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El musolari errante

Muerte y sólo muerte

Vuelvo a esta minitribuna después del descanso estival, donde mis ratos libres mentales se han concentrado en la resolución de un problema de mates que aún sigue aguantando tras dos meses de asedio. Por cierto, si algún lector tiene alguna idea de por qué los espacios f-locales, para f la proyección natural de la circunferencia en BZ/p, son K(G,1)’s, que la comparta conmigo. Ofrezco un tonel de Lacasitos si la cosa marcha.

 

La cuestión es que vamos a comenzar la temporada con un tema alegre de cojones, que es el siguiente. Cuando me muera, QUIERO QUE ME INCINEREN. Y si no, que me saquen los órganos que estén en condiciones –los pocos que queden- y los repartan por ahí. O que me inyecten medio litro de pentotal una vez que alguien haya certificado mi muerte. Cualquier cosa con tal de evitar la eventualidad de que me entierren vivo.

 

El principal motivo práctico por el que escribo esto aquí es el siguiente. Hasta hace poco, yo pensaba que para que te incinerasen tenías que dejárselo dicho a un notario o a alguien con algún tipo de poder legal. Mi pereza por buscar una notaría –aunque bien es cierto que debería, porque no tengo hecho testamento- sólo es comparable a la sensación de ridículo que sería decirle al tipo algo así como “Quiero dejar constancia legal de que quiero que me incineren”. Afortunadamente, hablando el otro día del tema, Rosa me dijo que basta con que hayas dejado bien clara tu voluntad cuando estabas vivo para que se haga. Así que lo proclamo bien alto aquí, porque sé de buena tinta que tengo lectores más jóvenes que yo que además llevan una vida más sana que la mía. Si os sobrevivo, dedicad un rato de vuestro tiempo a aseguraros de que me entierran muerto. Si por lo que sea estáis en el tanatorio hablad de este post, y si no os hacen caso, aprovechad el momento en que nadie mire para darme un buen tajo en la garganta, o ponerme una almohada contra la boca un par de minutos. Con eso sería suficiente.

 

Y es que mi miedo a la Muerte es cerval. No es miedo al dolor, ni mucho menos, ni al castigo, ni nada parecido. Es el hecho de que se acaba todo y no hay NADA. Todo lo que has sabido, todo lo que conoces, todo lo que vives, adiós. En su lugar, el cero. El cerebro se desintegra, deja de funcionar. La gente me dice “bueno, no hay nada, no vas a sentir nada”. Eso no me consuela en absoluto. Envidio a la gente que cree en algo después, pero ya estoy un poco mayor para el autoengaño: todas las pruebas apuntan a a que se acabó y basta. La verdad es que, ahora que lo pienso y reflexiono sobre ello, el sentimiento que tengo ante la Muerte no es de miedo, es de, cómo llamarlo, pena previa. Una pena inmensa, devoradora, desesperanzada. Con toda la dureza que da la finitud. Será por eso que siempre que me han hablado de qué pedirle a un genio de la lámpara (que no conceda metadeseos) haya pensado en la eterna juventud.

 

Sin embargo, si fallecer no me da miedo sensu strictu, me horroriza la idea de esperar la Muerte. Y en ese sentido, ser enterrado vivo, que a la claustrofobia une la imposibilidad de pensar en otra cosa, es para mí la más terrible de las pesadillas. Ninguna escena jamás me ha aterrorizado tanto, al menos en mi vida adulta, como esa de Kill Bill en que meten a Uma Thurman en la caja. Sólo me recuerdo a mí mismo en el cine de Zürich donde la vi, y la simple rememoración de la sensación me provoca temblores. Y las historias que corren por ahí de ataúdes arañados… No, por favor.

 

Así que ya sabéis, si no os caía mal, hacedme el mejor regalo semipóstumo y rematadme. Thanks in advance.

    

1/ 2 despedida con los míos

Bueno, amigos y vecinos, comunicarles que me voy a Birmingham el domingo, y que es casi seguro (no del todo) que esté blogueramente inactivo hasta mediados de Agosto. Que ustedes lo pasen bien. Les dejo con un post inacabado que escribí hace tiempo y he encontrado por ahí.

 

El otro día viví un momento bastante grandioso en la soledad de mi despacho. Hay una canción de mi admirado Morrissey que se llama “The never played symphonies,” por la cual sentí de repente esa clase de necesidad perentoria que obliga a escucharla, el must inglés, el müssen alemán. Es un tema reciente, no tiene más de tres años, y tampoco es muy conocido ni demasiado fácil de obtener legalmente, por cuanto salió como cara B de un single (varias joyas ha publicado Mozzer, sobrado, en estas circunstancias), pero es una de las escasisímas canciones que me entusiasmaron desde la primera escucha, las notas lánguidas que preceden a la frase que inmediatamente ubica el tema de la letra: “Reflexionando desde mi lecho de muerte…” Porque es eso, la recopilación de una vida mirando hacia atrás, preñada de amor y nostalgia, llena de sentimientos y recuerdos hacia aquellos que fueron protagonistas. Y conociendo la capacidad de empatía del inglés, basta sumergirse ligeramente en la dulce melodía para que sea tu propia existencia, tus memorias y tu gente la que comienzan a desfilar delante de tus ojos. Escasamente había visto personificaciones de esto, ahora recuerdo el último capítulo de Yo Claudio.

 

Era esa la sensación que buscaba cuando puse el nombre en youtube, el mejor arcón de estos tiempos cuando se trata de escuchar inmediatamente algo que no tengas a mano. Y cuando la pantalla cambió y vi la foto que ponía cara al video pertinente, lo primero que pensé fue que había sufrido un momento dislexia, situación no demasiado infrecuente. En efecto, el rostro que mostraba la pantalla era el del ínclito doctor House, cuyas vicisitudes tanto he seguido en este último año, y cuya compleja personalidad tanto me fascina; de hecho, han sido bastantes las veces que he puesto su nombre en el propio tubo, bien para buscar alguna escena en concreto, bien para disfrutar con los sensacionales montajes de los fans. Por tanto, no era extraño que me hubiese equivocado y hubiera tecleado una cosa en vez de otra.

 

Pero no. Tras la sorpresa inicial y el parpadeo consiguiente, vi lo que había escrito y era correcto. ¿Qué pintaba entonces el gran Greg en todo esto? Claramente había que pinchar para salir de dudas. Y sí, salió la duda a la vez que llegaron la estupefacción, la admiración y el agradecimiento. Alguien había ensamblado dos de mi más intensas pasiones, que siempre se habían situado en lugares muy alejados de mi cerebro. Nunca hubiera asociado la melancolía del de Manchester con la acidez y la misantropía del gran médico...

 

Ya tuvimos bastante censura

Ya tuvimos bastante censura

Mi pequeño granito de arena para darle publicidad. Había que imprimirla y poner carteles por todas partes, especialmente frente a las casas de jueces y legisladores, para decirles que ya hace tiempo que las mordazas sirven para poco. Viva el Jueves!

 

 

Suaves encuentros, últimas palabras

A nadie le importa cómo pasa la vida, a nadie le importa como su vida pasa…

 

Comencemos esta noche con el verso de los Suaves, de esta canción Pardao que fue la última de mi mp3 durante quizá demasiado tiempo, antes de que la relevase otra canción –también lenta- de Yosi y compañía, Si pudiera. Aquélla, por cierto y para los cantautorianos que por el mundo pululan, tiene un tema muy similar a la Balada de Tolito de Sabina, la mitificación de un personaje popular, un feriante, casi un vagabundo trascendido a la condición de héroe urbano. Por cierto, está bien remarcar que en la primera de las dos frases de arriba, el sujeto no es “la vida”, sino él; no es melancolía generalizada, sino la descripción de alguien. Un sentimiento muy desagradable, por cierto, que pase el tiempo de uno y ese uno tenga la impresión de que poco le importa a nadie. Aunque también tenga su parte buena, para qué vamos a negarlo.

 

En general la música de los Suaves siempre me trae recuerdos de un compañero de primero de carrera, Antonio, que hubiera llegado a ser amigo mío, quizá –en un tiempo preInternet, premóviles y, en cierto sentido, pretodo- si no fuera porque el choque de las matemáticas universitarias fue demasiado fuerte para él, y en febrero ya decidió y consumó que su camino no llevaba por ese modesto aulario donde yo pasé tres años de mi vida. No me han quedado muchos recuerdos de él, pero los pocos que hay son agradables, casi entrañables cuando vuelven a mí. Por ejemplo, creo recordar que tocaba el bombo en la banda de Hornachos, y este poderoso contacto con la música le servía como inobjetable justificación para criticar sin piedad mi modo de cantar un verso de “Así estoy yo sin ti”, el que dice “Febril, como la carta de amor de un preso.” Siempre insistía en que yo no modulaba la voz lo debido (probablemente tenía razón) y mi interpretación resultaba demasiado plana. Lo cierto es que él cantaba mucho mejor que yo.

 

Los recuerdos de canciones me han llevado, vía una ruta que ha pasado por botellones músicos en las noches del 94, a una curiosa experiencia vivida el otro día cuando me encaminaba a mi despacho, por los usualmente desiertos caminos de mi facultad. Uno lleva ya tiempo robando y está acostumbrado a todo tipo de cosas en el trayecto: griterío, porros, lágrimas, histeria, perros, amigos… Pero lo que nunca me había ocurrido hasta ahora era encontrarme ¡un arpa! Como si llevara toda la vida haciéndolo y fuera lo más normal del mundo, allí había una jicha tañendo ese instrumento que yo no había visto desde mi última revisión de las obras de los Marx. Yo tiré de toda la veteranía que tengo acopiada para situaciones como esa, pero algo debí traslucir a pesar de todo, porque la muchacha me dirigió una mirada de medio lado como diciendo “Así está el tema.” Considerando que un rato más tarde vi a Milikito y a Saramago mano a mano a través de la ventana del comedor de la facultad, a menos de cinco metros de mí (lo juro por Déu que nunca muere y si muere resucita), no creo que me hubiera resultado nada extraño ver a Jesucristo entrar en mi despacho vestido como el hombre de hojalata del mago de Oz y agitando una ikurriña al grito de “Viva Zapata.”

 

Por cierto, hablando del México de la época, me ha hecho gracia una anécdota recién leída en un Semanal que acabo de mandar a reciclar, y que cuenta que Pancho Villa, recién acribillado a balazos y sólo unos segundos antes de morir, le dijo a un periodista que estaba con él que se inventara alguna frase célebre y la pusiera en sus labios. Menudo fil de putas el periodista. Aunque bien pensado, peor sería que Villa hubiera dicho una frase impresionante (tipo “Luz, más luz!”) o simplemente turbadora (como “Se está alzando la niebla”, Dickinson dixit) y el periodista, que se considerase muy gracioso, hubiera puesto en su boca la frase de la anécdota.

 

Por cierto, lo de la luz fueron al parecer las últimas palabras de Goethe, personaje que por demás me resulta bastante antipático. Y eso que hace poco han caído en mis manos “Las afinidades electivas” y he de reconocer que a veces lleva a maravillosas profundidades de sutileza en el análisis del alma humana; eso aparte de que ya destacar el concepto de afinidad electiva resulta en sí de una brillantez y exactitud muy remarcables. Pero eso de que el tipo aceptara con toda la naturalidad del mundo que era un genio y viviera de acuerdo con tal concepto es algo que sin duda repele. Y la verdad, tras pasar por Werther y Fausto reconozco que es un gran escritor, pero antes salvaría en un hipotético cuádruple apocalipsis nuclear los cantos de la Eneida que hablan del infierno y de la caída de Troya, que todas las páginas del payaso de Weimar. O sea que menos lobos, CaperuWolf.

 

Eso de Wolf, por cierto, entronca de modo algo misterioso con la película que está puesta ahora mismo y que no estoy siguiendo pero que de vez en cuando miro al soslayo: el pacto de los lobos. Creo recordar haber escuchado opiniones bastante poco piadosas sobre ella, y aunque no la he visto nunca, sí que me trae a la memoria mi primera estancia en Francia, cuando el metro estaba sembrado de carteles que la promocionaban. Por cierto que en aquellos viajes desde Ciudad Universitaria a Villetaneuse adquirí una bonita costumbre que he vuelto a retomar aquí en Madrid, aunque sin la regularidad de aquellos tiempos: comprar un croissant en el medio del camino. Aunque allí el sitio era lo menos glamouroso del mundo (La estación del norte, que a partir de cierta hora parece la reunión de los bandidos en Nuestra señora de París), sí que tenía cierto encanto enfocar el siguiente día envuelto en esa dulzura.

 

Momentos en que, realmente, poco me importaba si a alguien le importaba que mi vida pasara. De hecho, it sweated it to me.

Quiz

Quiz

Un enigmilla de estos que me gustan a mí. ¿Quiénes son estos tres tipos? Pistas:

 1. Están forrados.

 2. Son famosos por unas siglas.

 3. Lo que les hizo famosos es seguramente una de las diez cosas más relevantes de los últimos veinte años.

  A pensar...

Divagaciones

De rodillas y a la pared, me dicen desde los balcones que me deje de ilusiones....

 

Tomemos este punto de partida, esta canción de Luis Ramiro, “porque te vas” que me gusta tanto con ese ritmo juguetón que lleva cosas muy tristes dentro. La primera evocación surgida de ahí e independiente ha sido la de Paco Paredes. Paco era un tipo que conocí en Burguillos en los lejanos 80, al que he visto raramente en los últimos 15 años, y del cual no sé siquiera si ahora conocería su rostro. Era una persona agradable, lo cual ya era bastante en la pandilla que me movía, conocida como “los clásicos” y muy abundante en gilipollas de ciudad. Nunca habé demasiado con él, y cuando lo hice tampoco dijimos nada que quedara grabado. Sin embargo, sí recuerdo a la perfección que Paredes era un mote, de estos típicos de los pueblos, y su apellido real lo supe alguna vez, pero lo he olvidado.

 

Hilamos con rostro, escrito un poco más arriba. Se han lanzado dos flechas en mi cabeza. La primera ha sido hacia los Rostra, un par de columnas dispuestas para los oradores en el Foro Romano, si no recuerda mal justo enfrente de lo que queda del edificio del Senado (que es bastante, pero nada hermoso). El día que visitamos el Foro hacía un calor comparable al de hoy, por cierto, me he despertado casi desnudo y sudando, la primera vez que sucede este verano –aunque quizá tenga también que ver con el buffet demencialmente completo y bueno que degustamos anoche en el Casino de Torrelodones). Se me ha quedado del Foro, entre otras cosas, una imagen de mí mismo con las dos piernas a diferente altura con uno de los grandes arcos justo detrás, creo que el de Septimio Severo.

 

La segunda flecha es un verso del Blues del amo de Gamoneda, un lamento continuo y sombrío de un esclavo –se supone por el contexto que en la América del siglo XIX, o quizá esto sólo me lo figuro yo- por lo terrible de su vida y sobre todo por no poder ver el rostro de su amo. “Hace 25 años que trabajo para mi amo y todavía no he visto su rostro”. Supe por primera vez de este poema a través de uno de los discos que sacó Loquillo versionando a diferentes poetas; por supuesto la música asociada, gentileza creo de Gabriel Sopeña, era un blues. He tardado muchos años en descubrir realmente quién es Gamoneda y el puesto que ocupa en las Letras españolas; afortunadamente, fue unos meses antes del boom debido al Príncipe de Asturias, y algo después de darme cuenta de que Internet, que en el tema novelas se muestra incapaz (una impresión no te resuelve nada) es un vergel interminable para la poesía. Nunca olvidaré muchos versos de “Descripción de la mentira”, lo primero suyo que leí tras haberlo buscado, ese tipo de cosas que se te agarra a la piel como una enfermedad o una garrapata con ganas de festín. “Qué demonios has encontrado tú en la reserva del olvido…”

 

Retomamos ahora con “lamentos” que está al principio del párrafo. Siendo bastante niño –puedo estar hablando de diez o doce años, quizá menos- yo era devoto de los librillos SM. Eran estos unos cuadernillos tamaño folio, dedicados habitualmenta un tema específico, de 32 páginas si no recuerdo mal, y estructurados mediante pequeñas viñetas cuadradas, más o menos bien ordenadas, con un breve texto explicativo debajo de cada una. Normalmente venían en series de tres, y yo acabé teniendo bastantes de ellos –gracias, familia.

 

La cuestión es que una de mis series favoritas, si no la que más, y que después ha vuelto reiteradamente a mi memoria, era una cuyos volúmenes eran “Monstruos”, “Fantasmas” y “Ovnis”, títulos muy concisos que describían a la perfección su contenido. Gracias a ellos descubrí nombres y conceptos que todavía me resultan fascinantes, como los de Nasnas, Kraken, Grendel –el nombre de uno de mis primeros gatos- Beowulf, Roc, proyecto Libro Azul, etc. La verdad es que no eran libros muy recomendables para un chaval de esa edad, porque algunas de las historias de fantasmas que contaban, y especialmente una, se me ha quedado agarrada a las entrañas y aún en las noches de oscuridad sigue hauntándome (perdón por la burrada, no encuentro verbo apropiado en castellano) impidiéndome dormir hasta que con toda la fuerza de la voluntad, que no es mucha, tuerzo el cerebro hacia algún pensamiento mecánico. Si a alguien le interesa puedo contarla, por aquí o en petit comité, aunque no buscaré más información sobre ella para no alterarme más. Tendréis que fiaros de los recuerdos de un niño que se acojonaba como un perro.

 

La cuestión es que, en otro lugar del libro de fantasmas, había dos páginas (los temas siempre eran tratados dos páginas a dos) que daban las especificaciones que debía cumplir una casa para estar encantada. Recuerdo perfectamente que eran doce, aunque no creo que me acuerde de todas, y ni tengo el Google a mano ni creo que sea algo que pueda encontrarse en él. Es fuertemente pre-Internet, aunque nunca sabe uno, también pensaba que no podría encontrar los nueve movimientos malos y cómo evitarlos del ajedrez, que leí en un viejísimo libro de I.A. Horowitz y F. Reinfeld, y los encontré en varios sitios. Claro que esto es información más útil y en una referencia más “encontrable.” En fin, ahí van las características de la casa encantada:

 

1. Se oyen lamentos en un pasadizo secreto que va del salón al piso de arriba. (Este “lamentos” es el que ha provocado la divagación).

 

2. Una mancha de sangre en el suelo no se puede quitar (Este recuerdo que era el 9 o el 10 en la lista, pero bueno, yo aquí la doy salvo permutaciones del simétrico S_12, sabréis perdonarme).

 

3. El retrato de un antiguo caballero se hace realidad a la vez que desaparece en el cuadro (Las demás citas son literales, como la anterior, o casi, como la primera; esta es el significado, no me acuerdo exactamente de lo que se decía, sólo del dibujo y del concepto).

 

4. Aparece un esqueleto en el hueco de la pared (Esta sí es literal, me encantan los mecanismos de reconocimiento de la memoria, a veces actúan con una falta de medios enorme).

 

5. Se empiezan a mover las cortinas tras una ventana cerrada, como si les diera el viento.

 

6. En la biblioteca se sientes temblores y los libros caen al suelo con estrépito.

 

7. Se empieza a mover la lámpara-araña (De ésta no estoy completamente seguro de que fuera así, porque tengo algo difuso el recuerdo del dibujo de la lámpara. Aquí he tenido que reconstruir un poco).

 

8. Aparecen unas manos sobre el piano y comienza a sonar una marcha fúnebre (Ya andando el tiempo, acabé relacionando esto con el tema de Las manos de Orlac, sobre un tipo al que le amputan las manos y le injertan las de un asesino, que se dedican a cometer crímenes por su cuenta. O algo así).

 

9. Van apareciendo huellas de un pie que sube por una escalera.

 

10. Un fantasma atraviesa la pared (Ésta es la primera para la que he tenido que hacer un esfuerzo de concentración. Siendo la décima, no está mal).

 

11. El reloj da trece campanadas en vez de doce.

 

Pues el doce no sé si tendrá algo que ver con el frío o algún poltergeist, pero no me acuerdo de él. Bueno, voy a ver en diferido la primera parte del Brasil-México, que es donde cayeron los goles, y luego sigo. Me gusta esto!!!

 

Foro Cristiano nos instruye

Recibo esta mañana un impresionante documento, que me hubiera cambiado la vida hace veinte años, e inmediatamente cumplo con mi deber, dándole la máxima difusión que me permiten mis modestos medios:

10 Pasos para No Masturbarte

1-Debes pedir al Señor perdón por tu pecado de Lujuria, con todo tu corazón, deseando un cambio en tu vida.

2-Perdónate a ti mismo ( ya que cuando uno cae en la Masturbación tiene un sentimiento de culpabilidad y uno se siente sucio) Pero recuerda has dado el primer paso y Jesús te perdono, rechaza toda condenación que venga a tu mente.

3- Evita estar solo, comienza a desarrollar actividades que distraigan tu mente, por ejemplo, Música, lectura, Etc. Esto te ayudar a que tu mente este pasiva.

4-Mantén una disciplina de oración y lectura de La palabra de Dios, eso nos va a fortalecer cuando venga la tentación.

5-Evita ver televisión o películas con contenido sexual/erótico.

6-Busca y Congregate en una iglesia, De esta forma te alimentaras de la palabra de Dios y recibas su Rema. ( Si es posible, Involúcrate en actividades como: Pertenecer a un ministerio, Ayunos, Vigilias,etc.

7-Rompe o ( Quema si Quieres) todo tipo de Material con contenido sexual/erótico que tengas almacenado en tu casa.

8-Evita Navegar por largas horas en la Internet, ya que cuando menos sientas, te Pueden mandar un archivo con tono pornográfico.

9-Si tienes amigos que practican la Masturbación, no los frecuentes si estas solo. (ya que conozco casos en donde jóvenes se reúnen a masturbarse con el afán de mirar quien lo hace primero y quien expulsa mas semen y puedes volver a recaer)

10-Si prometiste no Masturbarte y vuelves a caer….NO TEDES POR VENCIDO Y VUELVE A COMENZAR DE NUEVO DIOS TE ESTARA ESPERANDO

Meme 139

 Me envía Galder un meme literario, así que respondo al instante. Se trata de escribir el segundo párrafo de la página 139 del libro que estoy leyendo. El ejemplar en cuestión lo comencé esta mañana y es "El libro negro", de Orhan Pamuk. Hasta ahora muy recomendable. Cedo el testigo a Lola, Palimp y el Melocotón, a ver si lo animo a reactivar su blog.

 

"No pudo encontrar a Celâl en su despacho. La mesa estaba recogida, los ceniceros vacíos y no estaba su taza de té. Galip se instaló en el sillón morado en que se sentaba cada vez que entraba en aquella habitación y comenzó a esperar. Sentía la absoluta convicción de que poco después oiría las carcajadas de Celâl en una de las salas del interior.

Preguntas sobre el desarrollo sostenible

Hace unos días leí un artículo que me llamó mucho la atención sobre ecologismo. No sé si estoy muy de acuerdo con él, pero hubo un párrafo que me sorprendió por su inteligencia. Os lo dejo aquí, y cuando pueda (ahora no tengo tiempo) lo comentaré.

"De otra parte, si hablamos de ese fetiche del movimiento ecologista que la Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo, patrocinada por la ONU, definió en el llamado informe Brundtland de 1987 como aquel «que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades»; si hablamos, en suma, de desarrollo sostenible, veremos que todavía hoy no se ha dado cumplida respuesta a muchas preguntas como las siguientes: ¿quién define nuestras necesidades y en virtud de qué criterio y autoridad? ¿Cuáles de estas necesidades hemos o no de satisfacer? ¿Cuáles de estas necesidades hemos de garantizar o no a las generaciones futuras? ¿Por cuántas generaciones futuras hemos de sacrificar nuestras necesidades? ¿Quién conoce las necesidades de las generaciones futuras por las que nos hemos de sacrificar? ¿Se nos puede obligar a sacrificar una parte de nuestras necesidades presentes y de nuestro bienestar actual? Con razón decía John Rawls que «la simple ubicación temporal, o la distancia del presente, no son razones para preferir un momento a otro»." 

El artículo completo está aquí, y la verdad, es de un talibán que da miedo. Pero este párrafo merece la pena destacarse, sin duda.

Ciudad adoptiva

Un test que he leído esta mañana en el 20 Minutos que me ha gustado: 

 1.- ¿Cuál es el primer recuerdo que tiene de Madrid?

El Paseo de Extremadura, visto desde el coche de mis padres.

2.- La mejor banda sonora para disfrutar de la ciudad es...

Aunque sea tópico, Sabina. Tampoco está mal Luis Ramiro, en este sentido.

3.- Cuando cierra los ojos y piensa en la capital, ve...

Una ciudad donde ocurren un millón de cosas a la vez. El lugar donde quiero vivir.

4.- ¿Qué época del año le sienta mejor a la ciudad?

Los escasos días que median entre que se va el frío y llega el calor agobiante.

5.- ¿A qué huele Madrid?

A mí no me huele especialmente a nada.

6.- Más vale no dejarse caer por...

Algunos descampados, pasadas ciertas horas.

7.- Las mejores vistas de toda la región están en...

Recuerdo el paisaje desde la silla de Felipe II. La vista desde la ventana de mi despacho, con toda la sierra y el Escorial al fondo, también es bastante espectacular.

8.- Ama Madrid...

Sin duda alguna, desde antes de vivir en ella. Antes como mito, ahora como realidad.

9.- Pero le desquicia...

Que no está preparada para la cantidad de gente que hay, las obras y que es una ciudad más pensada para los coches que para los peatones.

10.- ¿Cuál fue su último viaje en metro?

Esta mañana, como cada día, de Peñagrande a Guzmán el Bueno y de Guzmán el Bueno a Moncloa.

11.- ¿Qué edificio madrileño no se cansa de admirar?

El Bernabéu (aunque no por su valor arquitectónico, claro ;D). Desde un punto de vista artístico, la Biblioteca Nacional.

12.- Súbete al carro de los tópicos. ¿Cómo son los madrileños?

La inmensa mayoría no son de Madrid.

13.- Tómese un desayuno castizo, ¿con churros o porras?

Siempre he sido más de churros. De todos modos, en Madrid se desayuna mal.

14.- ¿En qué lugar de la comunidad le gustaría que se esparcieran sus cenizas?

Me es indiferente.

Mi problema

Ya que últimamente escribo muy de tarde en tarde, voy a redimirme un poquito colgando un post bastante enjundioso. Trata de cómo ha sido el camino hacia la resolución de un problema de Matemáticas que me ha tenido interesado durante mucho tiempo. Hay bastantes tecnicismos, pero podéis saltároslos sin problema. Creo que esta historia (que para mí es una buena historia, vive Dios!) resume más o menos bien lo que es la investigación, o al menos tal y como la entiendo yo: una empresa que implica un gran esfuerzo individual y solitario, pero en la cual la colaboración y la ayuda de otras personas resulta imprescindible; una aventura con sus subidas y bajadas, sus momentos de euforia desbordante y los agujeros de desesperación y depresión, días, meses y años hermosos y duros, travesías del desierto, momentos inolvidables y situaciones límite, felicidad, cabreo, emoción, aprendizaje, tristeza, esperanza… y sobre todo, mucha intensidad. Tal como entiendo yo la vida. Ahí vamos:

1. Primavera de 2002. Me doy cuenta del interés de la BZ/p-celularización de BG, G siempre finito y p primo. En un principio, supongo que el problema debe resolverse de modo similar a al análogo para el caso de espacios de Moore M(Z/p,1). Pronto me doy cuenta de que la cosa no va a ser, en absoluto, tan sencilla, sobre todo después de cruzar con Jérôme un mail alusivo. En cualquier caso, aprendo las técnicas básicas, particularmente para espacios de Moore.

2. Otoño de 2002. Comienzo a trabajar en serio en el problema. En Septiembre y Octubre, Fernando y yo intentamos describir la cofibra de la aplicación de Chachólski, o al menos sus primeros grupos de homotopía, utilizando el enfoque de Brown-Loday y módulos cruzados, con bastante éxito en el caso del grupo fundamental. Tras esto, comienzo a identificar con precisión las diferencias con el caso de celularizar respecto a espacios de dimensión finita, diferencias que se hallan en grupos de obstrucción clásica. Creo resolver el problema varias veces, aunque por poco tiempo, pues mi aproximación sigue siendo bastante tosca. Intento utilizar teoría de Lannes y Miller, sin resultado. Al menos, averiguo que la celularización es un problema de grupos generados por elementos de orden p, relaciono celularización a nivel de espacios con celularización a nivel de grupos y describo la celularización de clasificadores de p-grupos, quizá mi mejor resultado de estos meses.

3. Invierno-Primavera de 2003. En esta época, que paso principalmente en París, comienzo la escritura de la tesis. Sigo pensando en el problema, y aún hay algún momento en que creo haberlo resuelto (utilizando la descomposición inestable de Bousfield de espacios de p-torsión), pero me voy dando cuenta de que me faltan ingredientes. En cualquier caso, salen algunas cositas cuando los grupos son perfectos, como la celularización de algunos alternados y la relación con extensiones centrales universales.

4. Otoño de 2002-Invierno de 2003. Periodo final de escritura de la tesis, en que el problema está aparentemente abandonado por primera vez. Envío a Transactions mi primer artículo, donde aparecen todos los resultados mencionados hasta ahora. Es aceptado tras revisión.

5. Primavera de 2004. Tras leer mi tesis en su condición de miembro suplente del tribunal, a Jérôme se le ocurre que sin mucho esfuerzo podemos demostrar un teorema de dicotomía tipo Serre para CWBG. Esto me da moral y retomamos el problema juntos. Estudiamos algunos ejemplos concretos, como grupos simétricos de rango bajo para p=2, algún alternado más, y otro ejemplo que nos proporciona Jacques Thévenaz. Vamos comprendiendo poco a poco el papel del Sylow de G en nuestro problema, el del p-socle del Sylow y la relación con la celularización del completado de BG. Nuestro objetivo en este momento es encontrar el ejemplo de un grupo tal que la celularización de su espacio clasificador tenga infinitos grupos de homotopía con p-torsión, pues en los otros casos ya sabemos lo que ocurre.

6. Otoño de 2004. Seguimos buscando el ejemplo. Usando la sucesión de cofibra asociada al teorema de Chachólski, obtenemos condiciones necesarias muy precisas que debe cumplir nuestro ejemplo potencial y, justo es decirlo, a veces pensamos que no puede existir. La solución nos la proporciona Bob Oliver, que nos muestra dos familias de grupos simples finitos para p=2 que cumplen nuestras restricciones y que resultan ser ejemplos para lo que buscamos. Poco después, Antonio Viruel encuentra también una familia de ejemplos en p impar. Desmenuzamos los ejemplos, y construimos representaciones de sus espacios clasificadores en BU(n) que se anulan al precomponer con BZ/p.

7. Invierno de 2004. Bastante entusiasmados, escribimos nuestros resultados y los enviamos a Math. Z. Se abre un compás de espera mientras recibimos la respuesta.

8. Primavera de 2005. Nos llega la contestación de la revista: el artículo ha sido rechazado. El referee argumenta que ni los teoremas ni los ejemplos presentados poseen enjundia suficiente, aunque nos dice que sí que sería interesante conocer con más precisión quién es CWBG. Nos sienta bastante mal, la verdad, sobre todo porque pensamos que, de acuerdo con lo que nos dice, al editor sí le ha gustado nuestro artículo. Carlos Broto, que a la sazón se halla en Suiza en esta época, se interesa fuertemente por nuestros resultados, y en dos semanas de muchos mails interioriza el problema y lanza una de sus famosas ideas: la BZ/p-anulación de la cofibra, en el caso p-completo y con el normalizador del Sylow controlando fusión, será la p-compleción del clasificador del cociente del normalizador del Sylow por el mínimo subgrupo strongly closed ClS (también llamado A en lo que sigue) que contenga a todos los elementos de orden p de G. Nosotros habíamos reparado ya en la importancia de ClS en este contexto, pero no habíamos imaginado una explicación tan directa. Tras escribir detalladamente la prueba, la idea resulta ser correcta, y nos proporciona una fórmula explícita para la celularización en este caso. Reescribimos el artículo y lo mandamos al Journal de la London.

9. Otoño de 2005. Mi desplazamiento a Madrid hace imposible, como antaño, el trabajo codo con codo con Jérôme, quien se encuentra interesado en la celularización de |L|, siendo este el clasificador (sin completar) de un grupo p-local finito. Nos contestan de la revista pidiendo modificaciones del artículo, pero con un informe muy favorable. Más adelante es aceptado. Ninguno de los dos tenemos ninguna idea para abordar el caso restante, cuando el grupo está generado por elementos de orden p y el normalizador del Sylow no controla fusión, y ni siquiera tenemos idea de cómo serán los grupos para los que esto pase; sólo cosas generales, como que no puede ser simple para p=2.

10. Invierno-Primavera de 2006. Hemos abandonado el problema por segunda vez. Sólo de vez en cuando pienso en la celularización de |L|, pero la condición de que el grupo fundamental esté generado por elementos de orden es un muro insalvable. Leo con atención los artículos de Broto-Castellana-Grodal-Levi-Oliver sobre extensiones, sin avance notable. Al final del curso aparece un preprint de Oliver-Ventura que identifica extensiones más generales, pero tampoco me resulta útil.

11. Verano de 2006. Estando en Sevilla, en casa de la hermana de Rosa, pienso por primera vez que la celularización de BG^p puede ser la fibra de una aplicación de BG^p al cociente del clasificador de un linking system, en el sentido de Oliver-Ventura. Compruebo que el sistema de fusión cociente es exactamente el que debe ser, y supongo que con el linking system debe ocurrir igual. La solución resulta muy interesante, porque los linking systems aparecen de modo natural. A partir de entonces, tengo que encontrar un ejemplo de este último caso.

12. Otoño de 2006. Me lanzo a buscar por todas partes grupos generados por elementos de orden p tales que el normalizador del Sylow no controle fusión, y que tengan un subgrupo strongly closed. Me concentro en p impar y grupos simples, que cumplen trivialmente la primera condición. En Octubre miro un mundo de bibliografía, sin resultado aparente. En el informe del referee que nos rechazó se hablaba de un artículo de un tal Foote, que clasificaba, para p=2, grupos con un subgrupo strongly closed propio, y que utilizamos para calcular en este caso las celularizaciones de clasificadores de grupos simples, Le escribo a este hombre, que me contesta con enorme amabilidad y extensión; aunque no me resuelve el problema, me da los nombres de varios gurús del tema. Escribo así algunos mails con mi pregunta concreta, y tras algún tiempo de espera, George Glauberman me proporciona el ejemplo deseado. A partir de entonces inicio un fluido intercambio de mails con Foote, que me muestra cómo generalizar el ejemplo de Glauberman, un wreath product, a bastantes familias de extensiones.

13. Invierno de 2007. Dada su aportación, decido ofrecer a Foote la coautoría del futuro artículo, que él acepta. Por esta época me doy cuenta de que el paso clave en mi prueba del último caso, que es levantar el morfismo entre sistemas de fusión F-->F/A, siendo F el del grupo que buscamos, a una aplicación |L|^p-->|L/A|^p no es trivial, como yo pensaba. Tras leer detenidamente el artículo de Oliver-Ventura y algunos correos con el primero, consigo entender perfectamente qué es L/A, pero sigo sin poder dar la aplicación. A partir de entonces comienza un via crucis de unos dos meses, que tiene, en forma de ideas que finalmente resultan ser fallidas, las siguientes estaciones:

- Intentar probar que se producía la extensión correcta con cohomología de categorías, o sea, que (L/A)*c p-completado era el objeto buscado. Me empollé para ello la referencia básica, un artículo de Baues-nosequién. No hubo manera de identificar la clase.

- Intentar dar una aplicación de la descomposición cohomológica del grupo a la descomposición cohomológica del normalizador, teniendo en cuenta la fusión interior en A, o la descomposición cohomológica del normalizador módulo A. Un intenso cruce de mails con Broto, que duró dos semanas, acabó convenciéndome de que no había manera de probar que los correspondientes grupos de obstrucción desaparecían.

- Intentar usar la teoría de Lannes para dar la aplicación a nivel de cohomología módulo p, e intentar luego levantarla, o bien usarla directamente a ese nivel. Surgieron dificultades técnicas insalvables, además de que me faltaban referencias a mano.

- Intentar usar ideas de Goldschmidt y el hecho de que el normalizador controla fusión por encima del subgrupo A (resultado que fue perfectamente probado por Richard Foote, y que tiene interés por sí mismo), pero esto tampoco nos permitía invertir la aplicación deseada.

- Intentar dar una morfismo “de fusión” del sistema de fusión del grupo al sistema de fusión del normalizador (quizá módulo A). La condición de que el normalizador no controlase fusión resultaba ser prohibitiva.

Cuando atacaba ya la desesperación, llegó la solución del modo más inesperado. Releyendo la vieja clasificación de Richard para p=2, caí en la cuenta de que una cierta “parte” del grupo A no era realmente relevante a la hora de calcular la celularización, y que en el resto sí que el normalizador controlaba fusión y, por tanto, se podía resolver. Esto cerraba absolutamente el problema para p=2. Cuando le participé a Richard la buena nueva, él se mostró convencido de que podría realizarse una clasificación similar para p impar. Al cabo de unas semanas, tanto la demostración como la clasificación estaban concluidas. Sólo había un problema, un caso concreto en que el cociente podía ser G_2(q) y que el normalizador no controlara fusión. Richard no sabía si esto podría existir o no.

14. Primavera 2007. Llegamos a la conclusión de que estas extensiones indeseadas y no escindibles con base G_2(q) existen. Esto me preocupa sobremanera unos días, hasta que me doy cuenta de que lo importante no es que el normalizador del Sylow en G_2(q) controle fusión, sino que lo haga el normalizador del strongly closed correspondiente, que es más grande. Y eso es lo que ocurre en este caso postrero, con lo cual podemos decir que la carrera de cinco años ha llegado a su fin. En cuanto acabemos de escribir los ejemplos que usaremos para ilustrar nuestro teorema (ahora ya nos sobran, porque sabemos BZ/p-celularizar BG para TOOODOS los grupos finitos) se habrá terminado la historia. Y me parecerá imposible, y lo celebraré como nunca.

Gracias a los doctores Broto, Foote, Glauberman, Muro, Oliver, Scherer, Thévenaz y Viruel, sin los cuales este post no hubiera podido ser escrito.

Caballeros de fortuna

Caballeros de fortuna

Hace tiempo leí una reflexión de Ortega y Gasset sobre la popularidad del Don Juan de Zorrilla con respecto a sus homónimos de Tirso, Zamora, Molière o Byron. Decía el ilustre filósofo que el motivo por el que, desde 1844, la gente seguía yendo año tras año a celebrar el día de Todos los Santos con el burlador, doña Inés, el Comendador, Ciutti y demás ralea era que esta versión del mito acababa bien. Que el pecador acababa arrepintiéndose, Doña Inés alcanzaba un status superior como redentora, y la soberbia e inhumanidad de Don Gonzalo era vencida. Triunfa el amor, en suma, y la gente se va sonriendo; muy diferente de las versiones clásicas, en que Don Juan se hunde en el infierno.

 

Se me ha venido esto a la cabeza cuando he terminado esta mañana la novela “Caballeros de fortuna” de Luis Landero. Como obra literaria, es una obra de enorme calidad, donde se plasma el impresionante mundo literario de mi paisano en un estilo muy cuidado, trufado de hallazgos, ameno hasta lo adictivo y dominador de todos los resortes de la emoción, de la trascendencia al humor y de la tristeza a la circunspección. Un libro muy recomendable de uno de nuestros mejores escritores, injustamente poco conocido.

 

Sin embargo, a pesar de haber disfrutado enormemente durante mientras recorría Madrid enganchado a estas páginas, es muy dudoso que vuelva a ellas alguna vez en mi vida, siquiera sea por echarle un vistazo. Y el motivo, precisamente, ha sido el final. A diferencia de muchos escritores, que manifiestan preferencia por los finales abiertos (de los que yo abomino, excepto en contadas ocasiones), Luis Landero decide finalizar la trama de estos cinco caballeros de fortuna con un desenlace claro y y bien definido, para el cual crea una estupenda expectación a lo largo de un buen número de páginas, y en el cual confluyen otros tantos destinos. No puede decirse que, de acuerdo con la lógica interna de la novela, el final sea pobre, inconsecuente, ni insulso; reúne en sí toda el aura tragicómica –en su sentido más literal- que exuda la obra, y y es perfectamente coherente con lo que sabemos de los personajes.

 

Mi problema con esta conclusión no es, pues, de índole literaria, sino emocional. Estos cinco caballeros están descritos con tanta precisión y humanidad, son tan de carne y hueso y el lector los hace tan suyos, que cuando nos acercamos al final de la historia uno tiene perfectamente sus preferencias. Como en la vida real, cuando de acuerdo con la información de la que disponemos, elegimos nuestras filias y fobias, amigos y enemigos, amores y odios. Y la historia acaba como yo no querría que acabase, hay quien merecía más y quien merecía menos, y al final la demiurgia del escritor ha sido tan injusta con mis elegidos que me ha quitado las ganas de volver a acercarme al libro.

 

Y si alguien replica: “pues hay finales como el de Cyrano, que bien triste que es y no te hartas de la película ni de la obra de teatro”, tengo una respuesta bien clara a eso. La muerte del caballero de Bergerac es dolorosa, desde luego, y uno muere un poquito cada vez que la cámara se aleja del cuerpo caído y de sus amigos a través de la enramada. Pero si uno lo piensa bien, es el único final posible que cuadra con el tono, a la vez heroico y patético, de la obra y el personaje. En el libro de Landero no es así; el desenlace es contingente, e igual podría ser este que otro que a mí –y supongo que a muchos más lectores- me resultara mucho más placentero. Y eso es lo que me rebela, qué le vamos a hacer.

 

Una última cosa a la que ya he aludido en el blog alguna vez. En la contraportada (la portada de mi edición es la foto que acompaña al post), aparece una breve sinopsis del argumento, donde se alude a cosas que no se cuentan hasta bien transcurrida más de la mitad de la novela. Para coger a quien lo ha hecho y matarlo.

    

From my cell

Un texto del Bécquer más sentido, para ir retomando poco a poco el contacto con la realidad:

 "Mañana emprendemos el camino de Veruela. ¡Ojalá el viejo monasterio me dé la calma y la resignación que necesito, pues mi alma es sólo un pobre guiñapo insensible, dormido, que me pesa como un fardo inútil que la fatalidad tiró sobre mis hombros, y con el cual me obliga a caminar como nuevo judío errante! En el amplio hogar de la cocina me entretuve anoche en quemar todas las cartas, únicos recuerdos -reliquias, mejor dicho- que me quedaban de mi vida de ayer, de las horas que nunca volverán [...] No quiero pensar nada, sentir nada."

Problemas con internet

Hola gente. Sólo excusarme un poco por la ausencia de posts de estas últimas dos semanas. El primer motivo fue el esguince, el segundo que momentáneamente he dejado de tener internet en mi casa, y el tercero que estoy en Badajoz y ahora mi padre tampoco tiene. Espero retomarlo todo a partir del Domingo de Resurrección.

 Feliz Semana Santa

Vaya nochecita

Sentado en el cagódromo, con un esguince de tobillo en la pierna derecha que me ha tenido desde hace cinco horas con la pierna en alto, tiritando como un camello en la Antártida y con unos dolores demenciales en el vientre, tan fuertes que me he tenido que concentrar para no olvidarme de que cómo tengo el pie de chungo y no apoyarme sobre él. La vida te da sorpresas…

 

Una sorpresilla televisiva

Una sorpresilla televisiva

Anteanoche estaba viendo en el portátil uno de los capítulos de House que todavía no ha estrenado Foz, concretamente “One day one room”, el primero tras la resolución del asunto Tritter. Los episodios los veo en inglés con subtítulos en castellano, y de acuerdo con mis posibilidades, en las escenas no-médicas intento escuchar lo que dicen más que leer en la pantalla (las otras no se entienden ni en español). Pues estaba comenzando la historia, y aunque uno no se fije demasiado en ello, durante los primeros minutos salen un sinfín de títulos de crédito en los que uno no suele fijarse porque suele estar atento a la trama. Así que esta era la situación mientras se desarrollaba la primera discusión entre House y Cuddy, cuando de repente mi inconsciente registró algo extraño, chirriante, como si hubiera ocurrido algo absurdo. No sabía decir qué fue, pero el clac! en mi cerebro fue diáfano. Intrigado, rebobiné un poco, y en los títulos de crédito estaba la –para mí- incongruencia: Directed by Juan J. Campanella.

 

Para los que no lo conozcan, Juan José Campanella es el director de la trilogía urbano-sentimental de Argentina “El mismo amor, la misma lluvia”, “El hijo de la novia” y “Luna de Avellaneda”, tres buenas películas, alguna excelente, pero que en mi ordenamiento cerebral se encuentran a catorce mil kilómetros del Hospital Plainsboro y el genial cojo cabrón. Anonadado, me fui de cabeza al Imdb, a ver si es que se había dado la coincidencia de que hubiera otro director afincado en Hollywood cuyo apellido coincidiera. Pero no, ahí aparecía el director, orondo y calvete con su perilla, y acreditado el capítulo correspondiente, junto con otros de “Ley y orden”, “Six degrees”, “30 Rock” y “The Puncher”. Vivir para ver.

 

Sin embargo, y esto es lo bueno, el capítulo de House tenía la impronta del argentino. Era interesante, bastante emocional y con una estructura diferente a la mayoría de los capítulos de la serie. Muy recomendable.

I'd love to

Again
I lay awake
and I cried because of waste

I'd love to
(But only with you
Only with you)

Oh, time is gonna wipe us out
There, I've said it loud and clear
So that you will hear
There's no one in view
Just you
Just you
And time will never wipe you out

Now I've had enough
I've had more than could be
My rightful share
Of nights I can't bear
How can it be fair ?
Time must wipe them out

So, again, I lay awake
In a trance
Oh, I just want my chance
But only with you
Only with you
That's all
That's all
Aah ... 


 Morrissey

De sextinas

El otro día le escribía a alguien un correo electrónico que consistía esencialmente en un ruego para hacer algo y también en una descripción elogiosa de una cierta situación. Como siempre me gusta poner cosillas chulas en el topic (por lo menos, para que el destinatario sienta cierta curiosidad a la hora de leerlo) se me vino a la cabeza un poema de Jaime Gil [ya conocido para los que frecuentan este blog] que se llama “Apología y petición”. Muy adecuado ¿verdad? Y ya puestos, lo busqué para releerlo porque no me acordaba exactamente de cuál era, a Jaime también le gustaba poner títulos hermosos cuya relación con el contenido podía ser puramente tangencial.

 

Lo encontré rápido, pues la Red es una mina para los amantes de la poesía. Y como siempre que lo releo, sentí una especial fascinación por la estrofa en la que está escrita, la “sextina”. Nunca había leído ninguna otra, pero la estructura que se inducía de este ejemplo me parece tan arbitraria, tan rígida y fascinante, que no pude evitar ponerme a buscar información sobre ella.

 

La sextina consta de 39 versos endecasílabos, aunque parece ser que hay ejemplos con otras medidas, siempre de arte mayor. Se agrupan dichos versos en seis grupos de seis, dejando tres para el final, el remate. Y aquí viene la castaña. Ahora se eligen seis palabras, de modo que a) cada verso de cada miniestrofa de seis es terminado por una de las palabras, b) si numeramos los versos de cada miniestrofa del uno al seis, cada palabra aparece en seis versos que tienen todos número de orden diferente; por ejemplo, aparecerá en el tercer verso de la primera mini, cuarto de la segunda, sexto de la tercera, etc., y además siguiendo un esquema fijo; dicho de otro modo, ABCDEFFAEBDCCFDABEECBFADDEACFBBDFECA c) en el terceto final, aparecen dos de las palabras en cada verso.

 

Todo muy raro, verdad? Pues más extraña es todavía la impresión al leerla, esa sensación de rima vanishing y la necesidad de expresar seis ideas diferentes con mimbres tan similares. Parece ser que entre los grandes sextineros que en el mundo ha habido han destacado Petrarca, Ezra Pound, Camoes y Brossa. Sin embargo, os dejo aquí la primera que se compuso, obra de un trovador llamado Arnaut Daniel. Es provenzal, y aunque no se entiende ni papa (o al menos, YO no entiendo casi nada) si que hay palabras que accionan neuronas de significación y dan extraños sabores al poema. Si alguien no puede resistir y necesita el significado, aquí está traducida al inglés, así como todos los poemas del gran hombre.

 

Lo ferm voler qu'el cor m'intra
no'm pot ges becs escoissendre ni ongla
de lauzengier qui pert per mal dir s'arma;
e pus no l'aus batr'ab ram ni verja,
sivals a frau, lai on non aurai oncle,
jauzirai joi, en vergier o dins cambra.

 

Quan mi sove de la cambra
on a mon dan sai que nulhs om non intra
-ans me son tug plus que fraire ni oncle-
non ai membre no'm fremisca, neis l'ongla,
aissi cum fai l'enfas devant la verja:
tal paor ai no'l sia prop de l'arma.

 

Del cor li fos, non de l'arma,
e cossentis m'a celat dins sa cambra,
que plus mi nafra'l cor que colp de verja
qu'ar lo sieus sers lai ont ilh es non intra:
de lieis serai aisi cum carn e ongla
e non creirai castic d'amic ni d'oncle.

 

Anc la seror de mon oncle
non amei plus ni tan, per aquest'arma,
qu'aitan vezis cum es lo detz de l'ongla,
s'a lieis plagues, volgr'esser de sa cambra:
de me pot far l'amors qu'ins el cor m'intra
miels a son vol c'om fortz de frevol verja.

 

Pus floric la seca verja
ni de n'Adam foron nebot e oncle
tan fin'amors cum selha qu'el cor m'intra
non cug fos anc en cors no neis en arma:
on qu'eu estei, fors en plan o dins cambra,
mos cors no's part de lieis tan cum ten l'ongla.

 

Aissi s'empren e s'enongla
mos cors en lieis cum l'escors'en la verja,
qu'ilh m'es de joi tors e palais e cambra;
e non am tan paren, fraire ni oncle,
qu'en Paradis n'aura doble joi m'arma,
si ja nulhs hom per ben amar lai intra.

 

Arnaut tramet son chantar d'ongl'e d'oncle
a Grant Desiei, qui de sa verj'a l'arma,
son cledisat qu'apres dins cambra intra.

Antología del despiste

 1. Ramón en el bus. Como siempre, venía absolutamente sopa; en el asiento de al lado, un montón informe de cosas como mi abrigo, mi bufanda, el segundo tomo de “Quatre-vingt treize” de Víctor Hugo, un artículo que estoy leyendo y mi mochila. Me despierto y me pongo a pensar en mates, sigo haciéndolo cuando bajo del autobús, desciendo la escalera y llego a los tornos de Moncloa. El montón informe ahora está en mis manos, pero ya no hay bufanda. Rastreo del intercambiador infructuoso. 

2. Ramón en el Bernabéu. Sentado en la fila 3 del cuarto anfiteatro y rodeado de gente, Minuto diez de partido: “parece que tengo sed”. Lógico, pienso, esas pizzas de Telepizza como la que he comido suelen darla. Minuto veinte: “pues sí que tengo sed, es verdad, si hace falta molesto a toda la fila y voy al bar a por una botellita”, Minuto 30: “esto cada vez va a peor, pero bueno, si he aguantado hasta aquí, ya llego hasta el descanso.” Minuto 40: “aaaaaaaaaaaaaargh!!! qué seeeeeeeeed!!!!!!!!!!!!”. Por fin el descanso, me voy a poner el plumas y me voy al bar. En ese momento algo duro me llama la atención en el bolsillo interior. Ah, es verdad, justo antes de subir había comprado una botella de agua, por si tenía sed en el partido. Con el precinto puesto todavía. 

3. Ramón en casa. Sábado por la noche, invitado a un cumpleaños, hay que adecentarse un poco. Me afeito con tranquilidad, me ducho, me visto con cierto cuidado, me pongo las lentillas, me echo gomina en el pelo. Mientras, pienso en el partidazo que acabo de ver, un espléndido PSV-AZ Alkmaar. Cuando mi mente vuelve de Holanda, reparo en la gomina sobre la mano derecha. Qué raro, normalmente es cremosa y translúcida, y hoy es blanca y voluminosa. Recuerdo vagamente los tiempos de Badajoz en que me echaba espuma en el pelo, y ese es el ruido de fondo que acompaña al grito interior. Tengo la cabeza llena de espuma de afeitar. El último fotograma, arrodillado y con la cabeza bajo la ducha, tiene aroma a penitencia. 

Seis pelis inolvidables

 Últimamente ando con mi (escasa) creatividad al servicio del problema de levantamientos de que he hablado en un post anterior, lo cual repercute en mis apariciones en el blog –de hecho, está repercutiendo en mi sociabilidad exterior e interior mucho más de lo que quisiera-. Sin embargo, hoy se me ha venido a la cabeza que podía hacer una pequeña aportación a Internet, en forma de las respuestas estándar que uno puede dar a preguntas del tipo ¿qué película has visto hoy? y que he ido recopilando a lo largo de los años. Los que me conocen y estén leyendo esto seguro que ya tienen alguna respuesta en la cabeza ;)  He mirado en el Google a ver si alguien había escrito algo sobre el particular, y sólo he encontrado un artículo en la Frikipedia que por un lado es incomprensible, y por otro olvida algunas y ofrece unas nuevas que no están a la altura.  Ah, bueno, y otro motivo para ponerlas aquí es que no se me olviden, que el otro día intenté recordar las seis míticas y se me había olvidado una. Afortunadamente, la concentración y la ayuda inolvidable de Rosa me ha permitido recuperar la lista completa. Ahí va, a cual más estimulante: 

- Las lágrimas de un chorizo

- Dos pistolas para un manco

- Detrás del último no va nadie

- La patata viajera

- La bala que requetevolvió la esquina

- La maté con un mollete.