Un texto del Bécquer más sentido, para ir retomando poco a poco el contacto con la realidad:
"Mañana emprendemos el camino de Veruela. ¡Ojalá el viejo monasterio me dé la calma y la resignación que necesito, pues mi alma es sólo un pobre guiñapo insensible, dormido, que me pesa como un fardo inútil que la fatalidad tiró sobre mis hombros, y con el cual me obliga a caminar como nuevo judío errante! En el amplio hogar de la cocina me entretuve anoche en quemar todas las cartas, únicos recuerdos -reliquias, mejor dicho- que me quedaban de mi vida de ayer, de las horas que nunca volverán [...] No quiero pensar nada, sentir nada."
Autor: Maxi
Fecha: 23/04/2007 17:31.
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