Esta es la gruta de la sabiduría, el palacio del Sueño, entre lo simple y lo complejo, entre el espíritu y la barbarie.

Temas

Enlaces

Archivos

El musolari errante

Se muestran los artículos pertenecientes al tema Literatura.

Diciendo lo contrario

He visto esta mañana una frase en un periódico que me ha llamado la atención: “Micheletti dice que dimitirá si Zelaya no vuelve a Honduras”, o algo así. Aunque me estoy informando a diario de la situación en Centroamérica, que me parece tan paradójica como peligrosa, esta entrada va más por el lado lingüístico. En efecto, lo que me llama la atención es que la frase, siendo completamente correcta, puede dar la impresión –y de hecho, a mí me la dio en un primer momento- de que quiere decir exactamente lo contrario de lo que dice. Porque normalmente, cuando alguien dice que va a dimitir (y se usa casi siempre como la expresión cuasi-análoga “amenaza con dimitir”) es una medida de presión para que no ocurra lo otro que se cita en la proposición. En este caso, una interpretación razonable a primera vista de la frase sería “Como no vuelva Zelaya, dimito”. Lo divertido es que en este caso, lo positivo –casi percibido como tal por el propio Micheletti- es la dimisión, y lo que provoca la dimisión es exactamente la no-realización de la acción que condiciona. Pero está claro que, si no estás bien informado del asunto, la frase mueve a confusión. ¿Algún lingüista en la sala que nombre esta figura?

PD: Cirugía LASEK me impedirá conectarme a Internet en los próximos días. Espero al menos saludar pasados ellos para dar algunos detalles escabrosos de la operación. Abrazos

17/07/2009 19:59 Autor: musolari. Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 2 comentarios.

Sorrivindicación

20081218154246-reiv.jpg

 

Nunca le he pedido excusas a un libro, pero para todo hay una primera vez en la vida, y nobleza obliga a hacerlo ahora. El destinatario es “Reivindicación del conde don Julián”, que tuve en mis manos una fría mañana de la primavera de 2003 en la biblioteca del Colegio de España de París,y que me dio tal susto –esa extraña puntuación, esos párrafos sincopados, el aroma surrealista de la página al azar- que no pude menos que abstenerme y devolver con ligereza al estante donde dormía el sueño de los (muy) justos. Hace unos días volví a atreverme, ahora con más fe, madurez (?) y años encima, y conseguí obedecer el impulso y sacarlo conmigo. Desde ese día, Goytisolo ha cruzado en mi cabeza la tibia raya que separa los territorios oscuros de la rareza de los deslumbradores del genio. Hoy he devuelto el libro, y cuando se lo he pasado al bibliotecario me he sentido como si me cortase un brazo y lo dejase allí encima. No tardaré mucho en comprármelo pero hasta entonces, perdón, Julián.

 

Crítica más resumen.

 

Historias del 631. Media hora de retraso por hielo, fenómeno absolutamente inusual. Apenas vislumbraba el exterior, sin gafas y a través del vaho. La primera vez que permiten, que yo vea, gente de pie en el autobús.

18/12/2008 15:42 Autor: musolari. Enlace permanente. Tema: Literatura No hay comentarios. Comentar.

Llegando allí

 

¿Por qué entras en esa casa, Marika, buscando tu propia perdición? ¿Por qué no olvidas, te distraes, sufren en silencio un rato la cruel agonía de la pena y el dolor, para esperar que acabe y después reclinarte sintiendo poco más que el ruido del agua y el viento en las pestañas? No eres capaz, debes correr tras la cinta morada que ata tu corazón, que lo empuja y lo aplasta, lo comprime y lo estalla. Y lo más paradójico es que esa cinta no te anuda a ti, sino a otros dos seres que de tantos años sin tocarse han vuelto el fuego en hielo, han soportado siglos de sequía, canícula, muerte, cáncer, para sólo acabar dándose cuenta de que la podredumbre, conquistadora silenciosa y fiebre imperceptible, había puesto banderas en la más alta almena de lo que ellos creyeron alguna vez que podía ser… felicidad.

 

(Homenaje a Marái)

11/12/2008 19:14 Autor: musolari. Enlace permanente. Tema: Literatura No hay comentarios. Comentar.

Aquitania

 

Estaba pensando qué meter para conmemorar el día de los Difuntos (la americanización festiva del asunto, Halloween, me toca bastante los buebos, aunque como buen hipócrita por poco voy a una celebración alusiva el viernes), y creo que nada mejor que este poema de Gerard de Nerval, poeta y suicida, que a su vez versionó mi admirado Gil de Biedma, siendo fiel al espíritu mas no a la letra. La traducción del primero, aquí.


EL DESDICHADO

Je suis le Ténébreux, - le Veuf, - l'Inconsolé,
Le Prince d'Aquitaine à la Tour abolie :
Ma seule Étoile est morte, - et mon luth constellé
Porte le Soleil noir de la Mélancolie.

Dans la nuit du Tombeau, Toi qui m'as consolé,
Rends-moi le Pausilippe et la mer d'Italie,
La fleur qui plaisait tant à mon coeur désolé,
Et la treille où le Pampre à la Rose s'allie.

Suis-je Amour ou Phoebus ?... Lusignan ou Biron ?
Mon front est rouge encor du baiser de la Reine ;
J'ai rêvé dans la Grotte où nage la Sirène...

Et j'ai deux fois vainqueur traversé l'Achéron :
Modulant tour à tour sur la lyre d'Orphée
Les soupirs de la Sainte et les cris de la Fée.

 

PRÍNCIPE DE AQUITANIA, EN SU TORRE ABOLIDA

 

Una clara conciencia de lo que ha perdido,
es lo que le consuela. Se levanta
cada mañana a fallecer, discurre por estancias
en donde sórdamente duele el tiempo
que se detuvo, la herida mal cerrada.
Dura en ningún lugar este otro mundo,
y vuelve por la noche en las paradas
del sueño fatigoso... Reino suyo
dorado, cuántas veces
por él pregunta en la mitad del día,
con el temor de olvidar algo!
Las horas, largo viaje desabrido.
La historia es un instante preferido,
un tesoro en imágenes, que él guarda
para su necesaria consulta con la muerte.
Y el final de la historia es esta pausa.

 

Historias del 631: Hoy no hay mucho que contar, porque a los diez minutos de viaje he sentido un pequeño mareo y he preferido dejar Bomarzo y dormirme. Me ha dado tiempo, no obstante, a escuchar a tres jinchas en la última fila berrear a grito pelado que Pachá es un robo –quince euros- y quejarse de que sus amigas siempre van a un bar cercano que es un antro. Al menos las invitan a copas gratis, pues el camarero le tira los trastos a saco a una amiga suya, que se llama Elena y pasa de él hasta el punto de decirle con frecuencia “tengo que dejarte, que me llama mi novio.” Ahora que lo pienso, quizá no fue tan raro que me encontrara mal.

03/11/2008 18:22 Autor: musolari. Enlace permanente. Tema: Literatura No hay comentarios. Comentar.

Kitsch

Me ha llamado la atención un fragmento que dejo abajo del libro "La posibilidad de una isla"; tan lúcido y desesperanzado como el resto de las aproximadamente cien páginas que llevo leídas. En cierto modo, es el reverso tenebroso de un bonito pasaje de "La sonrisa etrusca", donde el entrañable protagonista ofrece el ejemplo de un niño como lo más cercano a la verdad absoluta. Los dos enfoques, aunque parezcan opuestos, están más cerca de ser complementarios de lo que parece, y también los dos protagonistas, Roncone y el pagliaccio sin nombre de Houellebecq. Tenía grandes expectativas en este autor, y su libro, como fuente de ideas y análisis de la pobreza de la sociedad posmoderna, no me está decepcionando en absoluto.

"En cierto modo, todo es kitsch. En conjunto, la música es kitsch, y el arte, y hasta la literatura. Casi por definición, cualquier emoción es kitsch; pero también cualquier reflexión e incluso, en cierto sentido, cualquier acción. Lo único que no es kitsch en absoluto es la nada."

PD: Visto que casi siempre escribo desde la facultad y que los viajes en bus casi siempre contienen algo interesante o al menos descriptivo sobre mi ritmo vital, que a fin de cuentas es lo que voy, de modo casi siempre lateral, plasmando aquí, a partir de hoy voy a incluir en cada post un pequeño apéndice llamado "Historias del 631", contando mi vivencia correspondiente. Hoy, vía iPod, he presenciado como el Senado lo deja todo listo y preparado para la guerra civil entre Pompeyo y César. Segundo capítulo de Roma, crece exponencialmente su interés.

 

 

 

14/10/2008 10:43 Autor: musolari. Enlace permanente. Tema: Literatura No hay comentarios. Comentar.

El honorable TCDNG

20081007174525-iclau.jpg

 

En estos tiempos inciertos en que me vuelco en las series, descubierto al fin el filón de talento que hay en ellas (ver el suplemento del sábado del País), un regalo de Rosa, la proximidad de Roma y la propia inevitabilidad me han llevado a la madre de todas, que homenajeo aquí con este poema que siempre me ha perturbado. El original, en este enlace.

"A cien años de la púnica maldición
Roma será esclava de un hombre velludo,
un hombre velludo de muy poco pelo.
Todos los hombres serán mujeres, y cada mujer un hombre.
El corcel que monte tendrá dedos por cascos.
Morirá a manos de su hijo, que no es su hijo.
y no en el campo de batalla.

El otro velludo que esclavice al Estado
será hijo, no hijo, del último velludo.
Tendrá de cabellos abundante pelambre.
dará mármol a Roma en lugar de la arcilla
y la ceñirá con cadenas invisibles.
Morirá a manos de su esposa, que no es esposa,
para bien de su hijo que no es su hijo.

El tercer velludo que esclavice al Estado
será hijo no hijo de este último velludo.
Será barro mezclado con sangre,
un hombre velludo de muy poco pelo.
Dará a Roma victorias y derrotas
y morirá para bien de su hijo no hijo...
un cojín será su espada.

El cuarto velludo que esclavice al Estado
será hijo no hijo de este último velludo,
un hombre velludo de muy poco pelo.
Dará a Roma venenos y blasfemias
y morirá de una coz de su viejo caballo
que lo paseó de niño.

El quinto velludo que esclavice al Estado,
que esclavice al Estado contra su voluntad,
será el idiota a quien todos desprecian.
Tendrá de cabellos abundante pelambre,
dará a Roma agua y pan de invierno
y morirá a manos de su esposa que no es su esposa,
para bien de su hijo que no es su hijo.

El sexto velludo que esclavice al Estado
será hijo y no hijo de este último velludo.
Dará a Roma violines y miedo y fuego.
Sus manos estarán tintas en sangre paterna.

No habrá un séptimo velludo que lo suceda
y de su tumba brotará la sangre".

07/10/2008 17:45 Autor: musolari. Enlace permanente. Tema: Literatura No hay comentarios. Comentar.

Preparativos de viaje

Ah, muertos, muertos, ¿qué habéis visto
en la esquinada cruel, en el terrible momento del tránsito?
Ah, ¿qué habéis visto en ese instante del encontronazo con el camión gris de la muerte?
No sé si cielos lejanísimos de desvaídas estrellas,
de lentos cometas solitarios hacia la torpe nebulosa inicial,
no sé si un infinito de nieves, donde hay un rastro de sangre,
una huella de sangre inacabable,
ni si el frenético color de una inmensa orquesta convulsa
cuando se descuajan los orbes,
ni si acaso la gran violeta que esparció por el mundo la tristeza
como un largo perfume de enero,
ay, no sé si habéis visto los ojos profundos, la faz impenetrable.

Ah, Dios mío, Dios mío, ¿qué han visto un instante esos ojos que se quedaron abiertos?

Dámaso Alonso

02/07/2008 17:59 Autor: musolari. Enlace permanente. Tema: Literatura No hay comentarios. Comentar.

V-11

20080611011745-foks.jpg

Llevo todo el día, con lo mismo en la cabeza, así que ahí va, la tierna canción de cuna:

Remember remember the fifth of November
Gunpowder, treason and plot.
I see no reason why gunpowder, treason
Should ever be forgot...

 

11/06/2008 01:18 Autor: musolari. Enlace permanente. Tema: Literatura No hay comentarios. Comentar.

La segunda venida

Turning and turning in the widening gyre
The falcon cannot hear the falconer;
Things fall apart; the centre cannot hold;
Mere anarchy is loosed upon the world,
The blood-dimmed tide is loosed, and everywhere
The ceremony of innocence is drowned;
The best lack all conviction, while the worst
Are full of passionate intensity.

Surely some revelation is at hand;
Surely the Second Coming is at hand.
The Second Coming! Hardly are those words out
When a vast image out of Spritus Mundi
Troubles my sight: somewhere in the sands of the desert.

A shape with lion body and the head of a man,
A gaze blank and pitiless as the sun,
Is moving its slow thighs, while all about it
Reel shadows of the indignant desert birds.
The darkness drops again; but now I know
That twenty centuries of stony sleep
were vexed to nightmare by a rocking cradle,
And what rough beast, its hour come round at last,
Slouches towards Bethlehem to be born?

 

W. B. Yeats

15/04/2008 00:53 Autor: musolari. Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 2 comentarios.

Eating together

Una frase que leí el otro día y que se me clavó: "El hombre que come solo acaba siendo peligroso". Yo comía solo a veces cuando vivía en Francia, y la verdad, hay pocas sensaciones de aislamiento más potentes. Del aislamiento al peligro hay tres o cuatro pasos, no más...
30/11/2007 17:04 Autor: musolari. Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 7 comentarios.

Cuántica literaria

Cada vez estoy más convencido de que el porcentaje de realidad y ficción que hay en un libro de Vila-Matas es constante en todas sus obras, pero a la vez completamente desconocido, y colindante con fifty fifty y 80%-20%. Tuve esa sensación tan incómoda como estimulante cuando leí Doctor Pasavento (medio libro creyendo que Robert Walser era una invención del autor hasta que encontré en Google su foto –que he sabido después que era famosa, al menos en ciertos círculos – muerto sobre la nieve) y se me ha repetido con Bartleby y compañía. Querría pasarme una tarde con wikipedia para examinar uno a uno los nombres que aparecen en su excéntrica lista de autores que dejaron de escribir más o menos voluntariamente y motivos por los que lo hicieron, y aproximarme a la cifra. Por cierto, hasta hace poco no me he dado cuenta del valor de wikipedia para diferenciar lo real de lo imaginario; es una especie de bonafide de lo auténtico, siempre sin movernos del reino de lo relevante, claro. Lo he vuelto a comprobar hace poco para saber la existencia o no en los territorios de lo tangible de Frank Kalman, protagonista de una escalofriante historia inserta en esa caja de cajas de música (Noches Árticas à Nacho Vegas) que es la novela de los crímenes de Oxford. Afortunadamente para él, la respuesta salió negativa, sólo ha habido algún waterpolista llamativo que tuviera ese nombre. Mejor, mejor.

26/10/2007 18:11 Autor: musolari. Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 1 comentario.

Desde la orilla de Salamis

20070920112831-salamina.jpg

Quería hacer una crítica de Soldados de Salamina, que me terminé anoche. Una novela en la que entré con la indiferencia del que va a hacer la declaración de la renta, y de la que salí como una supongo que saldrá de su propia boda, emocionado y con la sensación de haber vivido algo irrepetible. Juego de fronteras, metanovela que a la vez se mueve en los bordes mismos de la forma novela, o quizá mejor, los lleva a sus propios límites, realidad y ficción mezcladas con enormes zonas translúcidas, personajes reales que viven vidas ficticias, o reales que viven su propia vida en un mundo ficticio, o ficticios inmersos en una peripecia real. Y todo eso sin hablar del tema, que en un juego de espejos, como infinitos blow-ups, comienza con una leve anécdota cotidiana que se desarrolla en historia real que a su vez crece hasta una visión lúcida y desabrida de la Guerra Civil para terminar en los terrenos de la filosofía (de la moral o de la historia). Y quizá no lo más importante, pero sí lo más inolvidable: como un despliegue tan cerebral logra un cenit emocional en el lector que lleva a leer las últimas páginas -Cita en Stockton- con el corazón un puño y un nudo en la garganta.

Decía que quería hablar del libro, pero he encontrado este artículo de Vargas Llosa donde el peruano dice lo que yo quisiera decir, y mejor, o sea que ahí va.

 

El sueño de los héroes

Por Mario Vargas Llosa. El País


MADRID.- Mi amigo Fernando Iwasaki me conminó a que leyera Soldados de Salamina , de Javier Cercas, y, como me fío de su gusto literario, le hice caso. He quedado feliz con su recomendación: el libro es magnífico, en efecto, uno de los mejores que he leído en mucho tiempo y merecería tener innumerables lectores, en esta época en que se ha puesto de moda la literatura ligera, llamada de entretenimiento, porque así aquellos comprobarían que la literatura seria, la que se atreve a encarar los grandes temas y rehúye la facilidad, no tiene nada de aburrida y, al contrario, es capaz también de encandilar a sus lectores, además de afectarlos de otras maneras.

El narrador de Soldados de Salamina insiste mucho en que lo que cuenta no es una novela sino "una historia real", y seguramente se lo cree, igual que muchos que han celebrado el libro como una rigurosa reconstrucción de un hecho fidedigno, ocurrido en las postrimerías de la Guerra Civil Española, cuyo protagonista fue Rafael Sánchez Mazas, escritor y fascista, fundador de la Falange Española, íntimo amigo de José Antonio Primo de Rivera y futuro ministro en el primer gobierno de Franco. Pero esto no es cierto; si lo fuera, el libro no valdría más que por los datos que contiene, y su existencia, su valor, como en el caso de un reportaje periodístico, dependería por completo de una realidad ajena y exterior a él, que la investigación de que da cuenta el texto habría contribuido a esclarecer. La verdad es otra: Soldados de Salamina es más importante que Rafael Sánchez Mazas y el fusilamiento del que escapó por milagro (cráter de la historia), porque en sus páginas lo literario termina prevaleciendo sobre lo histórico: la invención y la palabra manipulan la memoria de lo vivido para construir otra historia, de estirpe esencialmente literaria, es decir, ficticia.

La fantasía de un escritor no se vuelca siempre en lo anecdótico; a veces, como en este caso, se centra en la disposición de los materiales que constituyen el relato, en la manera de organizar el tiempo, el espacio, la revelación y la ocultación de los datos, las entradas y las salidas de los personajes. Aun cuando todo lo que Soldados de Salamina cuenta fuera verdad, y los protagonistas que en la historia aparecen hubieran sido en la realidad tal como allí se los describe, el libro no sería menos novelesco, fantasioso y creativo, debido a la astuta manera como está edificado, al sutil artificio de su construcción. Y también, claro, a la fuerza persuasiva de su palabra, a la eficacia de su estilo, una realidad más consistente e imperecedera que la realidad histórica que finge evocar. Aunque sean muy distintos de contenido, a mí me ha recordado un libro que leí hace siglos, The Quest for Corvo , de A. J. A. Symons, en apariencia una biografía del ininteresante novelista británico autor de Adriano VII pero, en verdad, una detectivesca descripción de las mil y una aventuras que vivió el propio Symons para escribir esa biografía. Como en aquella historia, en la de Javier Cercas la estrategia del narrador es más inusitada y fascinante que lo que aparenta narrar.

Intrusión exhibicionista

Los personajes de Soldados de Salamina y sus peripecias tienen una vida relevante por la destreza con que son evocados y comentados por el inteligente narrador, un narrador que se las arregla (a la vez que nos cuenta cómo Rafael Sánchez Mazas escapó dos veces de la muerte, primero del pelotón de fusilamiento y luego de un compasivo soldado republicano que le perdonó la vida, y cómo sobrevivió en los bosques de Cataluña gracias a la conmiseración de una familia campesina y a dos desertores) para contarnos cómo consiguió él contarnos esta historia, cómo nació la idea, qué problemas enfrentó mientras la escribía, qué ayudas tuvo, las depresiones que debió vencer, y la misteriosa manera en que la tumultuosa vida real compareció para ayudarlo a llenar los blancos e inyectarle confianza cada vez que su empresa literaria parecía hacer agua.

Siento mucho tener que afirmar que esta otra historia -la de las oscuras frustraciones, ambiciones y empeños de un joven escritor que, escribiendo estas páginas, luchaba a muerte contra la amenaza del fracaso de su vocación- es más rica y conmovedora que la del polígrafo falangista y sus desventuras en la Guerra Civil, y la que ha contagiado a esta última su vitalidad y poderío. Sin esta intrusión exhibicionista del propio narrador, relatando la desesperada apuesta que hace con este libro para resucitar una vocación que hasta ahora siente frustrada, los percances que hace sesenta años padeció Sánchez Mazas en el santuario del Collell y la comarca circundante tendrían escaso interés, no mayor que el de los miles y miles de episodios que atosigan las bibliotecas, ilustrando el caos, la crueldad, la estupidez, y a veces también la generosidad y el heroísmo -todo mezclado- que caracterizan todas las guerras. Lo que les imprime un carácter singular y apasionante es la obsesión que ellos inspiran al narrador y su voluntad de investigarlos y contarlos hasta su último resquicio, con un encarnizamiento de fanático. En verdad, lo que sin proponérselo nos cuenta Soldados de Salamina es la naturaleza de la vocación de un escritor, y cómo nace, deshaciendo y rehaciendo la realidad de lo vivido, la buena literatura.

Este libro, que se jacta tanto de no fantasear, de ceñirse a lo estrictamente comprobado, en verdad transpira literatura por todos sus poros. Los literatos ocupan en él un puesto clave, aunque no figuren en el libro como literatos, sino en forma de circunstanciales peones que, de manera casual, disparan en la mente del narrador la idea de contar esta historia, de hacerla avanzar, o la manera de cerrarla. La inicia Sánchez Ferlosio, revelándole el episodio del fusilamiento de su padre, y, cuando está detenida y a punto de naufragar, la relanza Roberto Bolaño, hablando a Javier Cercas del fabuloso Antoni Miralles, en el que aquel cree identificar, por un pálpito que todo su talento narrativo está a punto de convertir en verdad fehaciente en las últimas páginas del libro, al miliciano anónimo que perdonó la vida a Sánchez Mazas. Este dato escondido queda allí, flotando en el vacío, a ver si el lector se atreve a ir más allá de lo que fue el narrador, y decide que, efectivamente, la milagrosa coincidencia tuvo lugar y fue Miralles, combatiente de mil batallas, miliciano republicano en España, héroe anónimo de la columna Leclerc en los desiertos africanos y compañero de la Liberación en Francia, el oscuro soldadito que, en un gesto de humanidad, salvó la vida al señorito escribidor falangista convencido de que, a lo largo de la historia, siempre un pelotón de soldados "había salvado la civilización".

Pobres diablos

Javier Cercas maneja con soltura los diálogos y sabe aligerar con chispazos de humor, atribuidos casi siempre a la deliciosa malhablada que se llama Conchi, las páginas excesivamente densas del relato. Pero no incurre nunca en la pirotecnia, en el mero efectismo. Y es capaz de reflexionar sobre asuntos peligrosamente truculentos, como el heroísmo, la moral de la historia, el bien y el mal en el contexto de una guerra civil, sin caer en el estereotipo ni la sensiblería, con una transparente claridad de ideas y una refrescante limpieza moral. Por eso, aunque las historias que nos cuenta su libro deban más a la invención y a la magia verbal de que está hecha la buena literatura que a un rastreo de testimonios y datos verdaderos, Soldados de Salamina tiene sus raíces muy hundidas en una realidad histórica sin la cual esta hermosa ficción no hubiera sido posible.

La realidad que el libro saca a la luz y pone en primer plano, modelándola con formas de gran nitidez y emocionante autenticidad, es la de los pobres diablos que, a diferencia de los Rafael Sánchez Mazas de que está plagada la historia, no glorifican la guerra ni la proponen como panacea de las miserias sociales, ni creen que la verdad de la filosofía está en la boca de un fusil o en el ejercicio del terror, sino que padecen en carne propia estos apocalipsis que otros, más cultos, más inteligentes y más poderosos que ellos, conciben, planifican y desatan, para materializar un sueño que, a la postre, resulta siempre un sueño infernal.

El gran personaje del libro de Cercas, el más novelesco y el más logrado, no es el inteligente y culto Sánchez Mazas: es el pobre Miralles, guerrero de las buenas causas por pura casualidad, héroe sin quererlo ni saberlo, que, desfigurado por una mina después de pasarse media vida batallando, sobrevive como un discreto, invisible desgraciado, sin parientes, sin amigos, recluido en una residencia de ancianos de mala muerte a donde va a sacudirlo de su inercia y su aburrida espera del fin un novelista empeñado en ver épicas grandezas, gestos caballerescos -pura literatura- donde el viejo guerrero sólo recuerda rutina, hambre, inseguridad y la imbécil vecindad de la muerte.

Luego de entrevistar a Miralles, en Dijon, el narrador regresa a Barcelona y en el tren se siente primero eufórico porque esa entrevista le permitirá terminar su libro. Luego, recordando lo que acaba de oír y de ver, fantasea y llora, condolido hasta los huesos por la maldad, la estupidez y el absurdo que delata, en la vida de los humanos, la vida del pobre Miralles. Esta escena peligrosísima, donde el libro se acerca a las orillas mismas de la sensiblería, es en verdad el gran triunfo de Soldados de Salamina : una conclusión a la que da fuerza y legitimidad todo lo que hasta ahora el libro ha contado.

Quienes creían que la llamada literatura comprometida había muerto deben leerlo para saber qué viva está, qué original y enriquecedora es en manos de un novelista como Javier Cercas.

 

20/09/2007 11:28 Autor: musolari. Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 4 comentarios.

Meme 139

 Me envía Galder un meme literario, así que respondo al instante. Se trata de escribir el segundo párrafo de la página 139 del libro que estoy leyendo. El ejemplar en cuestión lo comencé esta mañana y es "El libro negro", de Orhan Pamuk. Hasta ahora muy recomendable. Cedo el testigo a Lola, Palimp y el Melocotón, a ver si lo animo a reactivar su blog.

 

"No pudo encontrar a Celâl en su despacho. La mesa estaba recogida, los ceniceros vacíos y no estaba su taza de té. Galip se instaló en el sillón morado en que se sentaba cada vez que entraba en aquella habitación y comenzó a esperar. Sentía la absoluta convicción de que poco después oiría las carcajadas de Celâl en una de las salas del interior.

15/06/2007 18:08 Autor: musolari. Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 10 comentarios.

Caballeros de fortuna

20070419154646-caballeros-de-fortuna-370475.jpg

Hace tiempo leí una reflexión de Ortega y Gasset sobre la popularidad del Don Juan de Zorrilla con respecto a sus homónimos de Tirso, Zamora, Molière o Byron. Decía el ilustre filósofo que el motivo por el que, desde 1844, la gente seguía yendo año tras año a celebrar el día de Todos los Santos con el burlador, doña Inés, el Comendador, Ciutti y demás ralea era que esta versión del mito acababa bien. Que el pecador acababa arrepintiéndose, Doña Inés alcanzaba un status superior como redentora, y la soberbia e inhumanidad de Don Gonzalo era vencida. Triunfa el amor, en suma, y la gente se va sonriendo; muy diferente de las versiones clásicas, en que Don Juan se hunde en el infierno.

 

Se me ha venido esto a la cabeza cuando he terminado esta mañana la novela “Caballeros de fortuna” de Luis Landero. Como obra literaria, es una obra de enorme calidad, donde se plasma el impresionante mundo literario de mi paisano en un estilo muy cuidado, trufado de hallazgos, ameno hasta lo adictivo y dominador de todos los resortes de la emoción, de la trascendencia al humor y de la tristeza a la circunspección. Un libro muy recomendable de uno de nuestros mejores escritores, injustamente poco conocido.

 

Sin embargo, a pesar de haber disfrutado enormemente durante mientras recorría Madrid enganchado a estas páginas, es muy dudoso que vuelva a ellas alguna vez en mi vida, siquiera sea por echarle un vistazo. Y el motivo, precisamente, ha sido el final. A diferencia de muchos escritores, que manifiestan preferencia por los finales abiertos (de los que yo abomino, excepto en contadas ocasiones), Luis Landero decide finalizar la trama de estos cinco caballeros de fortuna con un desenlace claro y y bien definido, para el cual crea una estupenda expectación a lo largo de un buen número de páginas, y en el cual confluyen otros tantos destinos. No puede decirse que, de acuerdo con la lógica interna de la novela, el final sea pobre, inconsecuente, ni insulso; reúne en sí toda el aura tragicómica –en su sentido más literal- que exuda la obra, y y es perfectamente coherente con lo que sabemos de los personajes.

 

Mi problema con esta conclusión no es, pues, de índole literaria, sino emocional. Estos cinco caballeros están descritos con tanta precisión y humanidad, son tan de carne y hueso y el lector los hace tan suyos, que cuando nos acercamos al final de la historia uno tiene perfectamente sus preferencias. Como en la vida real, cuando de acuerdo con la información de la que disponemos, elegimos nuestras filias y fobias, amigos y enemigos, amores y odios. Y la historia acaba como yo no querría que acabase, hay quien merecía más y quien merecía menos, y al final la demiurgia del escritor ha sido tan injusta con mis elegidos que me ha quitado las ganas de volver a acercarme al libro.

 

Y si alguien replica: “pues hay finales como el de Cyrano, que bien triste que es y no te hartas de la película ni de la obra de teatro”, tengo una respuesta bien clara a eso. La muerte del caballero de Bergerac es dolorosa, desde luego, y uno muere un poquito cada vez que la cámara se aleja del cuerpo caído y de sus amigos a través de la enramada. Pero si uno lo piensa bien, es el único final posible que cuadra con el tono, a la vez heroico y patético, de la obra y el personaje. En el libro de Landero no es así; el desenlace es contingente, e igual podría ser este que otro que a mí –y supongo que a muchos más lectores- me resultara mucho más placentero. Y eso es lo que me rebela, qué le vamos a hacer.

 

Una última cosa a la que ya he aludido en el blog alguna vez. En la contraportada (la portada de mi edición es la foto que acompaña al post), aparece una breve sinopsis del argumento, donde se alude a cosas que no se cuentan hasta bien transcurrida más de la mitad de la novela. Para coger a quien lo ha hecho y matarlo.

    
19/04/2007 15:46 Autor: musolari. Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 9 comentarios.

From my cell

Un texto del Bécquer más sentido, para ir retomando poco a poco el contacto con la realidad:

 "Mañana emprendemos el camino de Veruela. ¡Ojalá el viejo monasterio me dé la calma y la resignación que necesito, pues mi alma es sólo un pobre guiñapo insensible, dormido, que me pesa como un fardo inútil que la fatalidad tiró sobre mis hombros, y con el cual me obliga a caminar como nuevo judío errante! En el amplio hogar de la cocina me entretuve anoche en quemar todas las cartas, únicos recuerdos -reliquias, mejor dicho- que me quedaban de mi vida de ayer, de las horas que nunca volverán [...] No quiero pensar nada, sentir nada."

15/04/2007 02:01 Autor: musolari. Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 1 comentario.

De sextinas

El otro día le escribía a alguien un correo electrónico que consistía esencialmente en un ruego para hacer algo y también en una descripción elogiosa de una cierta situación. Como siempre me gusta poner cosillas chulas en el topic (por lo menos, para que el destinatario sienta cierta curiosidad a la hora de leerlo) se me vino a la cabeza un poema de Jaime Gil [ya conocido para los que frecuentan este blog] que se llama “Apología y petición”. Muy adecuado ¿verdad? Y ya puestos, lo busqué para releerlo porque no me acordaba exactamente de cuál era, a Jaime también le gustaba poner títulos hermosos cuya relación con el contenido podía ser puramente tangencial.

 

Lo encontré rápido, pues la Red es una mina para los amantes de la poesía. Y como siempre que lo releo, sentí una especial fascinación por la estrofa en la que está escrita, la “sextina”. Nunca había leído ninguna otra, pero la estructura que se inducía de este ejemplo me parece tan arbitraria, tan rígida y fascinante, que no pude evitar ponerme a buscar información sobre ella.

 

La sextina consta de 39 versos endecasílabos, aunque parece ser que hay ejemplos con otras medidas, siempre de arte mayor. Se agrupan dichos versos en seis grupos de seis, dejando tres para el final, el remate. Y aquí viene la castaña. Ahora se eligen seis palabras, de modo que a) cada verso de cada miniestrofa de seis es terminado por una de las palabras, b) si numeramos los versos de cada miniestrofa del uno al seis, cada palabra aparece en seis versos que tienen todos número de orden diferente; por ejemplo, aparecerá en el tercer verso de la primera mini, cuarto de la segunda, sexto de la tercera, etc., y además siguiendo un esquema fijo; dicho de otro modo, ABCDEFFAEBDCCFDABEECBFADDEACFBBDFECA c) en el terceto final, aparecen dos de las palabras en cada verso.

 

Todo muy raro, verdad? Pues más extraña es todavía la impresión al leerla, esa sensación de rima vanishing y la necesidad de expresar seis ideas diferentes con mimbres tan similares. Parece ser que entre los grandes sextineros que en el mundo ha habido han destacado Petrarca, Ezra Pound, Camoes y Brossa. Sin embargo, os dejo aquí la primera que se compuso, obra de un trovador llamado Arnaut Daniel. Es provenzal, y aunque no se entiende ni papa (o al menos, YO no entiendo casi nada) si que hay palabras que accionan neuronas de significación y dan extraños sabores al poema. Si alguien no puede resistir y necesita el significado, aquí está traducida al inglés, así como todos los poemas del gran hombre.

 

Lo ferm voler qu'el cor m'intra
no'm pot ges becs escoissendre ni ongla
de lauzengier qui pert per mal dir s'arma;
e pus no l'aus batr'ab ram ni verja,
sivals a frau, lai on non aurai oncle,
jauzirai joi, en vergier o dins cambra.

 

Quan mi sove de la cambra
on a mon dan sai que nulhs om non intra
-ans me son tug plus que fraire ni oncle-
non ai membre no'm fremisca, neis l'ongla,
aissi cum fai l'enfas devant la verja:
tal paor ai no'l sia prop de l'arma.

 

Del cor li fos, non de l'arma,
e cossentis m'a celat dins sa cambra,
que plus mi nafra'l cor que colp de verja
qu'ar lo sieus sers lai ont ilh es non intra:
de lieis serai aisi cum carn e ongla
e non creirai castic d'amic ni d'oncle.

 

Anc la seror de mon oncle
non amei plus ni tan, per aquest'arma,
qu'aitan vezis cum es lo detz de l'ongla,
s'a lieis plagues, volgr'esser de sa cambra:
de me pot far l'amors qu'ins el cor m'intra
miels a son vol c'om fortz de frevol verja.

 

Pus floric la seca verja
ni de n'Adam foron nebot e oncle
tan fin'amors cum selha qu'el cor m'intra
non cug fos anc en cors no neis en arma:
on qu'eu estei, fors en plan o dins cambra,
mos cors no's part de lieis tan cum ten l'ongla.

 

Aissi s'empren e s'enongla
mos cors en lieis cum l'escors'en la verja,
qu'ilh m'es de joi tors e palais e cambra;
e non am tan paren, fraire ni oncle,
qu'en Paradis n'aura doble joi m'arma,
si ja nulhs hom per ben amar lai intra.

 

Arnaut tramet son chantar d'ongl'e d'oncle
a Grant Desiei, qui de sa verj'a l'arma,
son cledisat qu'apres dins cambra intra.

23/02/2007 02:13 Autor: musolari. Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 3 comentarios.

Shakespeare vía Marías

Mañana en la batalla piensa en mí,
y caiga tu espada sin filo.
Mañana en la batalla piensa en mí,
cuando fui mortal, y caiga herrumbrosa tu lanza,
pese yo mañana sobre tu alma,
sea yo plomo en el interior de tu pecho
y acaben tus días en sangrienta batalla,
Mañana en la batalla piensa en mí,
desespera y muere. ¡Muere!

24/01/2007 00:22 Autor: musolari. Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 6 comentarios.

Cannibal corpse

Quería haber escrito algo ahora, pero la verdad es que no me siento demasiado inspirado, así que os dejo con un fragmento que me dejó buena huella cuando lo leí, hace pocos años. Procede de “la narración de Arthur Gordon Pym”, la única novela que escribió Poe, y que os recomiendo fervientemente. Uno de los más extraños finales que jamás haya encontrado, sugerente y a la vez aterrador. La novela completa está aquí, aunque es demasiado larga para leerla por Internet.

 

En el momento en que sucede el fragmento, el protagonista está con otros tres en la cubierta de un barco a la deriva, llevan varios días sin comer, y uno de ellos acaba de proponer que “uno tiene que morir para que se salven los demás”.

CAPÍTULO XII


 

Desde hacía algún tiempo, yo ya había sospechado que tendríamos que llegar a este último y terrible extremo, y había resuelto interiormente aceptar la muerte en cualquier forma y bajo cualesquiera circunstancias antes que echar mano de tal recurso. Mi resolución no se había debilitado en modo alguno bajo la presente intensidad del hambre que padecía. La proposición no fue oída por Peters ni por Augustus. Por ello, llevé a Parker a un lado y, pidiéndole mentalmente a Dios poder bastante para disuadirle del horrible propósito que abrigaba, disputé con él durante largo rato, rogándole en nombre de todo lo que él tuviera por sagrado, y aduciéndole todos los argumentos que lo extremado del caso requería, para que abandonase la idea y no la mencionase a ninguno de los otros dos.
Escuchó todo lo que le dije sin intentar rebatir ninguno de mis argumentos, y yo empezaba a creer que lo había convencido. Pero cuando dejé de hablar, me espetó que sabía muy bien que todo lo que yo había dicho era verdad, que recurrir a tal extremo era la alternativa más horrible que podía concebir la mente humana, pero que él había soportado hasta donde la naturaleza humana puede resistir, y que era innecesario que pereciesen todos, cuando con la muerte de uno era posible, e incluso probable, que al fin se salvasen los demás. Añadió que yo podía evitarme el trabajo de amonestarle por tal propósito, pues ya lo había resuelto en su mente aun antes de la aparición del barco, y que sólo el barco que tuvo a la vista le había impedido hablar del asunto más prontamente.
Le rogué entonces que ya que no quería abandonar su propósito, lo difiriese al menos para otro día, para ver si entre tanto aparecía algún otro barco que pudiera salvarnos, aduciendo de nuevo cuantos argumentos se me ocurrieron como más adecuados para conmover la dureza de su naturaleza. Pero me contestó que no había hablado con nadie hasta ver llegado el último momento posible, que no podía vivir por más tiempo sin tomar sustento de cualquier clase, y que por eso otro día más sería demasiado tarde, pues al día siguiente se habría  muerto.
Viendo que no podía conmoverle con nada de lo que le decía en tono suave, cambié de actitud y le dije que tuviese presente que yo era el que menos había sufrido de todos a consecuencia de nuestras calamidades; que, por consiguiente, mi salud y mis fuerzas se habían conservado hasta el momento mucho mejor que las de Augustus o Peters y que las suyas propias; en una palabra, que estaba en condiciones de imponerle mi voluntad por la fuerza si era necesario, y que si trataba de dar a conocer a los demás de algún modo su designio sanguinario y caníbal, no vacilaría en arrojarlo al mar. Al oír estas palabras, se arrojó inmediatamente a mi garganta y, sacando una navaja, hizo varios esfuerzos infructuosos para clavármela en el estómago, atrocidad que sólo su excesiva debilidad le impidió cometer. Mientras tanto, yo, en el más alto grado de ira, le iba empujando hacia el costado del barco, con la clara intención de arrojarlo por la borda. Pero se salvó de este fin por la intervención de Peters, que se acercó y nos separó, preguntándonos la causa de nuestra desavenencia, cosa que le explicó Parker antes de que yo tuviera medio de impedírselo.
El efecto de estas palabras fue aún más terrible de lo que me había figurado. Tanto Augustus como Peters, quienes al parecer habían venido meditando desde hacía tiempo la misma espantosa idea que Parker había sido sencillamente el primero en expresar, se unieron a su propósito, insistiendo en que se llevase a cabo inmediatamente. Yo había calculado que por lo menos uno de los dos primeros conservaría la suficiente fuerza de voluntad para ponerse a mi lado y resistir cualquier tentativa de realizar tan espantoso designio; y, con la ayuda de uno de ellos, no tenía miedo de ser capaz de impedir su consumación. Al resultar fallidas mis esperanzas, me vi obligado a atender a mi propia seguridad, pues una mayor resistencia por mi parte podía ser considerada por aquellos hombres hambrientos causa suficiente para prescindir de jugar limpio en la tragedia que sin duda se desarrollaría rápidamente.
Les dije que estaba dispuesto a someterme a la proposición, rogándoles simplemente que la aplazasen por una hora, a fin de que hubiese una oportunidad de que la niebla que se había adensado en torno nuestro desapareciese, y ver si era posible volver a divisar el barco que habíamos visto. Con grandes dificultades obtuve de ellos la promesa de aguardar durante este tiempo, y, como había calculado (pues una brisa se aproximaba rápidamente), la niebla se disipó antes de que hubiese expirado la hora; mas, como no aparecía ningún barco a la vista, nos dispusimos a echar suertes.
Con la mayor repugnancia me detengo a relatar la espantosa escena que siguió, escena que, en sus más minuciosos detalles, ningún acontecimiento posterior ha podido borrar de mi memoria en lo más mínimo, y cuyo horrendo recuerdo amargará todos los momentos futuros de mi existencia. Pasaré, pues, por esta parte de mi relato con la mayor presteza que la índole de los acontecimientos de que tengo que hablar lo permita. El único medio que ideamos para la terrorífica lotería, en la que íbamos a tomar parte, consistió en echar pajas. Hicimos unas astillitas, y se acordó que fuera yo el que las sostuviese. Me retiré a un extremo del barco, mientras mis pobres compañeros silenciosamente se situaron en el opuesto, vueltos de espaldas hacia mí. La ansiedad más amarga que experimenté durante este drama horrible fue la del rato que estuve ocupado en la colocación de las astillas. Son pocas las ocasiones en que el hombre deja de sentir el más profundo interés por la conservación de su vida, y este interés aumenta momentáneamente con la fragilidad del asidero al que se agarra la vida. Pero ahora que el silencioso, definitivo y grave asunto en que estaba comprometido (tan distinto de los tumultuosos peligros de la tempestad de los gradualmente próximos horrores del hambre) me permitió reflexionar sobre las pocas probabilidades que tenía de librarme de la más espantosa de las muertes, una muerte para el más espantoso de los fines, todas las partículas que podían constituir mi energía volaron como plumas llevadas por el viento, dejándome desamparado y presa del más abyecto y lastimoso terror. Al principio no tuve ni fuerzas suficientes para reunir las pequeñas astillas de madera, pues mis dedos se negaban por completo a cumplir su oficio y las rodillas me entrechocaban con violencia. Por mi cerebro pasaron rápidamente miles de proyectos absurdos para evitar tener que participar en la terrible lotería. Pensé dejarme caer de rodillas ante mis compañeros, suplicándoles que me permitiesen librarme de aquella exigencia; lanzarme de repente sobre ellos y, matando a uno, hacer inútil la decisión mediante la suerte; en una palabra, hacer todo lo que fuera preciso menos seguir adelante con lo que tenía en las manos. Por último, después de esperar mucho tiempo en esta actitud estúpida, me volvió a la realidad la voz de Parker, quien me apremiaba para que les sacase a ellos de la terrible ansiedad que estaban sufriendo. Ni aun entonces acertaba a colocar las astillas en mi mano, pues sólo pensaba en toda clase de astucias para que a cualquiera de mis amigos le tocase la paja corta, pues se había acordado que quien sacase la más corta de las cuatro pajas de mi mano muriese para la salvación de los demás. Antes de que alguien intente condenarme por esta aparente crueldad, debe colocarse en una situación semejante a la mía.
Por fin ya no era posible más dilación y, con el corazón casi saltándome del pecho, avancé hacia la parte del castillo de proa, donde me estaban aguardando mis compañeros. Tendí la mano con las astillas, y Peters sacó inmediatamente una de ellas. Se había salvado...; al menos, su astilla no era la más corta, y ahora había otra posibilidad más en contra mía. Reuní todas mis fuerzas y le ofrecí las astillas a Augustus. También sacó inmediatamente una, y también se salvó; y ahora tenía las mismas probabilidades de morir o vivir. En aquel momento se apoderó de mi alma toda la fiereza del tigre, me dirigí hacia mi pobre compañero Parker, con el odio más intenso y diabólico. Pero este sentimiento no duró mucho y, al fin, con un convulsivo estremecimiento y cerrando los ojos, le tendí las dos astillas restantes. Transcurrieron más de cinco minutos antes de que se resolviese a sacar su suerte, y durante este tiempo de inquietud que partía el corazón no abrí ni una sola vez los ojos. Por fin, una de las dos astillas fue rápidamente arrancada de mi mano. La decisión estaba tomada, pero yo no sabía si era en favor o en contra mía. No hablaba nadie, y yo no me atrevía a mirar la astilla que tenía en la mano. Peters me cogió del brazo y me obligó a abrir los ojos, viendo inmediatamente en el semblante de Parker que me había salvado y que él era el condenado. Falto de aliento, caí sin sentido sobre la cubierta.
Me recobré de mi desmayo a tiempo aún para ver la consumación de la tragedia en la muerte de quien había sido el instrumento principal de que se cumpliese. Sin embargo, no opuso resistencia, y cayó muerto en el acto de una cuchillada en la espalda por Peters. No debo detenerme a relatar la horrible comida que siguió inmediatamente; estas cosas han de imaginarse, pues no hay palabras con poder suficiente para impresionar el espíritu con el tremendo horror de su realidad. Baste decir que, habiendo apaciguado en cierta medida la rabiosa sed que nos consumía gracias a la sangre de la víctima, y habiendo desechado, por común asentimiento, las manos, los pies y la cabeza y arrojándolas junto con las entrañas al mar, devoramos el resto del cuerpo, en pedazos, durante los cuatro eternamente memorables días del diecisiete, dieciocho, diecinueve y veinte de aquel mes.
22/01/2007 01:36 Autor: musolari. Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 1 comentario.

Píos deseos al empezar el año

Está arraigada la costumbre de comenzar el año con buenos propósitos y deseos. Sin embargo, no ha sido en general esta una tónica en mi vida; primero, porque sé de mi inconstancia para supuestos cambios de conducta, máxime si estos han de estar determinados por un motivo tan débil como una fecha; y segundo, porque los pocos deseos que tengo –sé que eso es una medida positiva de cómo funciona mi vida-  hay que mirarlos siempre como una construcción antes que un golpe de suerte, más un camino que un relámpago.

 

Sin embargo, a modo de aproximación, os dejo aquí unos viejos versos de mi adoradísimo y nearly alter ego fundamentalmente mental Jaime Gil (baste decir que tengo el propósito de visitar su tumba para rendirle cálido homenaje) que desde luego, vienen muy a cuento. Feliz año!!!

Pasada ya la cumbre de la vida,
justo del otro lado, yo contemplo
un paisaje no exento de belleza
en los días de sol, pero en invierno inhóspito.
Aquí sería dulce levantar la casa
que en otros climas no necesité,
aprendiendo a ser casto y a estar solo.
Un orden de vivir, es la sabiduría.
Y qué estremecimiento,
purificado, me recorrería
mientras que atiendo al mundo
de otro modo mejor, menos intenso,
y medito a las horas tranquilas de la noche,
cuando el tiempo convida a los estudios nobles,
el severo discurso de las ideologías
—o la advertencia de las constelaciones
en la bóveda azul...
Aunque el placer del pensamiento abstracto
es lo mismo que todos los placeres:
reino de juventud.

01/01/2007 20:23 Autor: musolari. Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 4 comentarios.

Mortadeladas

20061216153028-mortadelo.jpg Desde pequeño siempre sentí devoción por Mortadelo y Filemón. Fue una de las lectuas favoritas de mi pequeña infancia, hasta el punto de que con gran frecuencia alguna frase, situación o palabra particular (colodrillo, por ejemplo) me trae automáticamente a la cabeza la imagen de los dos divinos calvos que más me han divertido en mi vida. Un tipo de conversación que tengo de tarde, y que siempre me resulta muy placentera, es juntarme con otro de la secta mortadelista y comenzar a recordar, en el convencimiento de que con dos pinceladas que a cualquier otro le sonarían a chino, el interlocutor rápidamente se meterá dentro de la aventura que toque. En esa secta, por cierto, Víctor es el sumo sacerdote. Como no podía ser de otra manera, guardo un especial cariño hacia la figura de Francisco Ibáñez; para los escasos que no lo sepan, el creador de los dos agentes. En mi opinión, una gloria nacional. Tuve la fortuna de conocerlo en uno de los Salones del Comic a los que fui en Barcelona, y ha sido de las pocas veces en mi vida en que he podido intercambiar unos momentos cara a cara con un ídolo. Aunque es justo decir que en los últimos años el nivel de sus tebeos –como a él le gusta llamarlos- ha descendido considerablemente, es diáfano que sólo por sus aventuras largas de los 70 (mayúscula su colección Ases del Humor) merece un sillón en una ficticia tabla redonda de los mejores autores del comic europeo. Si fuera francés o americano, seguro que habría tesis titulada “La caja de diez cerrojos: un enfoque sobre la globalización”, “Implicaciones de la máquina del cambiazo en la teoría cuántica” o “Los cambios morfo-fisiológicos en Safari Callejero”. Ayer, cuando iba a jugar el típico partidazo de los viernes, un amigo (que además lee el blog) me sorprendió no sabéis hasta qué punto con un regalo de Navidad inesperado: un ejemplar firmado por el propio Ibáñez. Tan impactado que me quedé que creo que no fui capaz de expresar mi agradecimiento como debería haberlo hecho. Así pues, sirva este post como un intento de redención ante mi falta de expresividad. Gracias, Luis.  

 

16/12/2006 15:30 Autor: musolari. Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 7 comentarios.

Insuficiencia

20061011014939-connor1.jpg

Hay veces que los límites naturales que nos pone el tiempo, y que se sobrellevan también en el plano físico, me resultan insoportables intelectualmente. El otro día recordé una frase latina “Apparebat eidolon senex” (apareció el ídolo sombrío, creo, que me corrija algún latinista si no le parece bien) cuyo origen no conocía, y que sólo recordaba porque encabezaba, como muchas otras frases más o menos grandilocuentes,  las partes en las que se divide It, uno de mis libros de cabecera. Son tremendos particularmente los interludios.

 

La cosa es que como es un libro que leí por primera vez en el verano de 1989 y después he releído muchísimo (pocos analizan con tanta profundidad el paso de la niñez a la edad adulta) dichas frases se han ido grabando en mi cabeza a fuego, y me han conducido a muchísimos lugares diferentes. Por ejemplo, hoy mismo me he dado cuenta de que otra sentencia latina que aparece “Quaeque ipsa miserrima vidi, et quorum pars magna fui” (Vi cosas horribles, y en muchas de ellas tuve que ver) nos remite nada menos que al canto II de la Eneida. O ese siniestro “Nacido en una ciudad de muertos” que se sobrepone cual bárbaro bramido a los golpes de batería que inician el Born in the USA. Y es un libro en el que nombres familiares para cualquier melómano se grabaron por primera vez en mi blandito cerebro, gente como Keith Moon, los Grateful Dead, Ozzy, Pat Boone, Jerry Lee. Gracias a la historia de Bill Denbrough emprendí una búsqueda de muchos años en pos de un cuento de Ray Bradbury llamado El frasco, que no hallé hasta hace dos veranos, y gracias al viejo Aladdin supe que Michael Landon había sido un hombre lobo de pacotilla antes de hacerse un nombre en La Ponderosa.

 

En fin, que It es un libro-puerta que me ha abierto caminos a muchos mundos. Como él, me he encontrado otros a lo largo de mi vida, y perfectamente el Doctor Pasavento que estoy leyendo estos días puede entrar en esta categoría. Y es precisamente cuando reparo en todos estos arcones de sueños cuando me doy cuenta del gran límite al que aludía al comienzo. Mi impresión es que el número de nuevos libros (y películas, y músicas, y experiencias, y viajes) que me gustaría vivir en el resto de mis días es muy superior al que el tiempo que me queda puede contener. Por tanto, si quiero acercarme lo más posible a descubrir todas esas cosas nuevas, debo renunciar por fuerza a releer, repasar, y volver a hollar los caminos por los que ya circulé. Y eso me parece terriblemente doloroso, castrante, me duele el cerebro sólo de pensarlo. Me cago en mi finitud, maldita sea.

 

La última vez que he tenido esta repugnante sensación ha sido hace poco, después de una interesante tertulia en la comida sobre el mundo de los comics. Cuando terminamos, me entraron unas ganas terribles de releer Sandman; pero no de cabo a rabo, sino con esa insistencia enfermiza que permite que, poco a poco, todo el acervo que contiene la obra pase por ósmosis a tus propios archivos, y se convierta en material utilizable. Tras saludar con entusiasmo la idea, asumí con desolación cuán difícil sería hacerlo, considerando la longitud del Opus magna de Gaiman, el hecho de que lo tengo en inglés (muy culto y difícil en ciertas zonas) y el poco tiempo disponible. Me rebelo, no puedo evitarlo.

 

¿Dónde se estudia para ser Connor McLeod?

11/10/2006 01:47 Autor: musolari. Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 5 comentarios.

El canto del llanero solitario

20060928021703-deer.jpg

Me hablaron de este poema hace algún tiempo, y me parece un buen momento para ponerlo. Bueno, es sólo el primer fragmento, pero el poema completo está en Internet (cosa que no pasa con la Descripción de la mentira, de Gamoneda, para mi desgracia). Habla por sí solo.

There are almost no friends
but a few birds to tell you what you have  done.
Louis Zukofsky
   

Verf barrabum qué espuma
Los bosques acaso no están muertos?
El libro  de oro de la celeste espuma los barrancos
en que vuela una paloma

en el árbol ahorcado está el espejo
palacio de la noche, fulgor sordo
a  las ondulaciones peligrosas
voracidad se interrumpe y el silencio  nace
vaso de whisky o perlas
(y en resplandor la penumbra  envuelta)
-----------------------------------------------las hadas
dulces  y muertas sus vestidos sin agua
M preguntó a X
X no le respondió

la masa de un toro queda anulada
por la simple visión de sus  cuernos
cubiertos de nieve: montañas
a las que el ciervo va a  morir
cargado de toda su blanquez
-----------------------------------los  fantasmas no aúllan
-Y
:
peces color de cero absoluto
O bleu

en un lugar vacío me introduje
estaba oscuro hasta que ya no hubo  luz
soledad del anciano, tacere é bello.
Verf barrabum qué  espuma
---------------------------------reencarnación
en lo dorado de mi  pensamiento
----------------------------------------Alicia
----------------------------------------Verf  barrabum
qué hago
-----------ves la espuma inmóvil en mi boca?
aquí  solo a caballo Verf barrabum qué
hagoaliciaenelespejoven
aquí a mi palacio  de cristal: hay ciervos
cuidadosamente sentados sobre alfileres
y es el  aire un verdugo
impasible. (Tacere é bello  Silentium
----------------------------------------------Verf
qué hago  muerto a caballo
----------------------------------------------Verf
alto  ahí ese jinete que silencioso vuela
contrahecho como un ángel:
caen del  caballo todos los jinetes
-----------------------------------------y la  cigarra: aracne
-----------------------------------------en el verde que  tiembla
-----------------------------------------luz que de la inmovilidad  emana
-----------------------------------------luz que nada posee
y el  enmascarado usó bala de plata
punteó la tiniebla con  disparos
--------------------------------------y dijo:
a) fantásticos  desiertos los que mis ojos ven
b) barrabum : bujum
c) la llanura muy larga  que atravieso
con la sola defensa de mi espalda
d) mi mano no es  humana
 

 

Etiquetas: ,

28/09/2006 02:17 Autor: musolari. Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 2 comentarios.

Como una puñalada

Dios, que impresión me han causado estos versos de Gamoneda. No son cosas para leerse a las cinco de la mañana, cuando estoy a punto de acostarme y debo enfrentarme solo a la tiniebla del sueño en los dominios de la canícula. ¡¡¡No, no lo son!!!

 De la verdad no ha quedado más que una fetidez de notarios,

 una liendre lasciva, orinales

 y la liturgia de la traición.

 

12/08/2006 04:58 Autor: musolari. Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 2 comentarios.

Ulises en el límite de Occidente

Hola! Sólo deciros que estaré una semana offline, porque vuelvo a Lisboa, una de esas ciudades de las que uno nunca se va del todo. Alfama y San Jorge...

Así, para que no me echéis mucho en falta, os dejo aquí un regalito maravilloso, que he sacado de aquí, donde también está el original inglés. El Ulises de Tennyson.

 

De nada sirve que viva como un rey inútil  
junto a este hogar apagado, entre rocas estériles,  
el consorte de una anciana, inventando y decidiendo  
leyes arbitrarias para un pueblo bárbaro,  
que acumula, y duerme, y se alimenta, y no sabe quién soy.  
No encuentro descanso al no viajar; quiero beber  
la vida hasta las heces. Siempre he gozado  
mucho, he sufrido mucho, con quienes  
me amaban o en soledad; en la costa y cuando  
con veloces corrientes las constelaciones de la lluvia  
irritaban el mar oscuro. He llegado a ser famoso;  
pues siempre en camino, impulsado por un corazón hambriento,  
he visto y conocido mucho: las ciudades de los hombres  
y sus costumbres, climas, consejos y gobiernos,  
no siendo en ellas ignorado, sino siempre honrado en todas;  
y he bebido el placer del combate junto a mis iguales,  
allá lejos, en las resonantes llanuras de la lluviosa Troya.  
Formo parte de todo lo que he visto;  
y, sin embargo, toda experiencia es un arco a través del cual  
se vislumbra un mundo ignoto, cuyo horizonte huye  
una y otra vez cuando avanzo.  
¡Qué fastidio es detenerse, terminar,  
oxidarse sin brillo, no resplandecer con el ejercicio!  
Como si respirar fuera la vida. Una vida sobre otra  
sería del todo insuficiente, y de la única que tengo  
me queda poco; pero cada hora me rescata  
del silencio eterno, añade algo,  
trae algo nuevo; y sería despreciable  
guardarme y cuidarme el tiempo de tres soles,  
y refrenar este espíritu ya viejo, pero que arde en el deseo  
de seguir aprendiendo, como se sigue a una estrella que cae,  
más allá del límite más extremo del pensamiento humano.   
Éste es mi hijo, mi propio Telémaco,  
a quien dejo el cetro y esta isla.  
Lo quiero mucho; tiene el criterio para triunfar  
en esta labor, para civilizar con prudente paciencia  
a un pueblo rudo, y para llevarlos lentamente  
a que se sometan a lo que es útil y bueno.  
Es del todo impecable, dedicado completamente  
a los intereses comunes, y se puede confiar  
en que sea compasivo y cumpla los ritos  
con que se adora a los dioses tutelares  
cuando me haya ido. Él hace lo suyo, yo, lo mío.   
Allí está el puerto; el barco extiende sus velas;  
allí llama el amplio y oscuro mar. Vosotros, mis marineros,  
almas que habéis trabajado y sufrido y pensado junto a mí,  
y que siempre tuvisteis una alegre bienvenida  
tanto para los truenos como para el día despejado, recibiéndolos  
con corazones libres e inteligencias libres, vosotros y yo hemos envejecido.  
La ancianidad tiene todavía su honra y su trabajo.  
La muerte lo acaba todo: pero algo antes del fin,  
alguna labor excelente y notable, todavía puede realizarse,  
no indigna de quienes compartieron el campo de batalla con los dioses.  
Las estrellas comienzan a brillar sobre las rocas:  
el largo día avanza hacia su fin; la lenta luna asciende; los hondos  
lamentos son ya de muchas voces. Venid, amigos míos.  
No es demasiado tarde para buscar un mundo nuevo. 
Zarpemos, y sentados en perfecto orden hiramos  
los resonantes survos, pues me propongo  
navegar más allá del poniente y el lugar en que se bañan  
todos los astros del occidente, hasta que muera.  
Es posible que las corrientes nos hundan y destruyan;  
es posible que demos con las Islas Venturosas,  
y veamos al gran Aquiles, a quien conocimos.  
A pesar de que mucho se ha perdido, queda mucho; y, a pesar  
de que no tenemos ahora el vigor que antaño  
movía la tierra y los cielos, lo que somos, somos:  
un espíritu ecuánime de corazones heroicos,  
debilitados por el tiempo y el destino, pero con una voluntad decidida  
a combatir, buscar, encontrar y no ceder.  

Traducción: Randolph D. Pope

05/08/2006 04:10 Autor: musolari. Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 7 comentarios.

Llueve...

...sobre la tierra del monte y sobre el agua de los regatos y de las fuentes, llueve sobre los tojos y los carballos, las hortensias, los buños del molino y la madreselva del camposanto, llueve sobre los vivos, los muertos y los que van a morir, llueve sobre los hombres y los animales mansos y fieros, sobre las mujeres y las plantas silvestres y de jardín, llueve sobre el monte Sanguiño y la fonte das Bouzas do Gago, en la que bebe el lobo y a veces alguna cabra perdida y que no vuelve jamás, llueve como toda la vida y aun como toda la muerte, llueve como en la guerra y en la paz, da gusto ver llover sin que se sienta el fin, a lo mejor el fin de la lluvia es el fin de la vida, llueve a Dios dar como antes de que se inventara el sol, llueve con monotonía, pero también con misericordia, llueve sin que el cielo se harte de llover y llover.

Camilo José Cela

16/06/2006 11:40 Autor: musolari. Enlace permanente. Tema: Literatura No hay comentarios. Comentar.

Novelando los Madriles

Estoy a punto de terminar el último de la lista de libros que me propuse leer hace algún tiempo, y que comentaré en los próximos días si tengo idem. El puesto le ha correspondido a "O César o nada", de Montalbán. Este autor es uno de los que más he leído y releído a lo largo de mi vida, y en particular disfruté mucho viviendo en Barcelona y recorriendo una y otra vez la ciudad en el ciclo Carvalho.

 Se me ha ocurrido que me gustaría hacer algo parecido con Madrid, donde vivo ahora, así que ahora os pido que me recomendéis una novela para la que se cumplan las siguientes tres condiciones:

 1) Que la acción se desarrolle en la Villa y Corte, y que ésta tenga cierta importancia como escenario.

 2) Que sea contemporánea, no me vale Galdós ni similares.

 3) Last but not least, que os parezca buena y os haya gustado, que no es la misma cosa.

 Saludos y Danke 

05/04/2006 13:46 Autor: musolari. Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 8 comentarios.

Acerca de 2666

20060331105744-2666-libros.jpg

Este post en realidad es un comentario que pensaba colgar en el blog de Palimp, pero he sido incapaz en dos días, así que lo dejo aquí. Advierto a quien quiera leer la novela que desvelo algunas cosas del argumento.

 Ya he terminado 2666, y tengo impresiones encontradas respecto al libro. Por una parte, me parece increíble la imaginación de Bolaño, las miles y miles de historias diferentes y de contextos que hay metidos en sus cientos de página. El estilo no me ha llamado la atención, me ha parecido plano excepto en momentos muy contados (yo también hubiera destacado el párrafo de los electroshocks que aparece aquí). Estos días acabo de terminar Alfanhuí, y comparar el estilo de Ferlosio con el de Bolaño, por ejemplo, es como comparar a un adulto con un niño.

 

Mi experiencia como lector ha sido más o menos así. La parte de los críticos me gustó e interesó sobremanera, excepto quizá sus últimas páginas, en las cuales parece que todo se va sumergiendo en la Nada. La parte de Amalfitano se ve claramente incompleta, y se nota; además su papel en la construcción global de la novela parece irrelevante. La de Fate me gustó algo más, aunque hasta su final, y salvo por algunos detalles muy aislados, cada parte podía ser una novela independiente. Más o menos al final de ésta (y leídas 450 páginas más o menos) me di cuenta de que la novela iba hacia algún sitio; me parece un riesgo muy grande desde el punto de vista de la relación escritor-lector, y en el sentido de que te arriesgas a que tu lector te abandone (y eso leí que hizo algún comentarista de la página que enlazaste).

 

 

La parte de los crímenes tiene el mérito de cambiar completamente y hacerlo con éxito a la crónica periodística, y también de narrar decenas de ellos de forma aséptica sin hacerse pesado y sin que el interés decaiga. Sin embargo, plantea lo que me parece un problema de objetivos: si durante estas 300 páginas el mayor interés despertado es la identidad del asesino, no puedes despacharlo de la forma tan irrelevante que lo hace, en la opinión de otro personaje, sin motivos para creerle o no, y sin dar más explicaciones posteriores. Esperaba encontrar dicha explicación en la parte de Archimboldi (que por cierto, me bebí), pero no fue así. Parte del último libro me dio la impresión de biografía-de-friki-ya-vista, aunque con hallazgos notables, como la historia de cajas chinas de los rusos.

 

  Mi visión global es que Bolaño toca muchos palos buscando una suerte de novela total, pero considero el intento más fallido que exitoso. Demasiadas cosas que chirrían, otras que suenan a pegadas con pegamento; poca autentica cohesión global, demasiados detalles inflados que luego resultan arbitrarios o prescindibles (llamativa la recurrencia, por ejemplo, de la mutilación de pezones), demasiados personajes que desaparecen cuando aún tenían mucho que decir. Sólo diría que son buenas la primera y la cuarta parte, considerados como novelas independientes, aceptables la tercera y la quinta. Como un todo, lo veo muy lejos de las pretensiones, de las críticas tan favorables que ha recibido y de lo que pone en su contraportada. Aún así, no ha estado mal leerlo, habitualmente, en cada pequeña historia concreta, te interesas y no te aburres. De todos modos, no es un libro que recomiende, ni Bolaño un autor cuyo nombre apunte.

 

 

31/03/2006 10:57 Autor: musolari. Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 4 comentarios.

Mis próximos libros

En su magnífico blog, el Caracol puso una bonita lista de todos los libros que leyó el año pasado, que fueron muchos y variados. Para mí es imposible hacer una lista como la suya, más que nada porque no podría recordar así, en frío, ni siquiera los títulos, y aun en ese caso, me asaltarían millones de dudas sobre cuando los leí. Pero en un juego de espejos, he decidido poner mi lista particular de los que tengo en la cabeza que pienso leer a continuación, y los motivos por los que quiero hacerlo. Me encantaría que, si los habéis leído, me deis sus opiniones sobre ellos, y también que me hagáis alguna recomendaciao. Ahí van:

Las máscaras del héroe, de Juan Manuel de Prada. Me está pareciendo una novela realmente extraordinaria, con una prosa cautivadora, barroca y sarcástica, que enmarca una historia y unos personajes tan sórdidos como entrañables. Llevaba mucho tiempo detrás de este libro, y no me está decepcionando nada.

La misteriosa llama de la Reina Loana, de Umberto Eco. Soy fan de este escritor desde que leí "El nombre de la rosa", que me parece el prototipo de novela histórica de calidad, mucho más infrecuente de lo que la gente piensa. Desde entonces, he leído varios libros suyos, y mi opinión es dispar. Me divertí muchísimo con Baudolino, por ejemplo, mientras que´en "El péndulo de Foucault" acabé aburrido de erudición gratuita. Pero siempre hay mucho que merece la pena en las obras del semiólogo.

 Mortal y rosa, de Francisco Umbral. No conocía la obra de este hombre, y he seguido con bastante interés las polémicas que ha tenido con Reverte, tanto la de hace unos años como la de hace poco. De pronto recordé que en casa de mis padres estaba este libro, y por Internes vi que está considerado por casi todo el mundo el mejor del autor. Para rematar, lo hojée un poco y vi que tiene buena pinta. Por tanto, para Madrid se vino y en mi piso está esperando.

 2666, de Roberto Bolaño. Este me lo recomendó en Septiembre mi amiga la dueña del Libreto Azul, cuyo criterio respeto tantísimo, pero me olvidé de él en el maremágnum de acontecimientos que sobrevinieron. Sin embargo, estos días atrás vi en el Cuchitril Literario que Palimp hablaba maravillas de él, y eso es lo que me ha decidido. Aún he de ver cómo lo consigo.

  O César o nada, de Manuel Vázquez Montalbán. Mi amigo Alberto, con quien comparto gustos literarios y en particular afición carvalhista, me habló hace mucho de este libro, que al parecer es un repaso por la historia de los Borgia desde el peculiar prisma del escritor barcelonés. En el libro de Prada leí la frase, y me recordó que lo tenía pendiente. Supongo que será complementable con un tomo póstumo que han sacado de Mario Puzo hace poco sobre el mismo tema.

  Las metamorfosis, de Ovidio. Me encanta leer mitología de vez en cuando con tiempo y ganas. Hace dos veranos cayeron las Tragedias de Eurípides y Esquilo, y disfruté como un cerdo. A diferencia de los dos anteriores, este sí que está en mi casa, pues me lo regaló Rosa hace tiempo con su acierto habitual. No sé si podré esperar a terminarme todos los demás para introducirme en él.

  Y hasta aquí he llegado, seguramente la lista se ampliará próximamente. Y tengo otra de comics!!!

 

18/01/2006 18:09 Autor: musolari. Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 15 comentarios.

La canción desesperada

20051230041241-beso.jpg

Ayer se me vino a la cabeza, si no por la desesperación que afortunadamente no me posee, sí por esa descripción del deseo salvaje que tan bien describe, y cuyo recuerdo+realidad me asaltó ayer desde la lejanía más cercana posible. Con todo el espíritu y toda la carnalidad, libre, arrollador, hondo y salvaje.

 

Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.
El río anuda al mar su lamento obstinado.

Abandonado como los muelles en el alba.
Es la hora de partir, oh abandonado!.

Sobre mi corazón llueven frías corolas.
Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos!

En ti se acumularon las guerras y los vuelos.
De ti alzaron las alas los pájaros del canto.

Todo te lo tragaste, como la lejanía.
Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio!

En la infancia de niebla mi alma alada y herida.
Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!

Era la alegre hora del asalto y el beso.
La hora del estupor que ardía como un faro.

Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego,
turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio!

Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo.
Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio!

Hice retroceder la muralla de sombra,
anduve más allá del deseo y del acto.

Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí,
a ti esta hora húmeda, evoco y hago canto.

Como un vaso albergaste la infinita ternura,
y el infinito olvido te trizó como a un vaso.

Era la negra, negra soledad de las islas,
y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.

Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta.
Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.

Ah mujer, no sé como pudiste contenerme
en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!

Mi deseo de ti fue el más terrible y corto,
el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido.
Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas,
aún los racimos arden picoteados de pájaros.

Oh la boca mordida, oh los besados miembros,
oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.

Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo
en que nos anudamos y nos desesperamos.

Y la ternura, leve como el agua y la harina.
Y la palabra apenas comenzada en los labios.

Ése fue mi destino y en él viajó mi anhelo,
y en él cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio!

Oh, sentina de escombros, en ti todo caía,
qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron!

De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste.
De pie como un marino en la proa de un barco.

Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes.
Oh sentina de escombros, pozo abierto y amago.

Pálido buzo ciego, desventurado hondero,
descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!

Es la hora de partir, la dura y fría hora
que la noche sujeta a todo horario.

El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa.
Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros.

Abandonado como los muelles en el alba.
Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.

Ah más allá de todo. Ah más allá de todo.

Es la hora de partir. Oh abandonado!.

 

30/12/2005 04:12 Autor: musolari. Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 2 comentarios.

Bebiendo el agua que mana del oscuro manantial del pecado

Estoy leyendo "El español y los siete pecados capitales", un libro afilado, punzante, sutil y divertido de Fernando Díaz-Plaja. En él, el autor toma como pretexto los famosos deadly sins para realizar una disección sin piedad del carácter y la idiosincrasia hispanas, no dejando, en general, títere con cabeza. Lo malo del libro es que leyendo leyendo, uno se identifica con lo que dice el tío más veces de la cuenta. Y me ha pasado con tanta frecuencia, que me he autoexaminado con un test sobre cómo me considero de pecadorrrr. Ahí va la respuesta, de 0 a 10. Sialguien se anima, esto tiene pretensiones de meme, me gustaría que rulara.

 

Soberbia: 2

Avaricia: 4

 Lujuria: 9

 Ira: 6

 Gula: 9

 Envidia: 5

 Pereza: 7

 

 

15/12/2005 18:38 Autor: musolari. Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 7 comentarios.

Día de Difuntos...

20051102165130-tumbas-cem-bri2.jpg

A pesar de que en mi estado anímico actual pesa bastante más la luz que las tinieblas, parece un buen momento hoy para aprovechar la efeméride y recordar un poquito a los que ya no están. Hagámoslo por medio de dos las plumas más brillantes y lúcidas que ha dado la literatura española, Fígaro y Dámaso:

 

“Vamos claros, dije yo para mí, ¿dónde está el cementerio? ¿Fuera o dentro? Un vértigo espantoso se apoderó de mí, y comencé a ver claro. El cementerio está dentro de Madrid. Madrid es el cementerio. Pero vasto cementerio donde cada casa es el nicho de una familia, cada calle el sepulcro de un acontecimiento, cada corazón la urna cineraria de una esperanza o de un deseo.

Entonces, y en tanto que los que creen vivir acudían a la mansión que presumen de los muertos, yo comencé a pasear con toda la devoción y recogimiento de que soy capaz las calles del grande osario.

–¡Necios! –decía a los transeúntes–. ¿Os movéis para ver muertos? ¿No tenéis espejos por ventura? ¿Ha acabado también Gómez con el azogue de Madrid? ¡Miraos, insensatos, a vosotros mismos, y en vuestra frente veréis vuestro propio epitafio! ¿Vais a ver a vuestros padres y a vuestros abuelos, cuando vosotros sois los muertos? Ellos viven, porque ellos tienen paz; ellos tienen libertad, la única posible sobre la tierra, la que da la muerte; ellos no pagan contribuciones que no tienen; ellos no serán alistados ni movilizados; ellos no son presos ni denunciados; ellos, en fin, no gimen bajo la jurisdicción del celador del cuartel; ellos son los únicos que gozan de la libertad de imprenta, porque ellos hablan al mundo. Hablan en voz bien alta y que ningún jurado se atrevería a encausar y a condenar. Ellos, en fin, no reconocen más que una ley, la imperiosa ley de la Naturaleza que allí los puso, y ésa la obedecen.

 […]

Una nube sombría lo envolvió todo. Era la noche. El frío de la noche helaba mis venas. Quise salir violentamente del horrible cementerio. Quise refugiarme en mi propio corazón, lleno no ha mucho de vida, de ilusiones, de deseos.

¡Santo cielo! También otro cementerio. Mi corazón no es más que otro sepulcro. ¿Qué dice? Leamos. ¿Quién ha muerto en él? ¡Espantoso letrero! ¡Aquí yace la esperanza!

¡Silencio, silencio! “

De “El Día de los Difuntos de 1836”.

 

                            Oh, nunca os pensaré, hermanos, padre, amigos, con nuestra carne humana, en nuestra diaria servidumbre,
                                                                               en hálito o en afición semejantes
                                                                      a las de vuestros tristes días de crisálidas.
                                                                      No, no. Yo os pienso luces bellas, luceros,
                                                                                            fijas constelaciones

                                              
de un cielo inmenso donde cada minuto,
                                                                            innumerables lucernas se iluminan.

[…]

 

Ah, nosotros somos un horror de salas interiores en cavernas sin fin,
una agonía de enterrados que se despiertan a la media noche,
un fluir subterráneo, una pesadilla de agua negra por entre minas de carbón,
de triste agua, surcada por la más tórpidas lampreas,
nosotros somos un vaho de muerte,
un lúgubre concierto de lejanísimos cárabos, de agoreras zumayas, de los más secretos autillos.

 

                                          Nosotros somos como horrendas ciudades que hubieran siempre vivido en black-out,
                                                    siempre desgarradas por los aullidos súbitos de las sirenas fatídicas.
                                     Nosotros somos una masa fungácea y tentacular, que avanza en la tiniebla a horrendos tentones,
                                                                         monstruosas, tristes, enlutadas amebas.

                                                                                                           […]

¡Canten, canten la trompa y el timbal!
Vosotros sois los despiertos, los díáfanos,
los fijos.
Nosotros somos un turbión de arena,
nosotros somos médanos en la playa,
que hacen rodar los vientos y las olas,
nosotros, sí, los que estamos cansados,
nosotros, sí, los que tenemos sueño.

De “En el día de los difuntos”, incluido en el libro “Hijos de la ira” (1944).

 

02/11/2005 16:51 Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 1 comentario.

Guerra al tópico (II)

marse_juan.jpgHace tiempo, comencé una sección del blog donde me proponía encuadrar actitudes que se salieran de los tópicos reinantes. Aunque con frecuencia ando ojo avizor leyendo periódicos, es difícil encontrar a esta gente que se sale de lo políticamente correcto. Sin embargo, estos días he encontrado algo, en relación al Premio Planeta, que ha sido fallado recientemente, en favor de la novelista catalana Mari Pau Janer. Juan Marsé, escritor al que respeto mucho como tal (su novela "Últimas tardes con Teresa" siempre la voy recomendando por ahí) protagonizó una discusión bastante desagradable con la autora, y posteriormente ha dimitido de su puesto como miembro del jurado. Su punto de vista refleja lo que se piensa con bastante frecuencia de los premios literarios, aunque pocas veces alguien del mundillo habla tan claro. Os dejo un extracto de las declaraciones de Marsé, que aparecen hoy en las páginas de Cultura del País.

Un periodista requirió su opinión sobre el nivel de calidad de las novelas presentadas. Marsé respondió contundente: "Mi opinión personal es que el nivel es bajo y en algunos tramos subterráneo. Alguna novela promete, apunta alto en sus planteamientos, pero se acaba frustrando. El premio no puede quedar desierto, así que nos vemos obligados a votar la menos mala".

"Ocurre, simplemente, que estoy un poco harto de novelas insustanciales con premio o sin premio que ocupan tanto espacio mediático en perjuicio de otras con empeños más honestos y ambiciosos, pero que apenas les dejan espacio para respirar", declaró ayer Marsé. "Sé que esto tiene difícil arreglo, que así está el mercado, que el cotarro cultural y mediático es el que tenemos y que responde a intereses y bolsillos que tienen muy poco que ver con la literatura según yo la entiendo, pero en cualquier caso yo me niego a dar gato por liebre, ya sea como miembro del jurado en un concurso literario o como simple ciudadano al que le piden una opinión sobre un libro".

[...]

"Aunque sólo fuera por respeto a los demás autores que se han presentado al concurso y no han llegado a la final, yo no podía celebrar las novelas ganadoras, que considero fallidas. Los autores, que esta vez no han llegado, también merecen la verdad. Lamento ser el malo de la peli, y reitero mi respeto a los compañeros del jurado, a su secretario y a su portavoz, pero creo que lo mejor es que me retire", declaró a este diario.

"En cuanto a la novela ganadora y a la finalista, no dudo de las buenas intenciones de la autora y el autor respectivos y les deseo lo mejor en próximas aventuras, pero las buenas intenciones no tienen nada que ver con la buena literatura".

"Me gustaría añadir lo que ya dije una vez en relación con la literatura de ficción, tal como hoy se nos vende, en tanto premios: que es una literatura que se asemeja cada vez más al mundo del prêt-á-porter, y que el verdadero reto para un escritor actual no es entrar en ese mundo, sino ser capaz de rechazarlo".
18/10/2005 09:29 Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 6 comentarios.

Sólo sé que no sé nada

nobel.gifLa verdad es que debería ponerme a hacer ya algo productivo por la vida, porque hoy me he levantado tardísimo, pues como ya se sabe:

En la fiesta nacional
yo me quedo en la cama igual
pues la música militar
nunca me supo levantar.

Por tanto, anoche me acosté muy tarde y hoy cuando ha sonado el despertatres a las seis y media de la mañana me he reído mucho, y he continuado soñando que estaba en Eriván (Armenia) con un compañero de facultad, pero que no nos daba tiempo a visitarla porque el último autobús de vuelta a Colmenarejo era a las 00:00.

Sin embargo, tengo que escribir este post ahora mismo, por una razón bien sencilla: es alusivo, o colateral, al Premio Nobel de Literatura, cuyo ganador va a hacerse público dentro de menos de una hora. Como los que me conocen, aparte de perder el tren, saben cuánto me interesa tanto la Literatura como los premios, llevo varios días expectante, hasta que hoy he visto una reseña del tema en el País.

Y lo que me ha impulsado a postear no es el deseo de que gane mi amado Dylan, ni la polémica sobre la ganadora del año pasado, a la cual recuerdo también que le dediqué un postito, sino lo mal que me he sentido cuando he visto la inmensa cantidad de candidatos de los cuales no conozco ni el nombre (unido a otros de los que sí lo conozco, pero no he leído nada)!!! Yo creo que soy una persona que leo bastante, y que además me interesa lo relacionado con la Literatura, e intento conocer autores nuevos, tendencias vanguardistas, etc. ¿Cómo es posible que haya tantas personas cuya obra es presuntamente merecedora del Nobel, y que me son completamente desconocidas?

Voy a hacer una pequeña prueba. Os voy a dar la lista de todos los que no conozco, y emplazo a quienes me lean que me digan si conocían a alguno de ellos, si han leído algo, etc. Este post, por tanto, va dirigido a grandes lectores que sé que me leen: Palimp, Irene, Milady, Alberto, ILSa, etc. Quiero saber si es que yo soy así de zoquete o, realmente, son autores MUY desconocidos, y la Academia sueca rebusca mucho.

Ahí va la lista:

- Ali Ahmed Said, llamado Adonis
- Tomas Transtoemer
- Ko Un
- Pramoedya Anante Toer
- Orhan Pamuk
- Joyce Carol Oates
- Assia Djebar
- Cees Nooteboom
- Michel Tournier
- Inger Christensen

Y los candidatos de los que no he leído nada, aunque sí los conozco, más o menos: John Updike, Philip Roth, Don de Lillo, Margaret Atwood, Claudio Magris, Ryszard Kapuscinski e Ismael Kadaré (también podéis comentar de estos).
13/10/2005 15:19 Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 11 comentarios.

A trabajos forzados

Hoy me sorprendido al verificar algo que Lola me dijo hace unos días, y es que el soneto con el que Sabina comienza su estupendo directo "Nos sobran los motivos", no es suyo, sino de Quintero, León y Quiroga. Y mirando esto, he recordado que algo parecido me ocurrió hace tiempo, cuando la tímida y frágil voz de Antonio Vega me descubrío la joya de Antonio Gala que es el motivo de este post. Viniendo de Madrid en coche el domingo pasado y abandonados en la noche en medio de una caravana infernal, las rotundas sentencias que hablan de esclavitud, dependencia y sufrimiento llegaron a mis oídos una vez más, y yo me prometí a mí mismo que pronto las compartiría. Así que ahí van, por mucho que en general no esté de acuerdo con ellas:

A trabajos forzados me condena
mi corazón, del que te di la llave.
No quiero yo tormento que se acabe,
y de acero reclamo mi cadena.

No concibe mi alma mayor pena
que libertad sin beso que la trabe,
ni castigo concibe menos grave
que una celda de amor contigo llena.

No creo en más infierno que tu ausencia.
Paraíso sin ti, yo lo rechazo.
Que ningún juez declare mi inocencia.

Porque en este proceso a largo plazo,
buscaré solamente la sentencia
a cadena perpetua de tu abrazo.

11/10/2005 18:14 Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 6 comentarios.

Help!!!

Necesito ayuda! Un amiguete y yo (quizá alguien más) queremos montar un blog colectivo de literatura, y hemos empezado por hacer una recopilación de cuentos y cuentistas relevantes. Hemos hecho ya una buena lista, pero como creo que de todos modos está incompleta...necesito que me digáis cuáles son los vuestros favoritos, tanto las historias como las cabezas pensantes!!! Por favooooor!!!

Ahí va mi granito de arena: mis cuentos favoritos son "El escarabajo de oro" y "Ocho millas bajo la lluvia", y mi cuentista favorito, pues Cortázar, con Poe y Lovecraft cerquita.

Por cierto, y como favor final, si alguien tiene el cuento de Bradbury "The jar" (La jarra) y me lo pasa, me quedo deudor de él/ella por los iglos de los iglos. Está en la recopilaciao "Un país de Octubre".

Chau!
29/07/2005 03:27 Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 13 comentarios.

Versos...

¡Qué felices son los inocentes!
Olvidando el mundo, y por éste olvidados.
Brillo eterno de una mente inmaculada.
Cada plegaria aceptada y con cada una, una renuncia.

A. Pope
14/07/2005 16:06 Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 3 comentarios.

Un poema de pánico

Dario.jpgHace tiempo que no posteo un poema decente, así que vamos a poner el contador a cero. Este de hoy es de Antonio Machado, y su estilo está lejos tanto de la poderosa lírica del olmo seco hendido por el rayo como de la sátira del mañana efímero o de las breves agudezas de proverbios y cantares. De hecho, es un poema que aprendí siendo un mico y que me sorprendió precisamente por eso, porque estaba dedicado por el genio sevillano al grandioso Rubén Darío en la triste ocasión de su muerte, y como homenaje construyó su elegía rimada en el estilo modernista que hizo famoso al (y el) seductor nicaragüense.

Es un poema que aparece frecuentemente en mi vida de forma anecdótica, porque siempre se me viene a la cabeza cuando Rosa alude a un compañero suyo de trabajo llamado Darío; hoy ha aparecido en una conversación con mi compañero de despacho a propósito de Pan y el pánico (terror pánico), que por cierto también aparece en otro verso de Darío "Mientras Pan lleva el ritmo con la egregia siringa".

Buf, como me enrollo... A los que hayáis llegado hasta aquí, ahí va vuestra recompensa:

Si era toda en tu verso la armonía del mundo,
¿dónde fuiste, Darío, la armonía a buscar?
Jardinero de Hesperia, ruiseñor de los mares,
corazón asombrado de la música astral,

¿te ha llevado Dionysos de su mano al infierno
y con las nuevas rosas triunfantes volverás?
¿Te han herido buscando la soñada Florida,
la fuente de la eterna juventud, capitán?

Que en esta lengua madre la clara historia quede;
corazones de todas las Españas, llorad.
Rubén Darío ha muerto en sus tierras de Oro,
esta nueva nos vino atravesando el mar.

Pongamos, españoles, en un severo mármol,
su nombre, flauta y lira, y una inscripción no más:
Nadie esta lira pulse, si no es el mismo Apolo,
nadie esta flauta suene, si no es el mismo Pan.
24/05/2005 20:18 Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 9 comentarios.

Revientalibros

Hola amiguetes. Os pido un poco de disculpa por la ausencia de varios días, pero entre la enfermedad que ya mentaba por aquí y el hecho de que ha habido problemas en el servidor de blogia, ha pasado lo que ha pasado, mi inmovilidad bloguera.

Hoy, en un post breve porque me tengo que ir de la Uni en breve, quiero advertiros sobre un fenómeno deleznable que vengo observando últimamente (o quizá es que antes no me importaba tanto y ahora sí, a lo mejor no es actual): me refiero a las contraportadas asesinas de los libros. Hace poco estuve leyendo "Desgracia" de Coetzee, un libro estupendo de un autor en el que tengo que profundizar, en una traducción bastante pasable. Desde hace meses o años, he adquirido la costumbre de intentar saber lo menos posible del argumento de los libros a los que he sido llevado por un interés no necesariamente argumental; por ejemplo, a Coetzee me llevó la fama que posee este escritor, y que estalló cuando le concedieron el premio Nobel hace unos tres años. Sin embargo, hay veces que los ojos atacan antes de que el cerebro lance el impulso de freno apropiado, y leí una frase de la contraportada. Querréis creer que el tío aludía con toda naturalidad a un acontecimiento que ocurría en la página ciento y pico de la novela (tiene 250 aproximadamente)? No es una novela de misterio, pero de todos modos me parece algo absolutamente indecente. Me gustaría poder dirigirme al tipo en cuestión para decirle: "por favor lo que tenga que decir sobre el libro hágalo en páginas interiores, y no me joda". No niego que unas líneas explicativas son útiles y atraen a posibles compradores, pero creo que hay límites bastante claros que no se deben traspasar: unas notas biográficas y una idea de la temática de la novela con las alabanzas de turno me parecen más que suficientes.

Por cierto, he leído en algún lado que Coetzee es el mejor escritor vivo en lengua inglesa desde que se murió Saul Bellow. No sé si creérmelo (el libro me gustó mucho, pero no me parece que vaya a elevarse a la categoría de clásico) pero esto da un poco idea del calibre del individuo. Curiosamente, el libro se desarrolla en Johannesburgo, y justo cuando iba a empezar a leerlo conocí en un autobús a una chica que se dirigía exactamente allí. Casualidades de la vida.

Hasta mañana.
23/05/2005 21:40 Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 2 comentarios.

Un Gigante de las letras

carpentier.jpgÚltimamente he roto mi regla de no leer muy seguidos dos libros del mismo autor (que no tengan ilación, claro) con dos obras de Alejo Carpentier: la primera, “Los pasos perdidos”, viaje iniciático a las fuentes del Orinoco que se transforma en una cuenta atrás telúrica hacia los orígenes del lenguaje, me sorprendió por su densidad y, sobre todo, me arrolló con el poderío de una prosa tan barroca como inimitable.

Ahora, tras una pequeña pausa llenada por Coraghessan Boyle y algún otro, me he metido de lleno en “El siglo de las luces”, comenzada en el ámbito tan querido por Carpentier de lo real maravilloso, y lanzada después a la epopeya de la Revolución francesa en un original contexto caribeño. Equidistante de la crónica social y la novela de viajes, sin temer lo escabroso, sin retroceder ante lo injustificable, la prosa de la novela semeja orquesta titánico ante el cual el lector no puede sino huir, o rendirse. Esta última fue mi opción, y la recompensa, aún unas setenta páginas de grandeza por visitar. Os dejo con un fragmento, no os asustéis, esta gran obra se disfruta, no se consume; se traga, pero antes se paladea, bouquet centroamericano…

“Pero nada era comparable, en alegría, en euritmia, en gracia de impulsos, a los juegos de las toninas, lanzadas fuera del agua, por dos, por tres, por veinte, o definiendo el arabesco de la ola al subrayarlo con la forma disparada. Por dos, por tres, por veinte, las toninas, en giro concertado, se integraban en la existencia de la ola, viviendo sus movimientos, con tal identidad de descansos, saltos, caídas, aplacamientos que parecían llevarla sobre sus cuerpos, imprimiéndole un tiempo y una medida, un compás y una secuencia. Y era luego un perderse y un esfumarse, en busca de nuevas aventuras, hasta que el encuentro con un barco volviera a alborotar aquellos danzantes del mar, que sólo parecían saber de piruetas y tritonadas, en ilustración de sus propios mitos… Alguna vez se hacía un gran silencio sobre las aguas, presentíase el Acontecimiento y aparecía, enorme, tardo, desusado, un pez de otras épocas, de cara mal ubicada en un extremo de la masa, encerrado en un eterno miedo de su propia lentitud, con el pellejo cubierto de vegetaciones y parásitos, como casco sin carenar, que sacaba el vasto lomo en un hervor de rémoras, con solemnidad de galeón rescatado, de patriarca abisal, de Leviatán traído a la luz, largando espuma a mares en una salida a flote que acaso fuera la segunda desde que el astrolabio llegara a estos parajes. Abría el monstruo sus ojillos de paquidermo, y, al saber que cerca le bogaba un desclavado cayuco sardinero, se hundía nuevamente, angustiado y medroso, hacia la soledad de sus trasfondos, a esperar algún otro siglo para regresar a un mundo colmado de peligros. Terminado el Acontecimiento, volvía el mar a sus quehaceres. Encallaban los hipocampos en las arenas cubiertas de erizos vaciados, despojados de sus púas, que al secarse se transformaban en pomas geométricas de una tan admirable ordenación que hubiesen podido inscribirse en alguna Melancolía de Durero; encendíanse las luminarias del pez-loro, en tanto que el pez-ángel y el pez-diablo, el pez-gallo y el pez-de-San-Pedro, sumaban sus entidades de auto sacramental al Gran Teatro de la Universal Decoración, donde todos eran comidos por todos, consustanciados, imbricados de antemano, dentro de la unicidad de lo fluido… Como las islas, a veces, eran angostas, Esteban, para olvidarse de la época, marchaba solo, a la otra banda, donde se sentía dueño de todo: suyas eran las caracolas y sus músicas de pleamar; suyos los careyes, acorazados de topacios, que ocultaban sus huevos en agujeros que luego rellenaban y barrían con las escamosas patas; suyas las esplendorosas piedras azules que rebrillaban sobre la arena virgen de la restinga jamás hollada por una planta humana. Suyos eran también los alcatraces, poco temerosos del hombre por conocerlo poco, que volaban en el regazo de las olas con engreído empaque de mejillas y papada, antes de elevarse de pronto para caer casi verticalmente, con el pico impulsado por todo el peso del cuerpo, de alas apretadas para caer más pronto. Alzaba el ave su cabeza en triunfante alarde, pasábale por el cuello el bulto de la presa, y era entonces un alegre sacudimiento de las plumas caudales, en testimonio de satisfacción, de acción de gracia, antes de alzar un vuelo bajo y ondulante, tan paralelo al movimiento del mar como lo era, bajo la superficie, el vertiginoso nadar de las toninas. Echado sobre una arena tan leve que el menor insecto dibujaba en ella la huella de sus pasos, Esteban, desnudo, solo en el mundo, miraba las nubes, luminosas, inmóviles, tan lentas en cambiar de forma que no les bastaba el día entero, a veces, para desdibujar un arco de triunfo o una cabeza de profeta. Dicha total, sin ubicación ni época. Tedéum… O bien con la barbilla reclinada en el frescor de una hoja de uvero, abismábase en la contemplación de un caracol —de uno solo— erguido como monumento que le tapara el horizonte, a la altura del entrecejo. El caracol era el Mediador entre lo evanescente, lo escurrido, la fluidez sin ley ni medida y la tierra de las cristalizaciones, estructuras y aternancias, donde todo era asible y ponderable. De la Mar sometida a ciclos lunares, tornadiza, abierta o furiosa, ovillada o destejida, por siempre ajena al módulo, el teorema y la ecuación , surgían esos sorprendentes carapachos, símbolos en cifras y proporciones de lo que precisamente faltaba a la Madre. Fijación de desarrollos lineales, volutas legisladas, arquitecturas cónicas de una maravillosa precisión, equilibrios de volúmenes, arabescos tangibles que intuían todos los barroquismos por venir. Contemplando un caracol —uno solo— pensaba Esteban en la presencia de la Espiral durante milenios y milenios, ante la cotidiana mirada de pueblos pescadores, aún incapaces de entenderla ni de percibir, siquiera, la realidad de su presencia. Meditaba acerca de la poma del erizo, la hélice del muergo, las estrías de la venera jacobita, asombrándose ante aquella Ciencia de las Formas desplegada durante tantísimo tiempo frente a una humanidad aún sin ojos para pensarla. ¿Qué habrá en torno mío que esté ya definido, inscrito, presente, y que aún no pueda entender? ¿Qué signo, qué mensaje, qué advertencia, en los rizos de la achicoria, el alfabeto de los musgos, la geometría de la pomarrosa? Mirar un caracol. Uno solo. Tedéum.”
03/05/2005 20:22 Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 2 comentarios.

Sad(e)ness

cernuda.jpgVoici un maravilloso poema de Cernuda. Siento que este blog sea últimamente dominio de la tristeza y mansión de la melancolía, pero de momento es lo que hay. Si queréis juerguilla, pasaos por http://www.virtualbartender.beer.com/VB1/ y que la jicha haga lo que os plazca.

No hace al muerto la herida,
Hace tan sólo un cuerpo inerte;
Como el hachazo al tronco,
Despojado de sones y caricias,
Todo triste abandono al pie de cualquier senda.

Bien tangible es la muerte;
Mentira, amor, placer no son la muerte.
La mentira no mata,
Aunque su filo clave como puñal alguno;
El amor no envenena,
Aunque como un escorpión deje los besos;
El placer no es neufragio,
Aunque vuelto fantasma ahuyente todo olvido.

Pero tronco y hachazo,
Placer, amor, mentira,
Beso, puñal, naufragio,
A la luz del recuerdo son heridas
De labios siempre ávidos;
Un deseo que no cesa,
Un grito que se pierde
Y clama al mundo sordo su verdad implacable.

Voces al fin ahogadas con la voz de la vida,
Por las heridas mismas,
Igual que un río, escapando;

Un triste río cuyo fluir se lleva
Las antiguas caricias,
El antiguo candor, la fe puesta en un cuerpo.

No creas nunca, no creas sino en la muerte de todo;
Contempla bien ese tronco que muere,
Hecho el muerto más muerto,
Como tus ojos, como tus deseos, como tu amor;
Ruina y miseria que un día se anegan en inmenso olvido,
Huella inútil que la luz deserta.
22/04/2005 16:54 Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 5 comentarios.

Elogio de la solidarnosc

No tengo casi tiempo para escribir, porque hoy nos han acortado una hora el descanso entre charlas matutinas y vespertinas (estoy en un workshop,para quien no lo sepa), pero os dejo aqui un poema, el colmo de lo emocionante, que aprendi en el colegio, escribi en las carpetas de medio mundo cuando aspiraba a bachiller y aun llevo conmigo, probablemente para siempre.

PD1: Dentro de unos dias, cuando vuelva a Barna y a mi portatil, volveran los acentos, las enyes y las fotitos en los posts.

PD2: Al hilo del post de ayer, para que veais como me traiciona mi memoria musical inconsciente, ahora tengo metida en la cabeza "Ninya piensa en mi", de los Canyos, grupo al que, por casualidad, vi live en Madrid.

Ahora si, el poema:

MASA

Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: «No mueras, te amo tanto!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:
«No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando: «Tanto amor, y no poder nada contra la muerte!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: «¡Quédate hermano!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Entonces, todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vió el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar…
07/04/2005 12:43 Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 7 comentarios.

El insomnio de Jovellanos

jovellanos.jpgAprovechando que hoy he estado hablando un buen rato con quien me lo envió, un gran poema de Luis García Montero:

Porque sé que los sueños se corrompen,
he dejado los sueños.
El mar sigue moviéndose en la orilla.

Pasan las estaciones como huellas sin rumbo,
la luz inútil del invierno,
los veranos inútiles.
Pasa también mi sombra, se sucede
por el castillo solitario,
como la huella negra que los años y el viento
han dejado entre los muros.
Estaciones, recuerdos de mi vida,
viene el mar y nos borra.

El mar sigue moviéndose en la noche,
cuando es sólo un murmullo repetido,
una intuición lejana que se encierra en los ojos
y esconde en el silencio de mi celda
todas las cosas juntas,
la cobardía, el sueño, la nostalgia,
lo que vuelve a la orilla después de los naufragios.

Al filo de la luz, cuando amanece,
busco en el mar
y el mar es una espada
y de mis ojos salen
los barcos que han nacido de mis noches.
Unos van hacia España,
reino de las hogueras y las supersticiones,
pasado sin futuro
que duele todavía en manos del presente.
El invierno es el tiempo de la meditación.

Otros barcos navegan a las aguas de Francia,
allí donde los sueños se corrompen
como una flor pisada,
donde la libertad
fue la rosa de todos los patíbulos
y la fruta más bella se hizo amarga en la boca.

El verano es el tiempo de la meditación.

Y el mar sigue moviéndose. Yo busco
un tiempo mío entre dos olas,
ese mundo flexible de la orilla,
que retiene los pasos un momento,
nada más que un momento,
entre la realidad y sus fronteras.

Lo sé,
meditaciones tristes de cautivo…
no sabría negarlo.
Prisionero y enfermo, derrotado,
lloro la ausencia de mi patria,
de mis pocos amigos,
de todo lo que amaba el corazón.

En el mismo horizonte
del que surgen los días y la luz
que acaricia los pinos y calienta mi celda,
surgen también la noche y los naufragios.
Mis días y mis noches son el tiempo
de la meditación.

Porque sé que los sueños se corrompen,
he dejado los sueños,
pero cierro los ojos y el mar sigue moviéndose
y con él mi deseo
y puedo imaginarme
mi libertad, las costas del cantábrico,
los pasos que se alargan en la playa
o la conversación de dos amigos.

Allí,
rozadas por el agua,
escribiré mis huellas en la arena.
Van a durar muy poco, ya lo sé,
nada más que un momento.

El mar nos cubrirá,
pero han de ser las huellas de un hombre más feliz
en un país más libre.
15/03/2005 21:32 Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 3 comentarios.

Letra A, Letra AAAAAAAA

Han citado este cuento en el blog de Lola, y me ha parecido tan increíííííble que tengo que ponerlo...

AMAR HASTA FRACASAR

Trazada para la A

La Habana aclamaba a Ana, la dama más agarbada, más afamada. Amaba a Ana Blas, galán asaz cabal, tal amaba Chactas a Atala.

Ya pasaban largas albas para Ana, para Blas; mas nada alcanzaban. Casar trataban; mas hallaban avaras a las hadas, para dar grata andanza a tal plan.

La plaza, llamada Armas, daba casa a la dama; Blas la hablaba cada mañana; mas la mamá, llamada Marta Albar, nada alcanzaba. La tal mamá trataba jamás casar a Ana hasta hallar gran galán, casa alta, ancha arca para apañar larga plata, para agarrar adahalas1. ¡Bravas agallas! ¿Mas bastaba tal cábala?. Nada ¡ca! ¡nada basta a tajar la llamada aflamada!

Ana alzaba la cama al aclarar; Blas la hallaba ya parada a la bajada. Las gradas callaban las alharacas adaptadas a almas tan abrasadas. Allá, halagadas faz a faz, pactaban hasta la parca amar Blas a Ana, Ana a Blas. ¡Ah ráfagas claras bajadas a las almas arrastradas a amar!. Gratas pasan para apalambrarlas2 más, para clavar la azagaya3 al alma. ¡Ya nada habrá capaz a arrancarla!.

Pasaban las añadas4. Acabada la marcada para dar Blas a Ana las sagradas arras, trataban hablar a Marta para afrancar5 a Ana, hablar al abad, abastar saya, manta, sábanas, cama, alhajar casa ¡ca! ¡nada faltaba para andar al altar!

Mas la mañana marcada, trata Marta ¡mala andanza! pasar a Santa Clara al alba, para clamar a la santa adaptada al galán para Ana. Agarrada bajaba ya las gradas; mas ¡caramba! halla a Ana abrazada a Blas, cara a cara. ¡Ah! la a nada basta para trazar la zambra armada. Marta araña a Ana, tal arañan las gatas a las ratas; Blas la ampara; para parar las brazadas a Marta, agárrala la saya. Marta lanza las palabras más malas a más alta garganta. Al azar pasan atalayas, alarmadas a tal algazara, atalantadas a las palabras:

-¡Acá! ¡Acá! ¡Atrapad al canalla mata-damas! ¡Amarrad al rapaz!

Van a la casa: Blas arranca tablas a las gradas para lanzar a la armada; mas nada hará para tantas armas blancas. Clama, apalabra, aclara ¡vanas palabras! Nada alcanza. Amarran a Blas. Marta manda a Ana para Santa Clara; Blas va a la cabaña. ¡Ah! ¡Mañana fatal!

¡Bárbara Marta! Avara bajasa6 al atrancar a Ana tras las barbacanas sagradas (algar7 fatal para damas blandas). ¿Trataba alcanzar paz a Ana? ¡Ca! ¡Asparla8, alafagarla, matarla! Tal trataba la malvada Marta. Ana, cada alba, amaba más a Blas; cada alba más aflatada, aflacaba más. Blas, a la banda allá la mar, tras Casa Blanca, asayaba9 a la par un gran mal; a la par balaba10 allanar las barras para atacar la alfana11, sacar la amada, hablarla, abrazarla...

Ha ya largas mañanas trama Blas la alcaldada: para tal, habla. Al rayar la alba al atalaya, da plata, saltan las barras, avanza a la playa. La lancha, ya aparada12 pasa al galán a La Habana. ¡Ya la has amanada13 gran Blas; ya vas a agarrar la aldaba para llamar a Ana! ¡Ah! ¡Avanza, galán, avanza! Clama alas al alcatraz, patas al alazán ¡avanza, galán, avanza!

Mas para nada alcanzará la llamada: atafagarán14 más la tapada, taparanla más. Aplaza la hazaña.

Blas la aplaza; para apartar malandanza, trata hablar a Ana para Ana nada más. Para tal alcanzar, canta a garganta baja:

La barca lanzada
allá al ancha mar
arrastra a La Habana
canalla rapaz.
Al tal, mata-damas
llamaban asaz,
mas jamás las mata,
las ha para amar.
Fallas las amarras
hará tal galán,
ca, brava alabarda
llaman a la mar.
Las alas, la aljaba,
la azagaya...¡Bah!
nada, nada basta
a tal batallar.
Ah, marcha, alma Atala
a dar grata paz,
a dar grata andanza
a Chactas acá.
Acabada la cantata Blas anda para acá, para allá, para nada alarmar al adra15. Ana agradada a las palabras cantadas salta la cama. La dama la da al galán. Afanada llama a ña Blas, aya16 parda. Ña Blasa, zampada a la larga, nada alcanza la tal llamada; para alzarla, Ana la jala las pasas. La aya habla, Ana la acalla; habla más; la da alhajas para ablandarla. Blasa las agarra. Blanda ya, para acabar, la parda da franca bajada a Ana para la sala magna. Ya allá, Ana zafa aldaba tras aldaba hasta dar a la plaza. Allá anda Blas. ¡Para, para, Blas!

Atrás va Ana. ¡Ya llama! ¡Avanza, galán avanza! Clama alas al alcatraz, patas al alazán. ¡Avanza, galán, avanza!

-¡Amada Ana!..

-¡Blas!...

-¡Ya jamás apartarán a Blas para Ana!

-¡Ah! ¡Jamás!

-¡Alma amada!

-¡Abraza a Ana hasta matarla!

-¡¡Abraza a Blas hasta lanzar la alma!!...

A la mañana tras la pasada, alzaba ancla para Málaga la fragata Atlas. La cámara daba lar para Blas, para Ana...

Faltaba ya nada para anclar; mas la mar brava, brava, lanza a la playa la fragata: la vara.

La mar trabaja las bandas: mas brava, arranca tablas al tajamar; nada basta a salvar la fragata. ¡Ah tantas almas lanzadas al mar, ya agarradas a tablas claman, ya nadan para ganar la playa! Blas nada para acá, para allá, para hallar a Ana, para salvarla. ¡Ah tantas brazadas, tan gran afán para nada, hállala, mas la halla ya matada! ¡¡¡Matada!!!... Al palpar tan gran mal nada bala ya, nada trata alcanzar. Abraza a la ama:

-¡Amar hasta fracasar! -clama...

Ambas almas abrazadas bajan a la nada17. La mar traga a Ana, traga a Blas, traga más...¡Ca! ya Ana hablaba a Blas para pañal, para fajas, para zarandajas. ¡Mamá, ya, acababa Ana. Papá, ya, acababa Blas!...

Nada habla La Habana para sacar a la plaza a Marta, tras las pasadas; mas la palma canta hartas hazañas para cardarla la lana.

Rubén Darío
10/03/2005 19:37 Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 6 comentarios.

El cuarteto de Alejandría (III)

1203_small.jpgMás frases maravillosas, en este caso de "Balthazar". Para qué ponerse a pensar sobre la existencia, si Durrell ya lo sabía todo y, además, lo escribió...

"La personalidad concebida como una entidad con atributos fijos es una ilusión, pero una ilusión necesaria si queremos enamorarnos"

"La vida deposita en el rostro de los individuos, capa por capa, las arrugas sucesivas de la experiencia, en las cuales es absolutamente imposible distinguir la risa de las lágrimas; moldes huecos de la experiencia cayendo sobre las arenas de la vida..."

"El enamorado tiene miedo del carnaval: el adiós a la carne del año desenvuelve las bandeletas que cubren el sexo, la identidad y el nombre, y avanza desnudo hacia el futuro del sueño"
28/02/2005 15:32 Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 3 comentarios.

El cuarteto de Alejandría (II)

faro_alejandria.jpgSigo intentando convenceros de que el Cuarteto de Alejandría es maravilloso, y hoy os traigo una fantástica crítica que he encontrado en Internet. Es de un tal Dellwood, y está en http://www.elaleph.com/foros/viewtopic.php?t=700.

Entre 1957 y 1960, Lawrence Durrell se propuso representar en una saga literaria la noción del espacio - tiempo de la teoría de la relatividad. El resultado fue una serie de 4 novelas, que en su continuidad constituyen un solo texto, El cuarteto de Alejandría. Las tres primeras representarían las dimensiones euclidianas del espacio, narrando una misma historia desde distintas miradas ("cada persona tiene distintos prismas desde los cuales puede ser descrito", sugiere el autor en un momento). La cuarta introduciría la dimensión temporal y explicaría la totalidad de la obra. Durrel intenta así en la literatura lo que Giedion dice que habían hecho, algunos años antes, los maestros del Movimiento Moderno en la arquitectura.

Si se toma al pie de la letra su intención original, la obra de Durrell es probablemente un fracaso: no creo que nadie tenga una mejor comprensión de las teorías de Einstein por haber leído el Cuarteto (algo que suele suceder con estos homenajes del arte a la ciencia). Más fortuna parece haber tenido en la investigación del amor moderno, otro de los objetivos declarados por el autor. Para la literatura, en definitiva, y especialmente para al placer de los lectores, Durrell dejó 5 magníficos textos: cada una de las novelas, que se disfrutan por si mismas, y el Cuarteto como obra completa. La ironía es que un libro que aspira a representar una teoría científica del siglo XX, una obra que debería opacar los logros de Joyce y de Proust, resulta finalmente una entrañable novela en la mejor tradición del XIX, con personajes muy bien definidos componiendo un grupo de amigos que se constituye casualmente durante el período inmediatamente anterior a la Segunda Guerra Mundial. Toda la novela está recorrida por esa agradable sensación de la amistad sincera entre gente que se aprecia a pesar de sus diferencias y de sus pasiones (que abundan en el Cuarteto).

El otro gran logro del Cuarteto, y el que más nos importa en esta nota, es la representación de una ciudad que aparece vívidamente descripta como un personaje más de la novela. "La ciudad -al decir de Durrell- que se sirvió de nosotros como si fuéramos su flora, que nos envolvió en conflictos que eran suyos y creíamos equivocadamente nuestros, la amada Alejandría". Aun sin conocer nada sobre la ciudad, el lector vive desde las primeras páginas en la realidad geográfica y humana de Alejandría, una lengua de tierra en la desembocadura del Nilo, entre el Mediterráneo y el Lago Mareotis, en sus palacios de inspiración europea contrastando con los minaretes, sus bares callejeros, los tugurios, burdeles y callejuelas de los barrios populares, el sol que pega sobre las velas de los barcos en el Yacht Club, los paseos por el malecón de la Corniche. Toda la atmósfera cosmopolita y milenaria de Alejandría, protegida por el recuerdo del gran Poeta de la Ciudad: Constantino Kavafis.

En esa vívida y decadente Alejandría ("lo único real en esta novela") se mueven los personajes de Durrell. Justine, promiscua y seductora arrastrando la herida de un trauma adolescente, su perfume Jamais de la vie y sus "ojos translúcidos, agrandados por la belladona", amada por Darley (narrador del Cuarteto) con el aparente consentimiento de su esposo, Nessim. Una hija auténtica de Alejandría, su paisaje y su llanura aluvial, con "su aire de extenuación", es decir, "ni griega ni siria, ni egipcia, sino un híbrido, una ensambladura" ("Justine y su ciudad se parecen en que ambos tienen un sabor intenso aunque les falta todo carácter auténtico"). Balthazar, amigo de Kavafis y "oráculo" de la ciudad, "su daimon platónico, el mediador entre sus dioses y sus hombres". Mountoulive, embajador de Inglaterra atrapado entre su deber profesional y la amistad con Nessim. Pursewarden, alter ego de Durrell, el salvaje Naruz, la pobre y melancólica Melissa ("señor: yo soy la soledad misma"), la encantadora Clea, el siniestro Capodistría y tantos otros.

Esta troupe de amigos ocasionales, locales y extranjeros, parece una versión del grupo del bar de Rick en Casablanca (otro de "nuestros antepasados"), con la diferencia de que aquí la ciudad es real mientras que en la película es de cartón piedra y completamente ficticia, y que el drama no se establece en una ética de amor y militancia sino en un viscoso entretejido de conjuras irracionales y pasiones sexuales de todo tipo. Como ya se ha dicho, la ciudad no es el "fondo" de estas pasiones y conspiraciones, sino su condición y causa. "Cinco razas, cinco lenguas, una docena de religiones; el reflejo de cinco flotas en el agua grasienta, más allá de la escollera. Pero hay más de cinco sexos y solo el griego del pueblo parece capaz de distinguirlos".
Durrell erotiza Alejandría, sin recurrir a estereotipos ni a búsquedas retóricas del "alma de la ciudad". Simplemente transmite en su escritura el placer que le produjo la experiencia del lugar. En ocasiones personaliza hábilmente a la ciudad, en otras la convierte en metáfora de las pasiones y conjuras que envuelve y ampara, en otras la presenta como un mero escenario. La ciudad es un personaje flexible en el manejo literario, pero rígido en su inmutable indiferencia a la suerte de sus habitantes: de estas tácticas de escritura surge buena parte de la eficacia del texto. Durrell no nos quiere convencer de la grandeza de Alejandría: la da por supuesta y la expone. El mismo explica: "una ciudad es un mundo cuando amamos a uno de sus habitantes".

En el Cuarteto es recurrente la geografía alejandrina: las tormentas de arena al finalizar la primavera, las llanuras aluviales del delta del Nilo, las aguas fangosas del Mareotis, las dunas del desierto circundante, el Mediterráneo. Aparece el área agrícola circundante, una proeza humana de diques y canales entre el desierto y la ciudad, los dos enemigos de la vida rural. Cuando Nessim visita su finca familiar, los relojes se detienen en su homenaje ("para que las horas que dura tu agradable visita no pasen tan rápido"), pero el gesto también expresa la idea de un tiempo rural opuesto al tiempo urbano, cíclico, en verdad no detenido pero si recurrente desde épocas milenarias..

Y también hay un lugar para la historia de Alejandría, con un carácter mítico más que didáctico. Nombrados o no, recorren la novela los recuerdos de Alejandro Magno (fundador de la ciudad que fue su tumba), del Faro, del Museion, de la Biblioteca, de Marco Antonio y Cleopatra, de la filosofía neoplatónica de Plótino, de la matemática de Euclides, de los sabios Ptolomeos.

Quizás la visión general del Cuarteto peca de cierto colonialismo, político y cultural. Muchos de los personajes locales son parte de la oligarquía egipcia, y algunos de los extranjeros son diplomáticos de las potencias imperiales, aunque todos se hagan queribles en la prosa del autor. La servidumbre y la prostitución se naturalizan y tienen un toque de glamour en muchos párrafos, las conjuras políticas parecen juegos de adultos inmaduros. En defensa de Durrell, cabe decir que el cuenta su historia desde su posición personal, que es la de un miembro de la diplomacia británica, una mezcla de bon vivant y aventurero. Pero sin caer en la banalidad de un simple libro de memorias: el Cuarteto es una ficción intencionada y contundente, donde cada situación y cada personaje se nos revela de distintos modos, con virajes y cambios sorprendentes que solo al final adquieren un sentido provisorio. Justine es una narración subjetiva de un romance clandestino; Balthazar, un Comentario que altera los significados de la anterior; Mountolive, la contraposición objetivista (es la única de las novelas donde Darley no es el narrador); Clea, la resolución de los hechos en el tiempo, ya en plena guerra..

Para la misma época en que Durrel escribía su Cuarteto, Kurosawa revolucionaba el lenguaje del cine con Rashomon, una película (que aun hoy es de vanguardia) donde un mismo hecho es narrado desde 4 ópticas distintas. El Cuarteto coincide en esta exploración sobre la relatividad de las verdades humanas, distinta a la relatividad científica, y donde solo el amor nos salva de la angustia y el vacío. Como Durrell mismo dice en el final de Justine, "¿acaso no depende todo de nuestra manera de interpretar el silencio que nos rodea?".

Si las cosas fueran siempre lo que parecen, ¡que empobrecida quedaría la imaginación del hombre!
¿Cómo me libraré para siempre de esta ciudad ramera entre todas las ciudades: mar, desierto, minaretes, arena, mar?
No. Tengo que ponerlo todo por escrito, fríamente, hasta que pase el tiempo de la memoria y el deseo. Sé que la llave que trato de hacer girar está en mi mismo.
(Lawrence Durrell, Balthazar)
07/02/2005 20:13 Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 22 comentarios.

De profundis

No tocar1_gal.jpgSi vais por la carrera del arrabal, apartaos, no os inficione mi pestilencia.
El dedo de mi Dios me ha señalado: odre de putrefacción quiso que fuera este mi cuerpo,
y una ramera de solicitaciones mi alma,
no una ramera fastuosa de las que hacen languidecer de amor al príncipe,
sobre el cabezo del valle, en el palacete de verano,
sino una loba del arrabal, acoceada por los trajinantes,
que ya ha olvidado las palabras de amor,
y sólo puede pedir unas monedas de cobre en la cantonada.
Yo soy la piltrafa que el tablajero arroja al perro del mendigo,
y el perro del mendigo arroja al muladar [...]

Dámaso Alonso
02/02/2005 18:26 Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 5 comentarios.

Empecemos el día con poesía

Desierto.jpgEstoy esperando a una jicha (que me da a mí que no va a venir) para una tutoría, y mientras aprovecho para mandaros un poema que ya he enviado a la destinataria apropiada ;) pero que es tan hermoso que quiero compartirlo con vosotros. Es de Rafael Alberti.

RETORNOS DEL AMOR EN LAS ARENAS

Esta mañana, amor, tenemos veinte años.
Van voluntariamente lentas, entrelazándose
nuestras sombras descalzas camino de los huertos
que enfrentan los azules de mar con sus verdores.
Tú todavía eres casi la aparecida,
la llegada una tarde sin luz entre dos luces,
cuando el joven sin rumbo de la ciudad prolonga,
pensativo, a sabiendas el regreso a su casa.
Tú todavía eres aquella que a mi lado
vas buscando el declive secreto de las dunas,
la ladera recóndita de la arena, el oculto
cañaveral que pone
cortinas a los ojos marineros del viento.
Allí estás, allí estoy contra ti, comprobando
la alta temperatura de las odas felices,
el corazón del mar ciegamente ascendido,
muriéndose en pedazos de dulce sal y espumas.
Todo nos mira alegre, después , por las orillas.
Los castillos caídos sus almenas levantan,
las algas nos ofrecen coronas y las velas,
tendido el vuelo, quieren cantar sobre las torres.

Esta mañana, amor, tenemos veinte años.
18/01/2005 09:29 Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 3 comentarios.

El Cuarteto de Alejandría (I)

Justine.jpgBueno, por fin he concluido las cosas urgente que tenía que hacer esta semana (ver un post anterior), pero aún no tengo demasiado tiempo para escribir, porque dentro de un rato me voy con Lola a un concierto al centro de Barna. En cualquier caso, como también he comentado por ahí, quiero hacer algo especial con "El cuarteto de Alejandría", y creo que le voy a dedicar una serie de posts -no consecutivos, claro- porque se lo merecen. De momento, voy a empezar con algunas citas tomadas al azar del primer libro, Justine. Juzgad vosotros:

Nos estrechábamos las manos en ese mundo amoral, de juicios diferidos, donde la curiosidad y la maravilla importan más que el orden impuesto por el espíritu.

La manía de justificarse a sí mismo se da tanto en los que tienen la conciencia intranquila como en los que buscan un fundamento filosófico para sus acciones, pero en ambos casos lleva a extrañas formas de pensamiento.

La culpa se apresura siempre hacia su complemento, el castigo, y sólo allí encuentra satisfacción.

Los espíritus desmembrados por el sexo no alcanzan la paz hasta que la vejez y la impotencia los persuaden de que el silencio y la tranquilidad no tienen nada de hostiles.

Cuesta mucho luchar contra el deseo del corazón; todo lo que quiere obtener, lo compra al precio del alma.

Una ciudad es un mundo cuando amamos a uno de sus habitantes.

Los que hemos viajado mucho y amado mucho; los que hemos, no diré sufrido, pues a través del sufrimiento hemos alcanzado siempre la autonomía, sólo nosotros apreciamos el complejo mundo de la ternura, y comprendemos el estrecho vínculo que existe entre el amor y la amistad.
13/01/2005 20:15 Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 9 comentarios.

Rápido!

Pues eso, tengo que escribir rápido porque los próximos tres días estoy podrido de trabajo. Así, aprovecho de momento para haceros una recomendación literaria: "El cuarteto de Alejandría", libros maravillosos, en su profundidad, donde los haya. Espero tener tiempo para hacer una crítica en forma. Y de propina una frase que lleva todo el día metida en mi cabeza; es del Silmarillion, y aunque uno desconozca el contexto en el que se dice, tiene una carga de pesadumbre y desamparo que la hace inolvidable:

"Oh Turgon Turgon recuerda el Marjal de Serech!!! Turgon, no me oyes en tus estancias perdidas??"

Por cierto, a quien le interese echarle un vistazo a la búsqueda de los Silmarils online, que mire en http://www.anarda.net/tolkien/relatos/silmarillion

Ta mañana
11/01/2005 20:59 Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 5 comentarios.

Poirot y los clásicos

Hoy estoy contento. Esta noche he conseguido, después de mucho tiempo, montar una buena timba con musolaris avezados. A la vuelta, uno de ellos (habitual de este blog) me ha recordado que estuvo buscando por internet como loco los trabajos de Hércules, que yo mencioné en un post el 9 de Diciembre. Así he recordado que prometí en dicho post hablar de una conversación que aparecía al principio del libro, y dado el tiempo que ha pasado desde entonces, me he autoimpuesto la penitencia de copiarla enterita y ponerla aquí. Creo que no está en internet en castellano, aunque sí en inglés (http://members.lycos.co.uk/agaweb/tloh001.html). Habla del tema que me interesa, que es mi punto de vista sobre el estudio de los clásicos, pero también de otros muchos, como la importancia del nombre de pila, la importancia de la vocación, los atractivos de la vida retirada y, en suma, el paso del tiempo. Y todo ello con mucho humor. Por otra parte, no contextualizo nada, porque es el principio del libro. Ahí va.

El piso de Hércules Poirot estaba amueblado a la última moda. Los adornos de metal cromado relucían, y los sillones, si bien tapizados confortablemente, eran de formas cuadradas y sólida apariencia.
En uno de ellos se hallaba sentado Poirot, pulcramente, sin pasar de la mitad del asiento. Frente al detective, en otra butaca, estaba el doctor Burton sirviendo con deleite un vaso de Château Mouton Rothschild que le ofreció su anfitrión. La apariencia del doctor no era tan relamida como la de su amigo. Era regordete y desaliñado, con una cara rubicunda y bonachona que relucía bajo la enmarañada masa de blancos cabellos. Tenía una risa profunda y sibilante y había adquirido el hábito de esparcir la ceniza de sus cigarros tanto sobre él como sobre todo lo que le rodeaba. Poirot perdía el tiempo rodeándole de ceniceros.
El doctor Burton preguntó:
-Dígame: ¿a qué santo viene eso de Hércules?
-¿Se refiere usted a mi nombre de pila?
-Mal puede llamarse de pila, ya que es absolutamente pagano -objetó el otro
Pero ¿por qué? Eso es lo que quiero saber. ¿Algún capricho de su padre? ¿Algún antojo de su madre? ¿Razones de familia? Si mal no recuerdo, aunque mi memoria ya no es lo que era, tuvo usted un hermano que se llamaba Aquiles, ¿no es cierto?
Poirot repasó mentalmente los detalles de la carrera de Aquiles Poirot. "¿Ocurrió en realidad todo aquello?", se preguntó.
-Sólo por poco tiempo - replicó al fin.
El doctor Burton eludió con prudencia mencionar de nuevo a Aquiles Poirot.
-Los padres debieran tener más cuidado con los nombres que ponen a sus hijos - reflexionó-. Vea usted: tengo varias ahijadas y una de ellas se llama Blanca, aunque es más morena que una gitana. Luego, está Deirdre: Deirdre de los Dolores… y ha resultado ser más alegre que unas castañuelas. Y por lo que se refiere a Paciencia, hubieran hecho mejor llamándola Impaciencia, nombre más adecuado a su carácter. Y Diana…-el viejo profesor de lenguas clásicas se estremeció-; pesa ahora sesenta y ocho kilos, aunque no tiene más de quince años. Dicen que es gordura infantil; yo no lo creo. ¡Diana! Querían que se llamase Helena, pero hice valer mis derechos. No podía hacer menos conociendo el aspecto de sus padres… ¡y el de su abuela! Traté con todas mis fuerzas de que se llamara Marta o Dorcas, o algo que fuera razonable…, pero no me sirvió de nada…, perdí el tiempo… Los padres son gente muy caprichosa.
Empezó a reír por lo bajo mientras su cara se arrugaba.
Poirot lo miró inquisitivamente.
-Me estoy imaginando la conversación que sostendrían su madre de usted y la difunta mistress Holmes mientras cosían las ropitas o hacían calceta: "Aquiles, Hércules, Sherlock, Mycroft…"
Poirot no parecía compartir el buen humor de su amigo.
-Por lo que veo, quiere usted decir que, físicamente, no soy ningún Hércules.
Los ojos del doctor Burton se fijaron en Poirot. Sobre su pulcra y diminuta persona, vestida con pantalones de etiqueta, correcta chaqueta negra y elegante corbata de pajarita. Recorrieron su figura desde los zapatos de charol hasta la cabeza en forma de huevo y el inmenso bigote que adornaba su labio superior.
-Con franqueza, Poirot, no se le parece usted en nada - dijo Burton-. Supongo que nunca habrá tenido tiempo para estudiar los clásicos - añádió.
-Así es.
-Pues es una lástima. Una verdadera lástima. Se ha perdido usted algo bueno. Si de mí dependiera, todo el mundo estaría obligado a estudiarlos.
Poirot se encogió de hombros.
-Eh bien! Pues yo he progresado sin tener necesidad de ellos.
-¡Progresar! ¡Progresar! No es cuestión de progresar. Ahí es donde todos se equivocan. Los clásicos no son el trampolín para alcanzar un éxito rápido, como los cursos por correspondencia. Las horas durante las cuales trabaja un hombre no son las que importan, sino sus horas de descanso. Ese es el error en que todos incurrimos. Póngase usted, por ejemplo. Ha tenido muchos éxitos en el curso de su carrera, y ahora quiere dejar sus ocupaciones y vivir tranquilamente… ¿Qué hará entonces con sus horas libres?
Poirot contestó sin vacilar:
-Me dedicaré…, y no bromeo…, al cultivo de calabacines.
El doctor Burton se sorprendió.
-¿Calabacines? ¿Qué quiere decir? ¿Esas cosas verdes e hinchadas que saben a agua?
-¡Ah! - exclamó Poirot con entusiasmo -. Ese es el punto más interesante de la cuestión. Lo que hace falta es que no sepan a agua.
-Vamos. Ya comprendo… Espolvoreándolos con queso, con cebolla picada o con salsa blanca.
-No, no. Está usted en un error. Me figuro que puede mejorarse el sabor actual del calabacín. Se le puede dar - puso los ojos en blanco -un bouquet
-Por favor; tenga en cuenta que no se trata de un clarete.
La palabra bouquet recordó al doctor Burton el vaso que tenía a a su lado. Bebió un sorbo y lo paladeó.
-Es muy bueno este vino; tiene calidad - hizo un gesto de aprobación con la cabeza -. Pero este asunto de los calabacines… No hablará usted en serio… No querrá decir… que está dispuesto a encorvarse…- con gesto de consternación sus manos descendieron hasta su abultado estómago -, a encorvarse para abonar esas cosas con estiércol; alimentarlas con guedejas de lana empapadas en agua y todo lo demás que suele hacerse.
-Al parecer, está usted muy enterado de cómo se cultivan los calabacines - argumentó Poirot.
-Durante mis estancias en el campo he visto cómo lo hacían los hortelanos. Poero, Poirot, ¡vaya ocupación! Compare eso - bajó la voz hasta un tono insinuante - con un buen sillón frente a una chimenea encendida, en una habitación alargada y baja de techo, atestada de libros…; debe ser una habitación alargada, no cuadrada. Con muchos libros. Un vaso de oporto… y un libro abierto en la mano. El tiempo vuelve atrás cuando usted lee:

De nuevo por su destreza,
en el vinoso mar el piloto endereza
la rápida nave zarandeada por los vientos.


Primero recitó las estrofas en griego, con voz sonora, y luego las tradujo.
-Desde luego, al traducir nunca puede uno llegar a compenetrarse con el verdadero espíritu del texto original - comentó.
Estaba tan entusiasmado que, de momento, se olvidó de Poirot. Y este, contemplando a su amigo, sintió una repentina duda…, un remordimiento incómodo. ¿Habría perdido algo? ¿Alguna satisfacción intelectual? Le invadió la tristeza. Sí, debió trabar conocimiento con los clásicos… hacía tiempo. Ahora, por desgracia, era demasiado tarde.
El doctor Burton interrumpió esos melancólicos pensamientos.
-¿Y quiere usted decir que está realmente dispuesto a retirarse? - preguntó.
-Sí.
El doctor soltó una risita apagada.
-No lo hará - dijo.
-Le aseguro que…
-No será usted capaz de ello. Está demasiado interesado por su trabajo.
-No; de veras. Ya lo tengo todo dispuesto. Unos pocos casos más, seleccionados especialmente…; no todo lo que se presente, compréndame. Solo problemas que tengan un atractivo personal.
El doctor Burton gesticuló.
-Sí, eso es lo que dice siempre. Solamente un caso o dos; solo un caso más, y así sucesivamente. Su despedida no será como la de una prima donna.
Volvió a reír mientras se levantaba lentamente. Parecía un simpático enanito de pelo blanco.
-Los de usted no son los trabajos de Hércules - dijo -. Son trabajos de su afición. Ya verá como tengo razón. Le apuesto lo que quiera a que dentro de dos meses está usted todavía aquí, y los calabacines no son más - se estremeció - que simples calabacines.
El doctor Burton se despidió de su amigo y salió de la rectangular y severa habitación.
Pasó por estas páginas para no volver a ellas. Solamente nos interesa lo que dejó tras él, es decir, una idea.
Porque después de su marcha, Poirot volvió a sentarse, y como en sueños murmuró:
-Los trabajos de Hércules… Mais oui, c'est une idée, ça…
29/12/2004 03:41 Enlace permanente. Tema: Literatura No hay comentarios. Comentar.

Algunos amigos (Bestiario)

libro.jpgHoy voy a empezar a zanjar una promesa que hice hace mucho tiempo, concretamente quince meses. Le prometí a unos amiguetes en Badajoz que haría un censo de los personajes literarios que más me han fascinado. Os propongo a todos, como juego, que intentéis identificar el libro del que provienen. Al que más averigüe (siempre que sea un número razonable) le regalo un libro. No siguen una ordenación particular, pues los fui escribiendo según se me venían a la cabeza. Alberto, abstente, que tenemos backgrounds demasiado comunes.

- Emma Bovary
- El doctor Jekyll
- Ana Ozores
- Héctor
- Ulises
- Sigfrido y Wotan
- Montenegro
- Bradomín
- Gabriel Araceli
- Lope de Aguirre
- El capitán Acab
- Lemuel Gulliver
- Robinson Crusoe
- El cerdo Napoleón
- Jean Valjean
- Philip de Kingsbridge
- Grenouille
- Lázaro de Tormes
- Guillermo de Baskerville
- Don Quijote, Sancho Panza y Dulcinea del Toboso
- Edmond Dantés
- Athos, Porthos, Aramis, D’Artagnan, Milady, Rochefort
- Pat Bateman
- Gregor Samsa
- Joseph K.
- Ben Hanscom
- Rodia Raskólnikov
- Dimitri, Iván, Aliosha y Smerdiákov
- Gandalf y Sauron
- Julien Sorel
- Salvatore Roncone
- Pepe Carvalho
- Long John Silver
- Sherloch Holmes
- Werther
- Siddharta
- Hamlet
- Lady Macbeth
- Yago
- Don Juan
- La tía Tula
- Claudio
- Livia
- Molly Bloom
- Faroni
- Ijon Tichy
- Jaime Astarloa
- Heathcliff
- Cipriano Salcedo
- Jay Gatsby
- Passepartout
- Brian de Bois-Guilbert
- Irene Adler
- Hans Castorp y Clawdia Chauchat
- Erich Zann
- Dupin
- El capitán Nemo
- La Maga
- Humbert Humbert
- Fabrizio Salina
- Beatriz
- Mercucio
- Pascual Duarte
- Harry Lime
- Mefistófeles
- Pedro Crespo
- Quasimodo
- Tom Joad
- Cándido
- Alexei Ivánovich
- El Azarías
- Marco Antonio
- Otelo
- Hannibal Lecter
- Segismundo
- Kurtz
- Charles Chipping
- Tom Sawyer
- Don Álvaro
- La Celestina
- Bilbo Baggins
- Juan de Mairena
- Cyrano
- Stach
- Don Félix de Montemar
- El hombre invisible
- El mago de Oz
- Godot
- Bernarda Alba
- El Principito
- El Buscón
- Pereira
- Lord Henry Wotton

Y seguiré. Me quedan tantos...
13/12/2004 20:58 Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 14 comentarios.

Otro gran poema

khanyunis1.gifEste que os escribo está, en mi opinión, entre los cinco mejores poemas que he leído en mi vida. Se trata de "Mujer con alcuza", de Dámaso Alonso. Es un poco largo, pero os juro por lo más sagrado que merece la pena leerlo entero. Además, va aumentando de intensidad.

¿Adónde va esa mujer,/arrastrándose por la acera,/ahora que ya es casi de noche,/con la alcuza en la mano?

Acercaos: no nos ve./Yo no sé qué es más gris,/si el acero frío de sus ojos,/si el gris desvaído de ese chal/con el que se envuelve el cuello y la cabeza,/o si el paisaje desolado de su alma.

Va despacio, arrastrando los pies,/desgastando suela, desgastando losa,/pero llevada/por un terror/oscuro,/por una voluntad/de esquivar algo horrible.

Sí, estamos equivocados./Esta mujer no avanza por la acera/de esta ciudad,/esta mujer va por un campo yerto,/entre zanjas abiertas, zanjas antiguas, zanjas recientes,/y tristes caballones,/de humana dimensión, de tierra removida,/de tierra/que ya no cabe en el hoyo de donde se sacó,/entre abismales pozos sombríos,/y turbias simas súbitas,/llenas de barro y agua fangosa y sudarios harapientos del color de la desesperanza.

Oh sí, la conozco./Esta mujer yo la conozco: ha venido en un tren,/en un tren muy largo;/ha viajado durante muchos días/y durante muchas noches:/unas veces nevaba y hacía mucho frío,/otras veces lucía el sol y remejía el viento/arbustos juveniles/en los campos en donde incesantemente estallan extrañas flores encendidas./Y ella ha viajado y ha viajado,
/mareada por el ruído de la conversación,/por el traqueteo de las ruedas
/y por el humo, por el olor a nicotina rancia./¡Oh!:/noches y días,/días y noches,/noches y días,/días y noches,/y muchos, muchos días,/y muchas, muchas noches.

/Pero el horrible tren ha ido parando/en tantas estaciones diferentes,/que ella no sabe con exactitud ni cómo se llamaban,
/ni los sitios,/ni las épocas.

Ella/recuerda sólo/que en todas estaba oscuro, y que partir, al arrancar el tren/ha comprendido siempre/cuán bestial es el topetazo de la injusticia absoluta,/ha sentido siempre/una tristeza que era como un ciempié monstruoso que le colgara de la mejilla,/como si con el arrancar del tren le arrancaran el alma,/como si con el arrancar del tren le arrancaran innumerables margaritas, blancas cual su alegría infantil en la fiesta del pueblo,/como si le arrancaran los días azules, el gozo de amar a Dios y esa voluntad de minutos en sucesión que llamamos vivir./Pero las lúgubres estaciones se alejaban,/y ella se asomaba frenética a las ventanillas,/gritando y retorciéndose,/sólo/para ver alejarse en la infinita llanura/eso, una solitaria estación,/un lugar/señalado en las tres dimensiones del gran espacio cósmico/por una cruz/bajo las estrellas.

Y por fin se ha dormido,/sí, ha dormitado en la sombra,/arrullada por un fondo de lejanas conversaciones,
/por gritos ahogados y empañadas risas,/como de gentes que hablaran a través de mantas bien espesas,
/sólo rasgadas de improviso/por lloros de niños que se despiertan mojados a la media noche,/o por cortantes chillidos de mozas a las que en los túneles les pellizcan las nalgas,/... aún mareada por el humo del tabaco.

Y ha viajado noches y días,/sí, muchos días,/y muchas noches./Siempre parando en estaciones diferentes,/siempre con una ansia turbia, de bajar ella también, de quedarse ella también,/ay,/para siempre partir de nuevo con el alma desgarrada,
/para siempre dormitar de nuevo en trayectos inacabables.

...No ha sabido cómo./Su sueño era cada vez más profundo,/iban cesando,/casi habían cesado por fin los ruidos a su alrededor:/sólo alguna vez una risa como un puñal que brilla un instante en las sombras,/algún cuchillo como un limón agrio que pone amarilla un momento la noche./Y luego nada./Sólo la velocidad,/sólo el traqueteo de maderas y hierro/del tren,/sólo el ruido del tren.

Y esta mujer se ha despertado en la noche,/y estaba sola,/y ha mirado a su alrededor,/y estaba sola,/y ha buscado al revisor, a los mozos del tren,/a algún empleado,/a algún mendigo que viajara oculto bajo un asiento,/y estaba sola,/y ha gritado en la oscuridad,/y estaba sola,/y ha preguntado en la oscuridad,/y estaba sola,/y ha preguntado/quién conducía,/quién movía aquel horrible tren./Y no le ha contestado nadie,/porque estaba sola,/porque estaba sola./Y ha seguido días y días,/loca, frenética,/en el enorme tren vacío,/donde no va nadie,/que no conduce nadie.

... Y esa es la terrible,/la estúpida fuerza sin pupilas,/que aún hace que esa mujer/avance y avance por la acera,/desgastando la suela de sus viejos zapatones,/desgastando las losas,/entre zanjas abiertas a un lado y otro,
/entre caballones de tierra,/de dos metros de longitud,/con ese tamaño preciso/de nuestra ternura de cuerpos humanos.
/Ah, por eso esa mujer avanza (en la mano, como el atributo de una semidiosa, su alcuza),/abriendo con amor el aire, abriéndolo con delicadeza exquisita,/como si caminara surcando un trigal en granazón,/sí, como si fuera surcando un mar de cruces, o un bosque de cruces, o una nebulosa de cruces,/de cercanas cruces,/de cruces lejanas.

Ella,/en este crepúsculo que cada vez se ensombrece más,/se inclina,/va curvada como un signo de interrogación,/con la espina dorsal arqueada/sobre el suelo./¿Es que se asoma por el marco de su propio cuerpo de madera,/como si se asomara por la ventanilla/de un tren,/al ver alejarse la estación anónima/en que se debía haber quedado?/¿Es que le pesan, es que le cuelgan del cerebro/sus recuerdos de tierra en putrefacción,/y se le tensan tirantes cables invisibles/desde sus tumbas diseminadas?/¿O es que como esos almendros/que en el verano estuvieron cargados de demasiada fruta,/conserva aún en el invierno el tierno vicio,/guarda aún el dulce álabe/de la cargazón y de la compañía,/en sus tristes ramas desnudas, donde ya ni se posan los pájaros?
22/11/2004 09:22 Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 4 comentarios.

Paréntesis recomendador

Uf, acabo de salir de hacerle un examen a los ambientales (me encanta esta denominación) y estoy cansadíiíííísimo. Deciros que hasta el lunes el blog estará inactivo, porque me voy para los Madriles, pero estad atentos, que espero venir con cositas escritas!!! SIn embargo, al menos os hago una recomendación literaria, para que este blog no quede tan soso. Hay una colección de cuentos de Agatha Christie que se llama "Los trabajos de Hércules", en los cuales realiza una versión moderna de los famosos trabajos del semidiós, protagonizados por su personaje favorito, Hércules Poirot. Como casi todo lo que escribe esta mujer, no tiene gran valor literario, pero engancha y además es divertido mirar la semejanza con los hechos clásicos.

Bueno, pues si tenéis el libro (o el google) a mano, os recomiendo que os léais la primera escena, o sea, la conversación con el Doctor Burton antes de que empiece el primer trabajo. Es magistral y me gusta por bastanes razones: el lunes lo explicaré con más detenimiento.

Saludos (y fuerza a los canudos).
18/11/2004 20:38 Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 1 comentario.

Curiosidades lingüísticas

Hoy propongo algunas pequeñas curiosidades de la Lengua española, que por una razón u otra se me han acumulado en la cabeza en estos últimos días. La primera es la siguiente: todos hemos oído muchas veces expresiones tipo "pues Fulanito no ha venido hoy"; quizá con un poco menos de frecuencia, alguien nos habrá dicho cosas como "Están por aquí Fulano y Mengano" (de hecho, hay hasta una peli que se llama "Fulanita y sus Menganos" !!!); incluso es muy posible que alguien nos diga: "pues no, ni Fulano, ni Mengano, ni Zutano". Recuerdo que estos nombres me hacían muchísima gracia de pequeño, y que un día, en el colmo de la sorpresa... ¡me enteré de que la serie seguía! Así, cuando queráis nombrar a mucha gente cuyos nombres no conocéis o no queréis decir, pues los siguientes de la serie son PERENGANO y ROBIÑANO.

Un par de apuntes más sobre esto: uno, que en inglés el equivalente de Fulano es "John Doe", que también es el nombre de una película que creo que protagonizaba Gary Cooper, y en un toque muy agudo de los guionistas, también se llamaba así el asesino de "Seven"; y dos, que mientras escribía he recordado que mi padre utilizaba otro apelativo del tipo anterior: "Citranito". Mirando en el google me he dado cuenta de que éste también está bastante generalizado, aunque curiosamente "Citrano" sólo lo he visto como apellido.

Más cosas: es bien conocido que al padre del padre se le llama abuelo, al padre del abuelo bisabuelo, al padre del bisabuelo tatarabuelo, y que los mismos prefijos se aplican a nieto para nombrar a los descendientes. Lo que no es tan conocido es que hay una palabra en castellano que designa al hijo del tataranieto, que es... ¡¡¡CHOZNO!!! Me enteré hace bastantes años de tremenda casualidad, y al mismo tipo se inflamó en mí la curiosidad por saber si existía la palabra para el parentesco dual. Los intentos jocosos de algún amigo, recomendándome que lo llamara "antichozno", no acababan de convencerme, y no me enteré de cuál era hasta hace pocas semanas. Es TRASTATARABUELO. No creo que venga en el diccionario de la RAE (no lo he buscado), pero he encontrado bastantes referencias.

Y bueno, para terminar un pequeño juego: recordar al menos dos nombres en castellano que cambien la sílaba tónica al pasar al plural. Por ejemplo: "niño" sería un ejemplo si el plural fuera "niñós".

Saludines
10/11/2004 04:33 Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 23 comentarios.

Un poema

LO FATAL

Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque ésa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror ...
¡Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos! ...


Rubén Darío
29/10/2004 08:39 Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 6 comentarios.

¡¡¡Hay nuevo premio Nobel!!!

1097152475.jpgYa se conoce el nombre de la ganadora del Premio Nobel de Literatura 2004: se trata de la escritora austriaca Elfriede Jelinek. La verdad es que hoy ha salido la conversación y nos (me) he(mos) estado cachondeando un poco de la tendencia de los miembros del jurado a premiar a gente que no la conoce ni su padre. Cuando he visto a quién le habían dado el premio, cosa que ha ocurrido después de la charla, he pensado exactamente ese tipo de cosas. Pero luego, cuando he buscado un poco por la Güeb y he visto que es la autora de la novela en que se basa la peli "La pianista" y que es colaboradora del cineasta Michael Haneke, me he tranquilizado un poco. Al menos, esa película (aparte de su temática, que como mínimo es desagradable) tiene un sustrato ético-moral cuando menos sólido y complejo.

Va un link a unos textos de la escritora que he encontrado traducidos en castellano: http://www.mgar.net/cine/var/misterio.htm

Y aquí su página personal (en alemán, pero hay bastantes fotos): http://ourworld.compuserve.com/homepages/elfriede/
07/10/2004 14:58 Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 4 comentarios.

Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/

Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.