Esta es la gruta de la sabiduría, el palacio del Sueño, entre lo simple y lo complejo, entre el espíritu y la barbarie.

Temas

Enlaces

Archivos

El musolari errante

Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2005.

Día de Difuntos...

20051102165130-tumbas-cem-bri2.jpg

A pesar de que en mi estado anímico actual pesa bastante más la luz que las tinieblas, parece un buen momento hoy para aprovechar la efeméride y recordar un poquito a los que ya no están. Hagámoslo por medio de dos las plumas más brillantes y lúcidas que ha dado la literatura española, Fígaro y Dámaso:

 

“Vamos claros, dije yo para mí, ¿dónde está el cementerio? ¿Fuera o dentro? Un vértigo espantoso se apoderó de mí, y comencé a ver claro. El cementerio está dentro de Madrid. Madrid es el cementerio. Pero vasto cementerio donde cada casa es el nicho de una familia, cada calle el sepulcro de un acontecimiento, cada corazón la urna cineraria de una esperanza o de un deseo.

Entonces, y en tanto que los que creen vivir acudían a la mansión que presumen de los muertos, yo comencé a pasear con toda la devoción y recogimiento de que soy capaz las calles del grande osario.

–¡Necios! –decía a los transeúntes–. ¿Os movéis para ver muertos? ¿No tenéis espejos por ventura? ¿Ha acabado también Gómez con el azogue de Madrid? ¡Miraos, insensatos, a vosotros mismos, y en vuestra frente veréis vuestro propio epitafio! ¿Vais a ver a vuestros padres y a vuestros abuelos, cuando vosotros sois los muertos? Ellos viven, porque ellos tienen paz; ellos tienen libertad, la única posible sobre la tierra, la que da la muerte; ellos no pagan contribuciones que no tienen; ellos no serán alistados ni movilizados; ellos no son presos ni denunciados; ellos, en fin, no gimen bajo la jurisdicción del celador del cuartel; ellos son los únicos que gozan de la libertad de imprenta, porque ellos hablan al mundo. Hablan en voz bien alta y que ningún jurado se atrevería a encausar y a condenar. Ellos, en fin, no reconocen más que una ley, la imperiosa ley de la Naturaleza que allí los puso, y ésa la obedecen.

 […]

Una nube sombría lo envolvió todo. Era la noche. El frío de la noche helaba mis venas. Quise salir violentamente del horrible cementerio. Quise refugiarme en mi propio corazón, lleno no ha mucho de vida, de ilusiones, de deseos.

¡Santo cielo! También otro cementerio. Mi corazón no es más que otro sepulcro. ¿Qué dice? Leamos. ¿Quién ha muerto en él? ¡Espantoso letrero! ¡Aquí yace la esperanza!

¡Silencio, silencio! “

De “El Día de los Difuntos de 1836”.

 

                            Oh, nunca os pensaré, hermanos, padre, amigos, con nuestra carne humana, en nuestra diaria servidumbre,
                                                                               en hálito o en afición semejantes
                                                                      a las de vuestros tristes días de crisálidas.
                                                                      No, no. Yo os pienso luces bellas, luceros,
                                                                                            fijas constelaciones

                                              
de un cielo inmenso donde cada minuto,
                                                                            innumerables lucernas se iluminan.

[…]

 

Ah, nosotros somos un horror de salas interiores en cavernas sin fin,
una agonía de enterrados que se despiertan a la media noche,
un fluir subterráneo, una pesadilla de agua negra por entre minas de carbón,
de triste agua, surcada por la más tórpidas lampreas,
nosotros somos un vaho de muerte,
un lúgubre concierto de lejanísimos cárabos, de agoreras zumayas, de los más secretos autillos.

 

                                          Nosotros somos como horrendas ciudades que hubieran siempre vivido en black-out,
                                                    siempre desgarradas por los aullidos súbitos de las sirenas fatídicas.
                                     Nosotros somos una masa fungácea y tentacular, que avanza en la tiniebla a horrendos tentones,
                                                                         monstruosas, tristes, enlutadas amebas.

                                                                                                           […]

¡Canten, canten la trompa y el timbal!
Vosotros sois los despiertos, los díáfanos,
los fijos.
Nosotros somos un turbión de arena,
nosotros somos médanos en la playa,
que hacen rodar los vientos y las olas,
nosotros, sí, los que estamos cansados,
nosotros, sí, los que tenemos sueño.

De “En el día de los difuntos”, incluido en el libro “Hijos de la ira” (1944).

 

02/11/2005 16:51 Enlace permanente. Tema: Literatura Hay 1 comentario.

La plaza de las Palmeras

El otro día, en plena Plaza Mayor de Madrid charlaba con unos amigos sobre las plazas que más me nos habían impresionado: mientras que uno se inclinaba por la magnificencia de la Plaza de Concordia de París, otro escogía las columnas sin fin de San Pedro, el contraste entre ascetismo y barroco de la Plaza del Obradoiro o las agujas sin fin que decoran la Grande Place. Y ya de camino a casa, me quedé pensando en otros tantos de esos cruces de caminos que mis pies habían hollado, y que me habían de dejado huella. Como Alexanderplatz, con su imposible mezcla de modernidad y clasicismo en medio de una explanada que se diría ilimitada; o en el extremo opuesto, esas plazas porticadas como la de los Vosgos o la Plaza Real en Barcelona, donde parece que todo se domina a la vez que uno se siente seguro... O la plaza de San Marcos, hogar de la luz entre la decadencia y el gran canal; y ya que estamos frente al agua, la elegante decrepitud de la Plaza del Comercio en Lisboa. Y también todas las que me faltan, el enorme zócalo, la Plaza Roja, Piccadilly...

 
 ¡Qué hermoso es viajar!
04/11/2005 16:14 Enlace permanente. Hay 5 comentarios.

Nombres que no nombran

Venía esta mañana en el autobús camino de la Universidad, y por una vez he encontrado un ratito para mirar por la ventanilla, superado momentáneamente el sueño y abandonada hasta esta tarde Anna Karenina. Y cuando ya estaba cerca de mi destino, he observado un edificio decadente rodeado por un jardín desierto donde sólo aguantaban unos columpios con aspecto de no haber sido utilizados en años. Ganado por el paisaje bucólico, he seguido mirando y he comprobado que una gran parte del pueblo posee, a esa hora temprana y con luz lateral, una sensación de abandono que puebla el corazón de agradable melancolía.

 Sin embargo, como mi ánimo ahora mismo está más racional que nostálgico, las reflexiones que me han ocupado después han sido de un orden diferente. Como obseso de los nombres que soy, he pensado lo mal que le pega a este lugar llamarse Colmenarejo, que a mí, pues no sé, me sugiere una imagen rural, con casas encaladas, jumentos cruzando la calzada y charla de ancianas con la mecedora en el portal; no este lugar con perfume a novela de Scott Fitzgerald. Y hay tantos sitios así en el mundo... Quizá por esto me gusta Tolkien, porque en sus obras los sitios (y las personas) se llaman siempre como tienen que llamarse.

11/11/2005 09:28 Enlace permanente. Tema: Vivencias Hay 3 comentarios.

Adivina adivinanza (II)

20051111164002-quiz.jpgAquí os dejo una foto para que el fin de semana, si os apetece, tratéis de averiguar quién es. Pista: se trata de un amor de juventud, mío y de mucha más gente. El premio, como siempre, caramelos. Compañeros de la UAB abstenerse.
11/11/2005 16:40 Enlace permanente. Tema: Vivencias Hay 7 comentarios.

Ciudad soñada...

20051114171918-venecia.jpg

 

 Hoy os voy a dejar aquí una descripción de Venecia que ha hecho mi amigo Alberto, pero que podría estar firmada por cualquier gran escritor. Realmente me ha impresionado.

 

¿Qué decir de Venecia? Pertenece si duda a los sentidos porque racionalmente es una ciudad imposible. Si intentamos razonar Venecia sólo podemos concluir que Venecia no existe. No está en el mar, pero tampoco en tierra. No pertenece a occidente, pero tampoco sin duda a oriente. No parece una ciudad italiana, pero tampoco puede ser de ningún otro lugar. Cómo ciudad moderna es inconcebible, pero tampoco es antigua ni siquiera medieval. Ni cristiana ni pagana, república monárquica, súbdita y a la vez dueña del Imperio, sus amos eran prisioneros, sus prisiones obras de arte, de su derrota surgió el libro de las maravillas, tras su victoria perdió su imperio, inexpugnable e indefendible,  inconquistable durante más de un milenio, fue tomada sin lucha, dueña del mar y a su merced, sus casas parecen buscar el cielo aunque se hunden en el fango, su catedral en cambio se pega a la tierra…

14/11/2005 17:19 Enlace permanente. Tema: Vivencias Hay 10 comentarios.

Yo me bajo en Atocha

20051116171601-atocha-exterior.jpg

 

Bueno, ya llevo casi dos meses en Madrid, y os dejo aquí esta conocida y no por ello menos maravillosa canción de Sabina. Quería haberla puesto cuando llegué, pero por unos motivos u otros se me pasó. Ahora tampoco está mal, poco a poco voy conociendo la ciudad y, de paso, entendiendo todo lo que dice. Yo me quedo en Madrid..

 

Con su boina calada,con sus guantes de seda,
su sirena varada, sus fiestas de guardar,
sue vuelva usted mañana, su sálvese quien pueda,
su partidita de mus, su fulanita de tal.

Con su todo es ahora, con su nada es eterno,
con su rap y su chotis, con su okupa y su skin,
aunque muera el verano y tenga prisa el invierno,
la primavera sabe que la espero en Madrid.

Con su otoño Velázquez, con su Torre Picasso,
su santo y su torero, su Atleti, su Borbón,
sus gordas de Botero, sus hoteles de paso,
su taleguito de hash, sus abuelitos al sol.

Con su hoguera de nieve, su verbena y su duelo,
su dieciocho de julio, su catorce de abril.

A mitad de camino entre el infierno y el cielo
yo me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid.

Aunque la noche delire como un pájaro en llamas.
Aunque no dé la gloria la Puerta de Alcalá.
Aunque la maja desnuda cobre quince en la cama.
Aunque la maja vestida no se deje besar.

Pasarela "Cibeles", cárcel de Yeserías,
Puente de los Franceses, tascas de Chamberí
ya no sueña aquel niño que soñó que escribía,
Corazón de María, no me dejes así...

Corte de los Milagros, Virgen de la Almudena,
chabolas de uralita, Palacio de Cristal,
con su no "pasaran", con su "vivan las caenas"
su cementerio civil,su banda municipal.

He llorado en Vencia,
me he perdido en Manhattan,
he crecido en la Habana,
he sido un paria en París.
México me atormenta, Buenos Aires me mata,
pero siempre hay un tren 
que desemboca en Madrid.

Pero siempre hay un niño que envejece en Madrid,
pero siempre hay un coche que derrapa en Madrid,
pero siempre hay un fuego 
que se enciende en Madrid,
pero siempre hay un barco que naufraga en Madrid,
pero siempre hay un sueño 
que se despierta en Madrid,
pero siempre hay un vuelo de regreso a Madrid.

16/11/2005 17:16 Enlace permanente. Tema: Música Hay 1 comentario.

Vaya críticos

20051122185432-rico.jpg

Ayer ponía Garci Memento, volví a ver la película y trasnoché bien trasnochado a ver si decían algo interesante en el coloquio. No sólo me decepcionó, sino que todavía me dura el cabreo. Estaban de contertulios Giménez Rico, Torres Dulce y Oti Rguez. Marchante. El último era el único que se notaba que había visto la peli las veces que hacen falta para entenderla completamente (seis o siete); para Torres Dulce, según propia confesión, era la tercera, y esperaba enterarse más que las dos anteriores; y para Giménez, era una película "curiosa" con una buena atmósfera y poco más. Los comentarios elogiosos, excepto los de Oti, se limitaban a decir que era buen cine negro (de los múltiples niveles en que se lee el filme, supongo que el más accesible a esta gente), el montaje sensacional y otros alardes de índole técnica, que parecían impresionar mucho esencialmente a Garci. Entre los peros, hubo uno que me repateó especialmente: decían que si ordenas la película se convierte en una historia vulgar, sin darse cuenta de que la esencia de la película es precisamente la deconstrucción del tiempo fílmico desde el triple punto de vista del protagonista, el director y el espectador. Y también pusieron mucho énfasis en la artificiosidad de muchas cosas, cuando es una película en la que todo tiene sentido: el blanco y negro relatando lo que está en la mente de Leonard y lo que vemos en sentido cronológico; la primera escena marcha atrás como indicación de lo que va a ocurrir; ni mención a la maravillosa escena en que se colorea tanto la foto como la mano, y que representa el nexo de unión temporal entre ambas porciones de la película. Y no mencionaron, ni por supuesto trataron de explicar -porque los pasaron por alto- los aparentes desajustes narrativos respecto a la naturaleza de la enfermedad de Leonard, ni los sutiles cambio de punto de vista, ni el extraordinario monólogo interior final, que lo explica prácticamente todo cuando uno conoce ya bien los resortes de Nolan, ni, en fin, el hecho de que es una película construida sobre lo que no vemos, en un doble nivel: primero, la historia que aparece pero de la que nosotros sólo conocemos lo equivalente a Leonard, y la subyacente de detrás, abierta en un principio a interpretaciones, pero con solución prácticamente única.

 

En fin, demasiada película para gente que esencialmente se quedó en los 70, ya que de hecho acabaron hablando de Marienbad, que por cierto es lo contrario de Memento. Marienbad es el azar, Memento es el determinismo del modo más férreo que haya concebido el cine, la soldadura perfecta a nivel cinematográfico, narrativo, conceptual y visual, como nunca antes se haya visto. Casi lo único que acertaron sin saberlo, fue hablando del cine experimental: Giménez Rico dijo que normalmente este tipo de alardes sorprenden y luego se olvidan (supongo que pensará que sus películas sí que van a sobrevivir para la posteridad XD), excepto cosas tipo Ciudadano Kane. Yo apuesto a que las generaciones futuras verán Memento como el Ciudadano Kane de los últimos 25 años.

22/11/2005 18:54 Enlace permanente. Tema: Cine Hay 14 comentarios.

Calamaro y yo

20051124191130-acalamaro-007.jpg

 

El sábado pasado estuve en el concierto de que dio Calamaro en el Palacio de los Deportes. Algunos que me conocen realmente bien saben lo que ha significado este artista para mí, sobre todo en algunos momentos oscuros de mi vida; de hecho, escuchando su discazo Honestidad Brutal me parecía en ocasiones que el pibe me estuviera leyendo el alma de arriba abajo. Por ello, era uno de los pocos escogidos en mi lista mental de “gente a la que tengo que ir a un concierto suyo antes de morirme para que mi vida esté realmente completa”; lista en la que por cierto, aún están Morrissey y Leonard Cohen como presencias más relevantes (este último será difícil ya, por cuestión de edad), y ya fueron tachados en su momento Springsteen, Sabina, Coldplay y los Planetas.

 

 El concierto fue majestuoso. Andrés, mucho menos puesto que de costumbre –o eso parecía- fue desgranando un repertorio esencialmente tranquilo, fundamentado en su última y maravillosa etapa en solitario. Aunque su cálida voz dota de una cierta uniformidad a todas sus interpretaciones, al terminar uno repasaba y se daba cuenta de que había escuchado blues, tango (inolvidable el clásico Por una cabeza con los dedos superdotados del niño Josele a la española, bossa nova, y, por supuesto, rock. Manejando los tiempos como se supone en un artista de su veteranía, comenzó moviendo a su público con la fuerza de “El cantante” y la crecida de “El salmón”, para adentrarse luego en territorios más íntimos y recónditos. Inolvidable la sincopada y dylaniana “Clonazepán y circo”, la balada “Libertad”, dedicada a todos los presos de España y Argentina, o la ya inmortal Flaca, cuyo pegadizo ritmo de organillo, cantado por todo el pabellón puesto en pie, puso fin a la “sección oficial” del concierto. Comenzaron los bises con una sucísima versión de “Alta suciedad”, luego otra canción más, para concluir haciendo un guiño a sus fans más veteranos con dos clásicos de los Rodríguez, “Mi enfermedad” y “Sin documentos”, bien conocidas en España. Aunque la gente esperó en vano un ratito más, las voces de Gainsbourg y Jane Birkin por megafonía cantando Je t’aime (ma non plus) nos avisaban de que había llegado la hora de irse.

 

 Por cierto, de la “otra canción” de los bises no he dicho el título porque quería comentarla un poquitín. Fue la fenomenal “Paloma”, y con el comienzo de sus acordes se me formó un nudo en la garganta que no me soltaría hasta el final, y que no me impidió cantarla como si me fuera la vida en ello. Comprendo que Andrés tenía que acabar con sus clásicos y se debe a su audiencia, pero a mí las dos últimas me sobraron. Hubiera preferido irme a casa aún rumiando infinita nostalgia concreta:

 

 “No te preocupes paloma
no hay pájaros en el nido
dos ilusiones se irán a volar

pero otras dos han venido...”

24/11/2005 19:11 Enlace permanente. Tema: Música Hay 3 comentarios.

Locura identificativa

Una cosa que sabe poca gente de mí y aun menos recuerda, es que muchas veces que voy andando solo por la calle voy entre pensativo y atontado, ejecutando autismos, ejercitando memoria, imaginando historias de los viandantes y, en definitiva, fuera del mundo. Nada preocupante, pues estas cosas me acompañan desde hace veintinueve años, y aquí he llegado. Sin embargo, he de reconocer que últimamente las cosas están llegando a ejemplos preocupantes, y no sé si me estaré volviendo un poco tarumba.

Por ejemplo, el otro día, cuando voy a salir de la Uni, vi a una chica con el pelo largo, camisa blanca y pantalón malva; y mirando dos metros más allá, otra había con las mismas características. Y yo pensé, claro: “debe de haber un espejo en el medio”. Pero un momento después, cuando cada una empezó a moverse de modo diferente de la otra, mi pensamiento no fue “Ah son dos chicas distintas”, sino “Qué espejo tan extraño, antes no funcionaban así”, y en esa ensoñación estuve hasta que entró la racionalidad varios segundos después.

Más; salgo del concierto de Calamaro del que hablé ayer, y en el pasillo de Metro Goya (inolvidables las reproducciones de aguafuertes que lo adornan, por cierto) veo delante de mí a un tipo bastante alto y grandote, con el pelo corto, andando junto a un compinche. Cuando giró la cabeza en un típico gesto de asentimiento y pude entrever su piel morena y sus rasgos toscos, me dije: “anda, si soy yo que voy ahí delante”. Y otra vez tardé un buen reparar “coño, pero si ese es yo, quién soy yo?”. Y uno, que tiene la cabeza llena de Hombres Duplicados, Cómo ser John Malkovich y dobles de Borges, o descansó hasta ponerse a la altura del sujeto y confirmar lo, por otra parte, evidente: era otro.

Y el día siguiente estuvo a punto de ser el colmo, pero me salvó la campana. Volviendo a casa del cine con Rosa, vemos en una calle desierta a un chico andando en nuestra dirección. Cuando se acerca y nosotros vamos a girar, miro la cara y me parece alguien que había conocido el día anterior. Le llamé por su nombre, y en el escaso tiempo que tardó en girarse se me pasó por la cabeza “pero cómo es posible esto, es probabilísticamente imposible que en todo un Madrid me cruce otra vez con él, Dios mío qué me ocurre, veo visiones, ducha fría ya!”.

Pero, cosas de la vida, era él. Los loqueros tendrán que esperar.

25/11/2005 14:41 Enlace permanente. Tema: Vivencias Hay 3 comentarios.

Encima de cornudos, apaleados

20051128163657-gallarcabron.jpg

  Leo asombrado una frase de Gallardón del otro día: "No conozco a nadie que no quede fascinado con las obras de la M-30". Le diría a este individuo que las puñeteras obras de SU M-30 me han hecho perder ya varias horas de mi vida en la entrada/salida del Intercambiador de Moncloa. Que si quiere conocer gente que tenga otro sentimiento hacia SUS obras que se pase una mañana cualquiera por el carril Bus-Vao, o por el rally del sur, o por tropecientos mil sitios de este bendito Madrid, y verá qué cositas más hermosas se encuentra: "Más que fascinarme, me joden, me retrasan, me joroban, me hacen la vida imposible, me obligan a jugármela cada vez que cojo el coche, me enfadan, me soliviantan, me cabrean, me tocan los huevos..." Hay que vivir en una mundo de colores de coches oficiales y adulación para poder decir eso, vamos. Y ser megalómano. Y cínico.

  Me sé de uno a quien cuando vivía fuera de Madrid este tipo le era simpático, y que se va a empadronar en Madrid con el único y exclusivo motivo de darle su voto a la opción que más posibilidades tenga de echarle de la alcaldía en las próximas elecciones. Para que se vaya a hacer obras a su puta casa, a ser posible a la vez en la cocina, en el salón, en la salita, en el cuarto de baño, en el pasillo y en los dormitorios. 24 horas al día, como en ciertos sitios del sur de la ciudad. A ver si así se da cuenta de cómo nos está obligando a vivir.

28/11/2005 16:36 Enlace permanente. Hay 7 comentarios.

Otra fotito para averiguar

20051130124633-quiz3.jpg

De nuevo alguien a quien he admirado mucho...

30/11/2005 12:46 Autor: musolari. Enlace permanente. Hay 22 comentarios.

Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/

Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.