y se lo dijo su colega) pero le dio la victoria. Mi compi llevaba la 2.
Y nada, pues hoy todo el tiempo con la espada de Damocles sobre nosotros. Yo creo en el milagro.Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/