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El musolari errante

Metamorfosis consejeiras

Esta mañana he asistido a un Consejo de Departamento en Getafe. Sentado allí y escuchando las alocuciones de mis compañeros, y dado que lo que contaban era tan sencillo de comprender que me quedaba espacio en la cabeza para ensoñaciones varias, me he sentido varias cosas diferentes durante la hora escasa que ha durado –Deo gratias- la reunión. Me he sentido así como…

- Perjuro. Cuando llegué a la UAB asistí en calidad de becario a mi primer Consell de Departament. Recuerdo con total nitidez que fue uno de los mayores coñazos que me haya visto obligado a sufrir, y también que salí tarifando de la sala donde se celebraba cuando la enésima discusión entre equipo de gobierno y críticos –había gente realmente pesada- alcanzaba proporciones homéricas. Me juré, cual Escarlata O’Hara de las mates, que nunca volvería a asistir a uno a menos que me tocara de cerca algún tema de los que se trataran. Hoy lo he dejado de cumplir vergonzosamente, escudándome en la mísera excusa de que aquí es obligatorio para los ayudantes doctores. Tampoco me pegan fuego si no voy, la verdad.

- Extraterrestre. Esto ha sido por partida doble. Primero, porque como yo trabajo en Colmenarejo, a mucha gente de Getafe no la conozco, y aunque así sea, me siento extraño allí, todo lo a gusto que estoy en este pequeño, lejano y tranquilo virreinato. Aunque la verdad, ya casi todas las caras me suenan, y a bastantes ya también les sueno yo. Pero aún así. Y lo segundo, que a pesar de llevar ya dos años y algo en el Departamento, y pese también a que tengo ya casi terminados dos artículos sobre Economía del Deporte donde me he ocupado de la parte estadística, sigo pensando que coño hago yo, topólogo algebraico, entre tanto estadístico. A veces es como vivir un sueño, del que me he despertado un poco más tarde hablando del mapping class group con Chiqui, a quien he visitado.

- Nostálgico de lo imposible. Esto va en línea con la anterior, y se me ha venido a la cabeza observando al jefe de mi departamento hablar. El tipo en cuestión es del tipo tímido, y parece una de las mejores personas que uno se podría echar a la cara; además, más allá de sus cualidades humanas, es de este tipo de gente que a primera vista uno se da cuenta de que si no es un genio, está cerca de serlo. ¿Venía de Princeton o Stanford? No lo recuerdo. Total, que lo que pensé es lo bueno que sería que una persona como ésta se hubiera dedicado a Matemáticas de las que me interesan a mí, lo que hubieran salido ganando éstas, y lo genial que hubiera sido compartir conocimientos con él de ello, más aún teniendo en cuenta que se aloja en mi despacho cuando viene por Colme. Aclaro a los que le tiemble en la boca la palabra pelotillero para aclararles que él no lee el blog, que yo sepa.

Alguna cosa más me quedaba, pero el autobús sale ya mismo, así que chao. Rumbo a descubrir el Mercado de la Reina, restaurante recientemente abierto con críticas poco mejorables.

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1 comentario

Alberto -

Venga, reconócelo, que en realidad fuiste a Getafe a rendir homenaje al equipo local por sus triunfos sobre el Barça.
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