Sentado en el cagódromo, con un esguince de tobillo en la pierna derecha que me ha tenido desde hace cinco horas con la pierna en alto, tiritando como un camello en la Antártida y con unos dolores demenciales en el vientre, tan fuertes que me he tenido que concentrar para no olvidarme de que cómo tengo el pie de chungo y no apoyarme sobre él. La vida te da sorpresas…